Teismo - Ateismo

Diálogo entre quienes se identifican con lo Trascendente y aquellos que asumen posturas filosóficas materialistas
 
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 Samsara... «la rueda del destino»

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Joselia
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MensajeTema: Samsara... «la rueda del destino»   Miér Mayo 30, 2012 9:24 am

Samsara

A.C. Bhaktivedanta Swami


1: La autoridad infalible Poseídos por la ilusión

Este movimiento para la conciencia de Krishna tiene por objeto llevar a todas las entidades vivientes de regreso a su estado de conciencia original. Todas las entidades vivientes que hay en el mundo material padecen de una clase de locura en grados variables. Este movimiento para la conciencia de Krishna aspira a curar al hombre de su enfermedad material y restablecer su estado de conciencia original.

En un poema bengalí, un gran poeta vaisnava escribió: «Cuando un hombre está poseído por fantasmas, sólo puede hablar tonterías. De igual manera, todo aquel que se halle bajo la influencia de la naturaleza material debe considerarse que está poseído, y todo lo que hable debe considerarse una tontería». Puede que a uno se le tenga por un gran filósofo o científico, pero si está poseído por el fantasma de maya, la ilusión, todo lo que teorice y todo lo que hable será, en mayor o menor medida, absurdo. Una vez se nos dio el ejemplo de un siquiatra que, cuando se le pidió que examinase a un asesino, declaró que, como todos los pacientes que él había tratado estaban más o menos locos, el tribunal, en base a eso, podía absolver al asesino si así lo deseaba. Lo que se trata de decir es que en el mundo material es muy difícil encontrar a una entidad viviente cuerda, y la atmósfera de locura que impera en este mundo se debe a la infección de la conciencia material.

Nuestra condición original

El propósito de este movimiento Hare Krishna es llevar al hombre de regreso a su estado de conciencia original, que es conciencia de Krishna o conciencia pura. Cuando el agua cae de las nubes, no está contaminada, al igual que el agua destilada; pero tan pronto como toca el suelo, se vuelve sucia y turbia. De igual manera, somos originalmente almas espirituales puras, partes integrales de Krishna, y, por lo tanto, nuestra posición constitucional y original es tan pura como la de Dios. En la Bhagavad- gita (15.7), Sri Krishna dice:

mamaivamso jiva-loke jiva-bhutah sanatanah manah sasthanindriyani prakrti-sthani karsati

«Las entidades vivientes de este mundo condicionado son Mis partes fragmentarias eternas. Pero, debido a la vida condicionada, sostienen una lucha muy dura con los seis sentidos, entre los que se incluye la mente». Así pues, todas las entidades vivientes son partes integrales de Krishna. Al decir Krishna, debe recordarse siempre que estamos hablando de Dios, refiriéndonos por Krishna a la Suprema Personalidad de Dios, el supremamente atractivo. Así como un fragmento de oro es cualitativamente igual a la mina de oro, las partículas diminutas del cuerpo de Krishna son cualitativamente iguales a Krishna. La composición química del cuerpo de Dios y la del cuerpo espiritual eterno de la entidad viviente es la misma: espiritual. De manera que, originalmente, en nuestra condición no contaminada, poseíamos una forma igual a la de Dios, pero tal como la lluvia que cae al suelo, nosotros nos ponemos en contacto con este mundo material, que es manipulado por la energía material y externa de Krishna.

La gran máquina

Cuando hablamos de energía externa o naturaleza material, pudiera surgir la pregunta: «De quién es la energía? ¿De quién es la naturaleza?». La energía material, la naturaleza, no actúa independientemente. Pensar eso es de tontos. En la Bhagavad-gita se afirma de manera clara que la naturaleza material no funciona independientemente. Cuando un tonto ve una máquina, puede que crea que funciona automáticamente; pero en realidad no es así: existe un maquinista, alguien que la controla, si bien a veces, debido a nuestra visión defectuosa, no podemos ver al controlador que opera la máquina. Existen muchos mecanismos electrónicos que funcionan de un modo maravilloso, pero tras esos intrincados sistemas está un científico que aprieta el botón. Eso es muy sencillo de entender: puesto que una máquina está hecha de materia, no puede funcionar por sí sola, sino que debe operar bajo una dirección espiritual. Un grabador magnetofónico funciona, pero lo hace de acuerdo con los planes, y bajo la dirección, de una entidad viviente, un ser humano. La máquina está completa, pero a menos que sea manipulada por un alma espiritual, no puede funcionar. De forma similar, debemos entender que esta manifestación cósmica que llamamos naturaleza es una gran máquina, y que detrás de esta máquina está Dios, Krishna. Esto también se afirma en la Bhagavad-gita (9.10), donde Krishna dice:

mayadhyaksena prakrtih suyate sa-caracaram hetunanena kaunteya jagad viparivartate

«Esta naturaleza material, que es una de Mis energías, actúa bajo Mi dirección, ¿oh, hijo de Kunti!, y produce todos los seres móviles e inmóviles. Bajo su control, se crea y se aniquila una y otra vez esta manifestación cósmica». Así que Krishna dice que la naturaleza material actúa bajo Su dirección. Es decir, tras todo lo que existe hay un controlador supremo. La civilización moderna no entiende esto, debido a la falta de conocimiento. Por lo tanto, es el propósito de esta Asociación para la Conciencia de Krisna iluminar a toda la gente enloquecida por la influencia de las tres modalidades de la naturaleza material. En otras palabras, nuestro objetivo es hacer que la humanidad despierte y alcance su condición normal.

Más allá de la tecnología animal

Existen muchas universidades, especialmente en los Estados Unidos, y hay muchos departamentos del conocimiento, pero en ninguno de ellos se estudian estas cuestiones. ¿Dónde está el departamento que trata de ese conocimiento que encontramos presentado por Sri Krishna en la Bhagavad-gita? Cuando hablé en el Instituto de Tecnología de Massachusetts ante algunos estudiantes y miembros de la facultad, la primera pregunta que planteé fue: «¿Dónde está el departamento tecnológico que investiga la diferencia que hay entre un hombre vivo y uno muerto?». Cuando un hombre muere, algo se ha perdido. ¿Dónde está la tecnología que puede reponer lo que se perdió? ¿Por qué los científicos no tratan de resolver este problema? Debido a que se trata de una materia muy difícil, la dejan de lado y se ocupan laboriosamente de la tecnología que trata de comer, dormir, aparearse y protegerse. Pero las Escrituras védicas nos informan de que eso es tecnología animal. Los animales también están tratando lo mejor que pueden de comer bien, tener una vida sexual agradable, dormir con tranquilidad y protegerse. ¿Cuál es, entonces, la diferencia entre el conocimiento del hombre y el de los animales? La respuesta es que el conocimiento del hombre debe dirigirse a explorar la diferencia que existe entre un cuerpo vivo y uno muerto. Krishna explicó este conocimiento espiritual a Arjuna al comienzo de la Bhagavad-gita. Por ser un amigo de Krishna, Arjuna era un hombre muy inteligente; pero su conocimiento, como el de todos los hombres, era limitado. Krishna, sin embargo, habló acerca de asuntos que estaban más allá del conocimiento finito de Arjuna. Esos asuntos se denominan adhoksaja, pues nuestra percepción directa, por medio de la cual adquirimos conocimiento material, no puede acercarse a ellos. Tenemos, por ejemplo, microscopios muy potentes para ver aquello que no podemos ver con nuestra limitada visión; pero no existe ningún microscopio que pueda mostrarnos el alma que está dentro del cuerpo. No obstante, el alma está ahí.

«¿Dónde estoy? ¿Qué soy?»

La Bhagavad-gita nos informa de que en este cuerpo hay un propietario: el alma espiritual. Yo soy el propietario de mi cuerpo, y las demás almas son las propietarias de sus cuerpos. Yo digo «mi mano», pero no digo «yo, la mano». Como es «mi mano», yo soy diferente de la mano, pues soy el propietario. De forma similar, decimos «mi ojo», «mi pierna», «mi esto o aquello». Entre todos estos objetos que me pertenecen, ¿dónde estoy yo? La búsqueda de la respuesta a esa pregunta constituye el proceso de la meditación. En la verdadera meditación, hacemos las preguntas: «¿Dónde estoy? ¿Qué soy?». No podemos hallar la respuesta a estas preguntas con ningún esfuerzo material, y por ello todas las universidades están dejando estas preguntas de lado. Dicen: «Es una materia muy difícil». O si no, lo ignoran, diciendo: «Carece de importancia».

El maquinista supremo

Los ingenieros dirigen su atención a crear e intentar perfeccionar el carruaje que no utiliza caballos y el pájaro que no tiene alas. Anteriormente, los caballos tiraban de los carruajes y no existía la contaminación del aire, pero ahora hay automóviles y cohetes, y los científicos están muy orgullosos de ello. Se jactan, orgullosos: «Hemos inventado carruajes que no necesitan de caballos, y pájaros que no requieren de alas». Si bien inventan alas de imitación para el avión o el cohete, no pueden inventar un cuerpo sin alma. Cuando sean capaces de verdaderamente hacer eso, se merecerán todos los honores. Pero, si lo intentan, es seguro que fracasarán, ya que sabemos que no existe ninguna máquina que pueda funcionar sin un alma espiritual que la opere. Incluso las más complicadas computadoras requieren de hombres entrenados que las manejen. De igual forma, hemos de saber que esta gran maquinaria conocida como la manifestación cósmica es manipulada por un espíritu supremo: Krishna. Los científicos están buscando la causa fundamental, el controlador supremo de este universo material, y para ello postulan diferentes teorías y proposiciones; pero el verdadero medio de adquirir conocimiento es muy sencillo y perfecto: sólo tenemos que escuchar a la persona perfecta, Krishna. Si aceptamos el conocimiento impartido en la Bhagavad-gita, podremos entender de inmediato que esta gran máquina cósmica, de la cual la Tierra es una parte, funciona de un modo tan maravilloso porque hay un maquinista tras ella: Krishna.

La persona perfecta

Nuestro proceso para adquirir conocimiento es muy sencillo. La instrucción de Krishna en la forma de la Bhagavad-gita constituye el principal libro de conocimiento, y fue dado por el propio adi-purusa, la Persona Original y Suprema, la Suprema Personalidad de Dios. Él es sin duda la persona perfecta. Se puede arg&uir que, si bien nosotros Le hemos aceptado como una persona perfecta, hay muchas otras personas que no Le aceptan. Pero no se debe creer que esa aceptación se hace por capricho; a Él se Le acepta como la persona perfecta en base al testimonio presentado por muchas autoridades. Nosotros no aceptamos a Krishna como alguien perfecto basados simplemente en nuestros caprichosos sentimientos. No. Krishna es aceptado como Dios por muchas autoridades védicas, como, por ejemplo, Vyasadeva, el autor de todas las Escrituras védicas. La mina más grande de conocimiento se encuentra en los Vedas, y su autor, Vyasadeva, acepta a Krishna como la Suprema Personalidad de Dios; Brahma, el maestro espiritual de Narada, acepta a Krishna, no sólo como la Suprema Persona, sino también como el supremo controlador: isvarah paramah Krsnah: «El controlador supremo es Krishna».

Fábrica de dioses

No existe nadie en toda la creación que pueda decir que no está controlado. Todo el mundo, por importante o poderoso que sea, tiene un controlador por encima de él. Krishna, no obstante, no tiene controlador; por lo tanto, Él es Dios. Él es el controlador de todos, pero no hay nadie superior a Él, nadie que Le controle; ni tampoco existe nadie igual a Él, ni nadie que comparta Su plano de control absoluto. Esto puede que suene muy extraño, ya que hoy en día hay muchos supuestos dioses. En verdad, ser Dios se ha convertido en algo muy fácil, y de la India nos llegan dioses a cada instante. La gente de otros países tiene la fortuna de que ahí no se fabrican dioses, pero en la India se fabrican dioses prácticamente todos los días. Con frecuencia oímos decir que Dios va a ir a Los Ángeles o a Nueva York, y la gente se reúne para recibirle, etcétera, etcrtera. Pero Krishna no es la clase de Dios que se crea en una fábrica mística. No. Él no fue hecho Dios... Él es Dios.

Aceptar a la autoridad

Hemos de saber, entonces, basados en la autoridad, que operando toda esa gigantesca naturaleza material, la manifestación cósmica, está Dios –Krishna–, y que a Él Le aceptan todas las autoridades védicas. La aceptación de autoridad no es algo nuevo para nosotros; todos aceptamos a alguna autoridad de una u otra forma. Para recibir educación, acudimos a un profesor o a un colegio, o simplemente aprendemos de nuestro padre y de nuestra madre. Todos ellos son autoridades, y nuestra naturaleza nos lleva a aprender de ellos. En nuestra infancia solíamos preguntar: «Papá, ¿qué es esto?», y papá contestaba: «Una mesa». De esa forma, desde el mismo comienzo de su vida, el niño aprende de su padre y de su madre. Un buen padre y una buena madre nunca mienten cuando su hijo les hace preguntas; ellos dan información exacta y correcta. De modo similar, si obtenemos información espiritual de labios de una autoridad, y si la autoridad no es un engañador, entonces nuestro conocimiento es perfecto. Pero si intentamos llegar a conclusiones por medio de nuestros propios poderes de especulación, estaremos sujetos a cometer errores. El proceso de inducción, por medio del cual a partir de hechos particulares o casos individuales se llega a una conclusión general, nunca es un proceso perfecto. Debido a que somos limitados y nuestra experiencia es limitada, el proceso inductivo de adquirir conocimiento siempre permanecerá imperfecto.

La transmisión de conocimiento

Pero si recibimos información de la fuente perfecta, Krishna, y si repetimos esa misma información, entonces lo que hablemos también puede aceptarse como perfecto y autoritativo. Este proceso de parampara, o sucesión discipular, consiste en escuchar a Krishna, o a las autoridades que han aceptado a Krishna, y repetir exactamente lo que ellos han dicho. En la Bhagavad-gita (4.2), Krishna recomienda este proceso para adquirir conocimiento: evam parampara-praptam imam rajarsayo viduh: «Esta ciencia suprema se recibió a través de la cadena de sucesión discipular, y los reyes santos la entendieron de ese modo».

En otras épocas, el conocimiento lo trasmitían grandes reyes santos que eran las autoridades en ello. En eras anteriores, estos reyes eran rsis –grandes eruditos y devotos–, y como no eran hombres comunes, el gobierno que encabezaban funcionaba muy bien. En la civilización védica existen muchos ejemplos de reyes que alcanzaron la perfección como devotos de Dios. Dhruva Maharaja, por ejemplo, fue al bosque en busca de Dios y, mediante la ejecución de severas penitencias y austeridades, encontró a Dios en seis meses.

¿Cómo será tu próxima vida?

Aunque el proceso de conciencia de Krishna se basa también en la austeridad, no es difícil. Existen restricciones que regulan el comer y la vida sexual (sólo se come prasada, comida ofrecida primero a Krishna, y la vida sexual queda limitada a la vida matrimonial), y hay otras regulaciones que facilitan y fomentan la iluminación espiritual. Hoy en día no es posible imitar a Dhruva Maharaja, pero por seguir ciertos principios védicos básicos, podemos avanzar en el desarrollo de la conciencia espiritual o conciencia de Krishna. A medida que avanzamos, vamos perfeccionando nuestro conocimiento. ¿De qué te sirve ser científico o filósofo, si no puedes decir cómo será tu próxima vida? Un estudiante iluminado con conciencia de Krishna puede decir de forma muy fácil cómo será su próxima vida, cómo es Dios, qur es la entidad viviente, y cuál es su relación con Dios. Su conocimiento es perfecto, ya que proviene de libros perfectos de conocimiento, como la Bhagavad-gita y el Srimad-Bhagavatam.

Comprender a Krishna

Éste es, pues, el proceso de cultivo de conciencia de Krishna. Es muy sencillo; cualquiera puede adoptarlo y hacer que su vida sea perfecta. Si alguien dice: «No tengo educación alguna y no sé leer», aun así, eso no le incapacita. Pese a ello, puede perfeccionar su vida con tan sólo cantar el maha-mantra: Hare Krishna, Hare Krishna, Krishna Krishna, Hare Hare/ Hare Rama, Hare Rama, Rama Rama, Hare Hare. Krishna nos ha dado una lengua y unos oídos; y quizás nos sorprenda saber que Krishna Se revela a través de los oídos y de la lengua, y no a través de los ojos. Al escuchar Su mensaje, aprendemos a controlar la lengua, y una vez que la lengua está controlada, los sentidos la siguen. De todos los sentidos, el gusto es el más voraz y difícil de controlar, pero puede ser controlado simplemente con cantar Hare Krishna y con saborear prasada de Krishna, comida ofrecida a Krishna. No podemos comprender a Krishna por medio de la percepción de los sentidos ni por medio de la especulación. Eso no es posible, pues Krishna es tan grandioso que está más allá del alcance de nuestros sentidos. Pero a Él Le puede entender aquel que se entrega. Krishna, por consiguiente, recomienda este proceso:

sarva-dharman parityajya mam ekamsaranam vraja aham tvam sarva-papebhyo moksayisyami ma sucah

«Abandona toda clase de religión y sencillamente entrégate a Mí. Yo te liberarr de toda reacción pecaminosa. Por lo tanto, no tienes nada que temer» (Bg. 18.66).

Krishna, la autoridad infalible

Desgraciadamente, nuestra enfermedad consiste en que somos rebeldes: de modo espontáneo, nos oponemos a la autoridad. Pero a pesar de que decimos que no queremos autoridad, la naturaleza es tan fuerte que impone su autoridad sobre nosotros. Estamos forzados a aceptar la autoridad de la naturaleza. ¿Acaso hay algo más patético que un hombre que proclama que no le rinde cuentas a ninguna autoridad, pero que sigue a sus sentidos ciegamente, adondequiera que rstos le conducen? Nuestra falsa pretensión de independencia es sencillamente un disparate. Todos estamos bajo la orden de una autoridad, y aun así decimos que no queremos autoridad. Esto se denomina maya, ilusión. Tenemos, sin embargo, una cierta independencia: podemos elegir entre estar bajo la autoridad de nuestros sentidos o estar bajo la autoridad de Krishna. La mejor y máxima autoridad es Krishna, pues Él es nuestro eterno bienqueriente y siempre habla para provecho nuestro. Ya que tenemos que aceptar a alguna autoridad, ¿por qué no aceptarle a Él? Simplemente por escuchar Sus glorias, presentadas por la Bhagavad-gita y el Srimad-Bhagavatam, y por cantar Sus nombres –Hare Krishna–, podemos perfeccionar nuestras vidas rápidamente.
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Joselia
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MensajeTema: Re: Samsara... «la rueda del destino»   Jue Mayo 31, 2012 9:47 am

2: El testigo infalible

El tema que vamos a tratar es extraordinariamente sublime: la glorificación del santo nombre de Dios. Fue el tema del que hablaron Maharaja Pariksit y Sukadeva Gosvami en relación con un brahmana que, aunque había caído muy bajo y era adicto a toda clase de actividades pecaminosas, se salvó por el simple hecho de cantar el santo nombre. El relato se encuentra en el Sexto Canto del Srimad-Bhagavatam.

La distancia al infierno

Los sistemas planetarios del universo se encuentran muy bien descritos en el Quinto Canto del Srimad-Bhagavatam. Dentro del universo, hay unos planetas que son infernales. En verdad, no sólo el Bhagavatam, sino todas las Escrituras religiosas, contienen descripciones del infierno y del cielo. En el Srimad-Bhagavatam se indica dónde se encuentran esos planetas infernales y a qué distancia están de nuestro planeta, de la misma manera en que se puede recibir información de la astronomía moderna. Los astrónomos han calculado la distancia que hay de aquí a la Luna, y cuál es la distancia que hay entre la Tierra y el Sol; de forma similar, el Bhagavatam contiene descripciones de los planetas infernales.

Incluso en este planeta experimentamos diferentes condiciones atmosféricas. En los países occidentales cercanos al polo Norte, el clima es diferente al de la India, que se encuentra cerca del ecuador. Así como hay diferencias de atmósfera y condiciones de vida en este planeta, existen también muchos planetas con sus diferentes atmósferas y condiciones de vida.

Jesucristo: un vaisnava

Después de oír la descripción que Sukadeva Gosvami dio de los planetas infernales, Pariksit Maharaja dijo: adhuneha maha-bhaga yatthaiva narakan narah nanogra-yatanan neyat tan me vyakhyatum arhasi

«Señor, he oído lo que has dicho acerca de los planetas infernales. Los hombres muy pecadores son enviados a esos planetas» (Bhag. 6.1.6). Pariksit Maharaja es un vaisnava (devoto), y el vaisnava siempre siente compasión por la aflicción de sus semejantes. Le aflige mucho ver cuánto sufren los demás. El Señor Jesucristo, por ejemplo, se sentía sumamente afligido por las condiciones de sufrimiento en que se encontraba la gente. Todos los vaisnavas, todos los devotos y personas conscientes de Dios, conscientes de Krishna, son así de compasivos, sea cual sea el país o la religión a la que pertenezcan. Por lo tanto, blasfemar contra un vaisnava, contra un predicador de las glorias de Dios, es una gran ofensa. Krishna, Dios, nunca tolera las ofensas que se hacen a los pies de loto de un vaisnava. Krpambudhi: El vaisnava es un océano de misericordia. Vañcha-kalpa-taru. Todo el mundo tiene deseos, pero el vaisnava puede complacer todos los deseos. Kalpa-taru significa «árbol de deseos». Existen unos árboles en el mundo espiritual que se denominan «árboles de deseos». En este mundo material, de un tipo de árbol en particular podemos obtener sólo una tipo de fruta; pero en Krsnaloka, y en todos los planetas Vaikunthas, todos los árboles son espirituales y complacen todos los deseos. Eso lo explica la Brahma- samhita: cintamani-prakara-sadmasu kalpa-vrksa.

El afortunado y los desafortunados

El vaisnava recibe el nombre de maha-bhaga, que significa «afortunado». Aquel que se vuelve vaisnava y que está consciente de Dios, es sumamente afortunado. Caitanya Mahaprabhu ha explicado que las entidades vivientes se encuentran vagando en diferentes especies de vida, por diferentes sistemas planetarios de todas partes del universo. La entidad viviente puede ir a cualquier parte–al infierno o al cielo–, como guste y conforme a cómo se prepare. Hay muchos planetas celestiales, muchos planetas infernales y muchas especies de vida. Existen 8.400.000 especies de vida. La entidad viviente está errando a través de esas especies, y creando cuerpos conforme a la mentalidad que posee en la vida actual. «Lo que siembres, cosecharás.»

Caitanya Mahaprabhu dice que de entre todas esas innumerables entidades vivientes que se encuentran viajando por el mundo material, una es afortunada, no todas. Si todas fueran afortunadas, todas habrían emprendido el cultivo de conciencia de Krishna. Está siendo distribuido libremente en todas partes. Pero, ¿por qué la gente no lo acepta? Porque es desafortunada. Por eso, Caitanya Mahaprabhu dice que sólo aquellos que son afortunados emprenden este proceso de conciencia de Krishna y reciben una vida llena de esperanzas, una vida agradable, una vida dichosa, una vida de conocimiento.

Es deber del vaisnava ir de puerta en puerta para hacer que la gente desafortunada se vuelva afortunada. El vaisnava piensa: «¿Cómo puede esta gente ser salvada de su vida infernal?». Ésa fue la pregunta de Pariksit Maharaja. «Señor –dijo–, has explicado que, debido a sus actividades pecaminosas, las personas son puestas en una condición infernal de vida o en un sistema planetario infernal. Ahora bien, ¿cuáles son los métodos contrarrestantes, mediante los cuales esas personas pueden ser salvadas?». Ésa es la pregunta. Cuando viene el vaisnava, cuando viene Dios mismo, o cuando vienen el hijo de Dios o Sus muy íntimos devotos, su única misión consiste en salvar a los pecadores que están sufriendo. Ellos saben cómo hacerlo.

La ansiedad del devoto

Cuando Prahlada Maharaja estuvo ante Nrsimhadeva, Le dijo:

naivodvije para duratyaya-vaitaranyas tvad-virya-gayana-mahamrta-magna-cittah soce tato vimukha-cetasa indriyartha- maya-sukhaya bharam udvahato vimudhan

«Mi querido Señor –dice Prahlada–, yo no estoy muy ansioso por lograr mi propia liberación» (Bhag. 7.9.43). Los filósofos mayavadis cuidan mucho de que su salvación personal no se vea interrumpida. Piensan: «Si voy a predicar y me relaciono con otras personas, puede que caiga y que toda mi iluminación desaparezca». Por lo tanto, ellos no salen a predicar. Sólo los vaisnavas lo hacen, a riesgo de caer..., pero no caen. Pueden ir incluso al infierno a liberar a las almas condicionadas. Ésa es la misión de Prahlada Maharaja. Él dice: naivodvije: «A mí no me preocupa mucho tener que vivir en este mundo material». Prahlada Maharaja dice además: «Yo no me angustio por mí mismo, pues de una u otra forma he sido entrenado para estar siempre consciente de Krishna». Como está consciente de Krishna, tiene confianza de que en su siguiente vida irá a Krishna. Se declara en la Bhagavad-gita que quien ejecuta cuidadosamente los principios regulativos del cultivo de conciencia de Krishna, es seguro que alcanzará el destino supremo en su siguiente vida.

Prahlada Maharaja continúa, diciendo: «Para mí sólo hay una fuente de ansiedad». ¿Veis?, a pesar de que no tenía ninguna ansiedad en cuanto a él mismo, aun así tenía ansiedades. Dice: soce tato vimukha-cetasah: «Siento angustia por aquellas personas que no están conscientes de Krishna. Ésa es mi ansiedad. En lo que a mí se refiere, no tengo ansiedades; pero estoy pensando en aquellos que no están conscientes de Krishna». ¿Por qué no están conscientes de Krishna? Maya-sukhaya bharam udvahato vimudhan. Estos sinvergüenzas han creado una civilización engañosa en busca de una felicidad temporal.

Una civilización engañosa

Maya-sukhaya. Así es. Tenemos una civilización engañosa. Todos los años se fabrican muchísimos autos, y con ese propósito tienen que excavarse y prepararse muchísimas carreteras. Eso crea problema tras problema. Por eso es maya-sukhaya, felicidad ilusoria; y, no obstante, estamos tratando de ser felices de esa manera. Estamos tratando de fabricar alguna manera de ser felices, pero esto sólo crea nuevos problemas.

Vuestro país es el que mayor número de automóviles tiene, pero eso no resuelve ningún problema. Habéis fabricado automóviles para ayudar a resolver los problemas de la vida, pero mi experiencia es que esto también crea más problemas. Una vez, en Los Ángeles, mi discípulo Dayananda quiso llevarme a un mrdico, y tuve que tomarme la molestia de viajar cincuenta kilómetros sólo para que el médico pudiera visitarme. Una vez creados los automóviles, tenemos que viajar cincuenta o sesenta kilómetros para reunirnos con los amigos.

Se puede volar de Nueva York a Boston en una hora, pero se tarda más que eso sólo para llegar al aeropuerto. Esta situación se denomina maya-sukhaya. Maya significa «falso», «ilusorio». Estamos tratando de crear una situación muy cómoda, pero hemos creado otra situación incómoda. Así funciona el mundo material; si no nos sentimos satisfechos con las comodidades naturales que nos ofrecen Dios y la naturaleza, y queremos crear comodidades artificiales, entonces tenemos que crear también alguna incomodidad. La mayoría de la gente no sabe eso. La mayoría de la gente cree que está creando una situación muy cómoda, pero en realidad están viajando ochenta kilómetros para ir a la oficina a ganarse la vida, y ochenta kilómetros para regresar. Debido a esas condiciones, Prahlada Maharaja dice que esos vimudhas –esas personas materialistas, esos sinvergüenzas– han creado una innecesaria carga sobre sí, únicamente para conseguir felicidad temporal. Vimudhan, maya-sukhaya bharam udvahato. Por lo tanto, en la civilización védica se recomienda a la persona que se libere de la vida material, entre en la orden de sannyasa, la orden de vida de renuncia, y prosiga la vida espiritual sin ninguna angustia en absoluto.

El arte de estar a salvo

Si se puede cultivar conciencia de Krishna dentro de la vida de familia, eso está muy bien. Bhaktivinoda Thakura tenía familia, y aun así ejecutó servicio devocional muy bien. Dhruva Maharaja y Prahlada Maharaja eran grhasthas, estaban casados, pero, por la educación que recibieron, el hecho de estar casados no supuso ningún obstáculo en su servicio. Por lo tanto, Prahlada Maharaja dice: «Yo he aprendido el arte de permanecer siempre consciente de Krishna». ¿En qué consiste ese arte?: tvad- virya-gayana-mahamrta-magna-cittah: En glorificar las actividades y los victoriosos pasatiempos del Señor. Virya significa «muy heroico».

Las actividades de Krishna son heroicas. Podéis leerlas en el libro Krishna, la Suprema Personalidad de Dios. El nombre de Krishna, Su fama, Sus actividades, Sus devotos y todas las demás cosas relacionadas con Él, son heroicas. Prahlada Maharaja dice en relación con esto: «Yo estoy seguro de que adondequiera que vaya, puedo glorificar Tus actividades heroicas y estar a salvo. No hay ninguna posibilidad de que caiga. Pero siento angustia por esas personas que han creado un tipo de civilización en el que siempre están trabajando arduamente. Siento preocupación por ellas».

Trabajar duro para nada

Prahlada dice además:

prayena deva munayah sva-vimukti-kama maunam caranti vijane na parartha-nisthah naitan vihaya krpanan vimumuksa eko nanyam tvad asya saranam bhramato 'nupasye

«Mi querido Señor, hay muchos sabios y personas santas que están muy interesadas en su propia liberación» (Bhag. 7.9.44). Munayah significa «personas santas» o «filósofos». Prayena deva munayah sva-vimukti-kamah: Están muy interesados en su propia liberación. Tratan de vivir en lugares solitarios, como por ejemplo los Himalayas, no hablan con nadie, y siempre temen mezclarse con gente corriente de la ciudad y llegar a perturbarse o quizás, incluso, a caer. Piensan: «Mejor me salvo yo». Prahlada Maharaja lamenta que esas grandes personas santas no vayan a la ciudad, donde la gente ha construido una civilización en la que hay un arduo trabajo todo el día y toda la noche. Esos santos no son muy compasivos. Dice: «Siento angustia por toda esa gente caída que está trabajando tanto sin ninguna necesidad, sólo en busca de la complacencia de los sentidos».

Incluso si hubiera alguna razón para trabajar con tanto ahínco, esa gente no la conoce. Todo lo que conocen es la vida sexual. O bien van a un espectáculo de nudismo, a un club nudista, o a lugares por el estilo. Prahlada Maharaja dice: naitan vihaya krpanan vimumuksa ekah: «Mi Señor, yo solo no necesito la salvación. A menos que me lleve a todos estos sinvergüenzas conmigo, no quiero ir». Rehúsa ir al reino de Dios sin llevarse consigo a todas esas almas caídas. Así es el vaisnava. Nanyam tvad asya saranam bhramato 'nupasye: «Yo únicamente quiero enseñarles a entregarse a Ti. Eso es todo. Ésa es mi meta».

Pensar siempre en los demás

El vaisnava sabe que, tan pronto como nos entregamos, el sendero queda abierto. Naivodvije para duratyaya- vaitaranyas tvad-virya-gayana-mahamrta-magna-cittah: «De una u otra forma, que se postren ante Krishna». Se trata de un método sencillo. Todo lo que hay que hacer es postrarse ante Krishna con fe, y decir: «Mi Señor Krishna, me olvidé de Ti por mucho tiempo, por muchísimas vidas. Ahora he recobrado el conocimiento; por favor, acéptame». Eso es todo. Para quien aprende esa técnica y se entrega sinceramente al Señor, el sendero queda inmediatamente abierto. Ésos son los pensamientos filosóficos del vaisnava. El vaisnava está pensando siempre de qur manera pueden ser liberadas las caídas almas condicionadas. Siempre está elaborando planes de ese tipo. Así eran los Gosvamis. ¿Cuál era la misión de los Seis Gosvamis de Vrndavana, los discípulos directos del Señor Caitanya? Dice Srinivasa acarya:

nana-sastra-vicaranaika-nipunau sad-dharma-samsthapakau lokanam hita-karinau tribhuvane manyau saranyakarau radha-Krishna-padaravinda-bhajananandena mattalikau vande rupa-sanatanau raghu-yugau sri-jiva-gopalakau «Los Seis Gosvamis, es decir, Sri Sanatana Gosvami, Sri Rupa Gosvami, Sri Raghunatha Bhatta Gosvami, Sri Raghunatha dasa Gosvami, Sri Jiva Gosvami y Sri Gopala Bhatta Gosvami, son muy expertos en el estudio minucioso de todas las Escrituras reveladas, a fin de establecer principios religiosos eternos para beneficio de todos los seres humanos. Ellos están siempre absortos en los sentimientos de las gopis, ocupados en el servicio amoroso trascendental de Radha y Krishna» (Sad-gosvamy astaka 2).

Un sufrimiento atroz

Con esa misma compasión vaisnava, Pariksit Maharaja dice a Sukadeva Gosvami: «Tú has descrito los diferentes tipos de condiciones infernales de vida. Ahora dime cómo pueden ser liberados los que sufren. Por favor, ten la bondad de explicármelo».

adhuneha maha-bhaga yathaiva narakan narah nanogra-yatanan neyat tan me vyakhyatum arhasi (Bhag. 6.1.6)

Nara significa seres humanos, los que han caído. Narakan narah/ nanogra-yatanan neyat tan me: «¿Cómo pueden ser liberados de los atroces sufrimientos y los horribles dolores a que están sometidos?«. Así es el corazón vaisnava. Maharaja Pariksit dice: «De una u otra forma, han caído a esta vida infernal. Pero eso no significa que deban permanecer en esa condición. Debe de haber algún medio por el cual puedan ser liberados. Así que, por favor, ten la bondad de explicarlo».

Sukadeva Gosvami respondió (Bhag. 6.1.7): na ced ihaivapacitim yathamhasah krtasya kuryan mana-ukta-panibhih dhruvam sa vai pretya narakan upaiti ye kirtita me bhavatas tigma-yatanah «Sí, ya he descrito los diferentes tipos de condiciones infernales y la vida muy dolorosa y severa, pero se tiene que contrarrestar».

¿Cómo puede hacerse eso? Las actividades pecaminosas se cometen de diversas maneras. Podemos cometer una actividad pecaminosa, o planear cometerla, al pensar: «Mataré a ese hombre». De cualquier manera es pecaminoso. Cuando la mente piensa, siente y desea, aparece entonces la acción.

Ofender es pecado

El otro día estaba leyendo en un libro que si el perro de una persona ladra a otra que pasa por la calle, según la ley eso es una ofensa por parte del dueño del perro. La ley dice que si un perro asusta a alguien con sus ladridos, su dueño incurre en delito; así que el dueño debe ocuparse de su perro. Así lo leí. Es una ley de vuestro país. El perro únicamente está ladrando, pero eso es pecaminoso. El perro no es responsable, porque es un animal; pero como el dueño del perro ha hecho de él su mejor amigo, es responsable ante la ley. Si un perro ajeno entra en casa, no puedes matarlo, pero puedes llevar a juicio a los dueños del perro. Así como el ladrido del perro es ilegal, si alguien dice algo ofensivo a otras personas, eso es también pecaminoso. Es igual que ladrar. Por lo tanto, se cometen actividades pecaminosas de muchísimas maneras. Bien sea que pensemos en actividades pecaminosas, o que hablemos algo pecaminoso, o que de hecho cometamos una actividad pecaminosa. Dhruvam sa vai pretya narakan upaiti. Se tiene que sufrir un castigo por esas actividades pecaminosas.

Krishna, el testigo infalible

La gente no cree en la siguiente vida, porque quieren evitar esa molestia. Pero no podemos evitarla. Debemos actuar conforme a la ley, o seremos castigados. De forma similar, yo no puedo evadir la ley de Dios. No es posible. Puedo engañar a los demás, hurtar y esconderme, salvándome así del castigo de la ley del Estado, pero no puedo salvarme de la ley superior, la ley de la naturaleza. Es muy difícil. Hay muchísimos testigos. La luz del día es testigo, la luz de la Luna es testigo, y Krishna es el testigo supremo. No se puede decir: «Estoy cometiendo un pecado, pero nadie puede verme».

Krishna es el testigo supremo, y Se encuentra situado en nuestro corazón. Él toma nota de lo que pensamos y hacemos. Él es también quien nos da la posibilidad de actuar. Si queremos hacer algo para satisfacer nuestros sentidos, Krishna nos da la posibilidad de que lo llevemos a cabo. Eso se declara en la Bhagavad-gita: sarvasya caham hrdi sannivisto: «Yo estoy situado en el corazón de todos». Mattah smrtir jñanam apohanam ca: «De Mí vienen el recuerdo, el conocimiento y el olvido».

Está en nuestras manos

De esa forma, Krishna nos da una oportunidad. Si queremos a Krishna, Él nos dará la oportunidad de tenerlo, y si no queremos a Krishna, Él nos dará la oportunidad de olvidarlo. Si queremos disfrutar de la vida olvidando a Krishna, olvidando a Dios, Krishna nos dará todo lo necesario para poder olvidar, y si queremos disfrutar de la vida con conciencia de Krishna, Krishna nos dará la oportunidad de progresar en el cultivo de conciencia de Krishna. Eso queda en nuestras manos.

Si pensamos que podemos ser felices sin conciencia de Krishna, Krishna no se opone a ello. Yathecchasi tatha kuru. Después de aconsejar a Arjuna, Él simplemente dijo: «Ahora te lo he explicado todo. Puedes hacer lo que desees». Arjuna respondió de inmediato: karisye vacanam tava: SAhora cumpliré Tu orden». Eso es conciencia de Krishna.

Dios no interfiere en nuestra pequeña independencia. Si alguien quiere actuar de acuerdo con la orden de Dios, Dios le ayudará a hacerlo. Aunque caiga, si es sincero – «Desde este momento en adelante he de permanecer consciente de Krishna y cumplir Sus órdenes»–, Krishna lo ayudará. En todos los aspectos, aunque caiga, Él le excusará y le dará más inteligencia. Esa inteligencia le dirá: «No hagas eso. Ahora continúa con tu deber». Pero si quiere olvidar a Krishna, si quiere ser feliz sin Krishna, Él le dará tantas oportunidades que se olvidará de Krishna vida tras vida.

La filosofía del conejo

Pariksit Maharaja dice aquí: «No porque yo diga que no hay Dios, entonces no habrá Dios o yo no seré responsable de lo que haga». Ésa es la teoría de los ateos. Los ateos no quieren a Dios debido a que siempre están pecando; si pensaran que hay Dios, se estremecerían ante el pensamiento del castigo. En consecuencia, niegan la existencia de Dios. Ése es su proceso. Creen que si no aceptan a Dios, no habrá castigo, y, por tanto, podrán hacer lo que gusten. Cuando a un conejo lo ataca un animal más grande, cierra los ojos y piensa: «No voy a morir». Pero de todas formas muere. Puede que neguemos la existencia de Dios y la ley de Dios, pero, aun así, Dios y Su ley existen. En la corte suprema, puede que alguien diga: «No me importa la ley del gobierno»; pero será forzado a aceptar la ley estatal, será encarcelado y tendrá que sufrir. De forma similar, puede que alguien censure neciamente la existencia de Dios –«No hay Dios», y «Yo soy Dios»–; pero, a pesar de ello, será responsable de todas sus acciones, tanto buenas como malas.

¿Una aspirina o una operación?

Existen dos clases de actividades: las buenas y las malas. El que actúa bien y realiza actividades piadosas recibe buena fortuna, y el que actúa pecaminosamente tiene que sufrir. Por eso Sukadeva Gosvami dice:

tasmat puraivasv iha papa-niskrtau yateta mrtyor avipadyatatmana dosasya drstva guru-laghavam yatha bhisak cikitseta rujam nidanavit (Bhag. 6.1.8*)

Hay diferentes clases de expiación. Si alguien que comete algún pecado lo contrarresta de algún modo, eso constituye una expiación. Hay ejemplos de esto en la Biblia cristiana. Sukadeva Gosvami dice: «Debes saber que eres responsable, y según la gravedad de la vida pecaminosa, debes aceptar algún tipo de expiación de los que se prescriben en los sastras, las Escrituras».

Cuando una persona está enferma y va al médico, debe pagarle unos honorarios como una forma de expiación; del mismo modo, según el sistema de vida vrdico, hay una clase de brahmanas a la que se debe acudir en busca de la expiación prescrita según los pecados que se hayan cometido. Sukadeva Gosvami dice que cada uno tiene que ejecutar la expiación prescrita conforme a la gravedad de su vida pecaminosa. Continúa el ejemplo diciendo: dosasya drstva guru-laghavam yatha bhisak cikitseta rujam nidanavit. Cuando consultamos a un médico, éste prescribe una medicina barata o una medicina costosa según la gravedad de la enfermedad. Si solamente tenemos un dolor de cabeza, puede que prescriba una aspirina, pero si tenemos algo muy grave, prescribirá una operación quirúrgica urgente que nos costará mucho dinero. De igual manera, la vida pecaminosa es una condición enferma, y debemos seguir la cura prescrita para recobrar la salud.

Ni nacemos, ni morimos

La aceptación de la cadena del nacimiento y la muerte es una condición enferma del alma. El alma no tiene nacimiento ni muerte, ni ninguna enfermedad, debido a que es espíritu. Krishna dice en la Bhagavad-gita (2.20): na jayate, el alma no nace, y mriyate, no muere. Nityah sasvato 'yam purano / na hanyate hanyamane sarire. El alma es eterna y perpetua. No se pierde con la aniquilación del cuerpo. Na hanyate hanyamane sarire. Na hanyate significa que no es matada ni destruida, ni siquiera cuando se destruye el cuerpo. Lo que le falta a la civilización moderna es que no hay ningún sistema educativo para instruir a la gente en lo referente a lo que ocurre después de la muerte. Tenemos la educación más defectuosa de todas, debido a que sin ese conocimiento de lo que ocurre después de la muerte, la persona muere como un animal. El animal no sabe que va a tener otro cuerpo. No posee ese conocimiento. La vida humana no tiene por objeto volverse un animal. No se debe estar únicamente interesado en comer, dormir, tener vida sexual y defenderse. Puede que tengamos muy buenas facilidades para comer, o muchos buenos edificios para dormir, o muy buenas facilidades para la vida sexual, o muy buena fuerza defensiva para protegernos, pero eso no significa que seamos seres humanos. Ese tipo de civilización constituye una vida animal. Los animales también están interesados en comer, dormir y tener vida sexual, y ellos también se defienden según sus propios métodos. Entonces, ¿qué diferencia hay entre la vida humana y la vida animal, si únicamente nos dedicamos a esos cuatro principios de la naturaleza corporal?

La diferencia

La diferencia aparece cuando un ser humano se vuelve inquisitivo: «¿Por qué he sido puesto en esta condición desoladora? ¿Existe algún remedio para ello? ¿Existe alguna vida eterna y perpetua? Yo no quiero morir. Yo quiero vivir feliz y en paz. ¿Hay alguna oportunidad para ello? ¿Cuál es el método? ¿Cuál es esa ciencia?». Cuando estas preguntas se presentan y se toman medidas para responderlas, eso es civilización humana; de lo contrario, es civilización perruna, civilización animal. Los animales se sienten satisfechos si pueden comer, dormir, tener algo de vida sexual y defenderse un poco. En realidad, no existe defensa, debido a que nadie puede protegerse de las manos de la cruel muerte. Hiranyakasipu, por ejemplo, quiso vivir para siempre, y por eso se sometió a grandes austeridades. Ahora, supuestos científicos están diciendo que vamos a detener la muerte mediante mrtodos científicos. Otra locura. Eso no es posible. Puede que progresemos mucho en el conocimiento científico, pero no existe ninguna solución científica a esos cuatro problemas: el nacimiento, la muerte, la vejez y las enfermedades.

La solución

En la Bhagavad-gita se dice: janma-mrtyu-jara-vyadhi- duhkha-dosanudarsanam: Puede que alguien piense que ha resuelto todos los problemas de la vida, pero ¿cuál es la solución a esos cuatro problemas: el nacimiento, la muerte, la vejez y las enfermedades? La solución es el cultivo de conciencia de Krishna. En el mismo libro, Krishna dice también: janma karma ca me divyam evam yo vetti tattvatah tyaktva deham punar janma naiti mam eti so 'rjuna (Bg. 4.9) Cada uno de nosotros está abandonando el cuerpo gradualmente. La última fase del abandono de este cuerpo se denomina muerte. Pero Krishna dice: «Si alguien entiende Mi advenimiento y partida y Mis actividades –no superficialmente, sino de veras–, después de abandonar este cuerpo, nunca más volverá a aceptar un cuerpo material». ¿Qué le ocurre a esa persona? Mam eti: Regresa a Krishna. Si tenemos que ir a Krishna, tenemos que preparar nuestro cuerpo espiritual. Eso es conciencia de Krishna. Si nos mantenemos conscientes de Krishna, estamos preparando gradualmente nuestro siguiente cuerpo, un cuerpo espiritual, que habrá de llevarnos de inmediato a Krsnaloka, la morada de Krishna, y así seremos felices. Viviremos allí perpetuamente y llenos de dicha.
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Joselia
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MensajeTema: Re: Samsara... «la rueda del destino»   Vie Jun 01, 2012 10:51 am

3: Karma, la ley de la naturaleza

Leyes perfectas


Para contrarrestar una actividad pecaminosa, se requiere de una expiación que sea proporcional. Eso es lo que prescriben las Escrituras. Sukadeva Gosvami dice que si una persona ejecuta la expiación antes de la muerte, en su vida siguiente no caerá. Mas, si no expía sus actividades pecaminosas, llevará consigo las acciones resultantes y tendrá que sufrir. Según la ley, si un hombre mata a alguien, él mismo tiene que ser matado. La idea de «ojo por ojo, diente por diente» no es un concepto nuevo, y lo hallamos en la Manu-samhita, el código védico de leyes para la humanidad, en el que se dice que cuando el rey cuelga al asesino, éste de hecho se beneficia, pues si no es matado, llevará consigo la reacción de su asesinato y tendrá que sufrir mucho. Las leyes de la naturaleza son muy sutiles y se cumplen con toda exactitud; pero la gente no lo sabe. En la Manu- samhita se aprueba el concepto de «ojo por ojo, diente por diente», que, en efecto, se observa en todas partes del mundo. De forma similar, existen otras leyes que dictaminan que no se puede matar ni siquiera a una hormiga sin ser responsabilizado por ello. Como no podemos crear, no tenemos derecho a matar a ninguna entidad viviente, y, por consiguiente, las leyes hechas por el hombre, que distinguen entre matar un hombre y matar un animal, son imperfectas. Pese a que en las leyes hechas por el hombre hay imperfecciones, en las leyes de Dios no puede haber defectos. Según las leyes de Dios, matar a un animal es un hecho tan punible como matar a un hombre. Aquellos que hacen distinciones entre esos dos actos están inventando sus propias leyes. Hasta en los Diez Mandamientos se prescribe: «No matarás». Es una ley perfecta; pero al especular y hacer discriminaciones, los hombres la desvirtúan. «No mataré al hombre, pero sí a los animales.» De esa forma, la gente se engaña, y se inflige sufrimientos a sí misma y los inflige a los demás. De cualquier modo, sin embargo, las leyes de Dios no disculparán ese comportamiento.

El hijo tonto

Todo el mundo es una criatura de Dios, aunque con diferentes cuerpos o atuendos. A Dios se Le considera el único y supremo padre. Puede que un padre tenga muchos hijos, y que algunos de ellos sean inteligentes y otros no lo sean tanto; pero si uno de los hijos inteligentes dice a su padre: «Mi hermano no es muy inteligente; déjame matarlo», ¿accederá el padre a ello? El simple hecho de que un hijo no sea muy inteligente y el otro desee matarlo para evitar la carga nunca será razón para que el padre lo apruebe. De igual manera, si Dios es el padre supremo, ¿por qué habría de sancionar que se matara a los animales, que también son Sus hijos? En la Bhagavad-gita, Dios declara a Arjuna que todos los seres vivientes de las 8.400.000 especies de vida son hijos Suyos. «Y Yo soy el padre que aporta la simiente», dice el Señor. Así como en la procreación material corriente el padre proporciona la simiente y la madre desarrolla el cuerpo proveyendo al embrión de la sangre necesaria, las entidades vivientes, partes integrales del padre supremo, son impregnadas por el Señor en la naturaleza material.

El tamaño del alma

La dimensión del alma espiritual es muy diminuta, y en las Escrituras se dice que es kesagra, una diezmilésima parte de la punta de un cabello. A duras penas podemos imaginarnos un punto muy pequeño dividido en mil partes. En otras palabras, es tan ínfimo que no puede ser percibido ni siquiera por el más poderoso de los microscopios. Así pues, la dimensión de la chispa espiritual es tan diminuta que es invisible a la visión mundana. Toda esa información se da en las Escrituras; pero debido a que no tenemos la visión correcta, no podemos ver. Aunque nuestros ojos materiales no pueden percibir la dimensión del alma, ésta, sin embargo, se encuentra dentro del cuerpo, y tan pronto como se va, adquiere otro cuerpo conforme a sus actividades.

Todo se está anotando

Debemos tener presente que detrás de todas nuestras actividades existe alguien por encima que supervisa. La entidad viviente trabaja en el mundo material como el oficinista lo hace en su trabajo, y se guarda una hoja de servicio en la que se indica cómo lo hace. La entidad viviente no conoce la opinión de su superior, pero, no obstante, su hoja de servicio se archiva en la oficina, y conforme a sus actividades se le confiere una promoción o un aumento de salario, o algunas veces se le degrada a una posición inferior o, incluso, se le despide. De manera similar, todas nuestras actividades tienen testigos; por consiguiente, en las Escrituras se dice que existe alguien que supervisa a las entidades vivientes, y que las recompensa o castiga conforme a sus actividades. Ahora tenemos un cuerpo humano, pero en la siguiente vida puede que no lo tengamos; puede que tengamos otra cosa, mejor o inferior. El tipo de cuerpo de la entidad viviente lo deciden sus superiores. Por lo general, la entidad viviente no conoce la ciencia de la transmigración del alma espiritual de un cuerpo a otro.

De cuerpo en cuerpo

El alma espiritual transmigra incluso en el curso de una vida, a medida que el cuerpo cambia. Al principio, cuando el cuerpo se manifiesta en el vientre de la madre, es muy pequeño, del tamaño de un guisante, y poco a poco van apareciendo en él nueve agujeros: dos ojos, dos oídos, dos orificios nasales, una boca, un orificio genital y un orificio anal. Así se va desarrollando el cuerpo, y mientras necesite del vientre de la madre para desarrollarse, permanece en él. Cuando está lo suficientemente desarrollado como para salir, lo hace, y continúa creciendo. El crecimiento implica un cambio del cuerpo. Este cambio no se puede entender, debido a que a la entidad viviente le resulta imperceptible. En la infancia, teníamos un cuerpo pequeño que ya dejó de existir; por lo tanto, puede decirse que hemos cambiado nuestro cuerpo. De igual modo, en virtud de la naturaleza de las cosas materiales, tendremos que cambiar este cuerpo cuando deje de funcionar. Todo lo material se deteriora, y al igual que una máquina destruida o un viejo pedazo de tela, el cuerpo se vuelve inservible después de un cierto período de tiempo.

Los animales no estudian

Aunque este proceso de crecimiento siempre está ocurriendo, el sistema educativo de las universidades modernas, a pesar de que se lo considera adelantado, desgraciadamente no trata de eso. En realidad, no hay educación si no hay conocimiento espiritual. Podemos aprender a ganarnos el pan, a comer, a dormir y a aparearnos, sin necesidad de una educación formal. Los animales no estudian –no son licenciados ni tienen títulos universitarios–, pero también están comiendo, durmiendo, apareándose y defendiéndose. Si el sistema educativo únicamente enseña estos procesos, no merece el nombre de educación. La verdadera educación nos capacita para entender lo que somos. Mientras el hombre no desarrolle su conciencia mediante la comprensión de la verdad del ser, todas sus acciones se ejecutarán en el plano de la modalidad de la ignorancia. La vida humana tiene por objeto lograr la victoria en la conquista de las leyes de la naturaleza material. La victoria máxima consiste en conquistar el nacimiento, la muerte, las enfermedades y la vejez; pero hemos hecho caso omiso de este importante punto.

Una entidad viviente es la comida de otra

El sistema educativo mejoraría si tratara de la correcta utilización de lo que Dios está suministrando. Todas las frutas y granos que comemos los da Dios, que es quien suministra comida a todas las entidades vivientes. En el Srimad-Bhagavatam se declara: jivo jivasya jivanam: «Una entidad viviente es la comida de otra» (Bhag. 1.13.47). Los animales que no tienen manos son la comida de los animales que, como nosotros, tienen manos. Los animales sin patas son la comida de los animales de cuatro patas. El pasto es una entidad viviente, pero no tiene patas con las cuales moverse, y, por ello, es comido por las vacas y otros animales. Esa clase de entidades inmóviles son comida de los animales móviles, y de esa manera el mundo se halla en una constante lucha entre los explotadores y los explotados. El más débil es explotado por el más fuerte; ésa es la ley de la naturaleza. Tradicionalmente, los vaisnavas, los devotos de Krishna, no comen carne. Ello no es únicamente en aras del vegetarianismo, sino para el cultivo de conciencia de Dios. A fin de cultivar conciencia de Dios, se deben seguir algunas reglas y regulaciones. Desde luego que hay que comer, pero lo que se propone es que se coman los remanentes de alimentos que han sido ofrecidos a Krishna. Ésa es también la filosofía de la Bhagavad-gita (9.26), en la que Krishna dice:

patram puspam phalam toyam
yo me bhaktya prayacchati
tad aham bhakty-upahrtam
asnami prayatatmanah

«Si alguien Me ofrece con amor y devoción una hoja, una flor, una fruta o agua, Yo lo aceptaré».

Ser vegetariano no es lo que importa

No vayáis a creer que Krishna tiene hambre y está mendigando comida de nosotros. La finalidad de esa ofrenda es crear un intercambio de amor. Krishna quiere ese intercambio: «Ámame y Yo te amaré». Como Krishna es Dios, Su energía lo crea y lo mantiene todo, así que, ¿por qué habría de mendigar de nosotros una hoja, una fruta y un poco de agua? Sin embargo, Él Se sentirá muy complacido si Le ofrecemos con amor una fruta, una hoja y agua, diciendo: «Krishna, soy tan pobre que no puedo conseguir nada. Obtuve esta fruta y una hoja. Ten la bondad de aceptarlas». Una ofrenda de esa clase contenta mucho a Krishna. Si Él come lo que ofrecemos, nuestra vida se vuelve un éxito, pues, de hecho, haremos amistad con Krishna. Cualquier hombre, pobre o rico, puede conseguir y ofrecer una fruta, unas flores y agua, en cualquier parte del mundo. Debemos recordar, entonces, que no es el vegetarianismo lo que importa, y que a Dios no Le hace falta nada. Lo importante es que tenemos que tratar de aprender a amar a Krishna.

Una relación eterna

El amor comienza con este toma y daca. Le damos algo a nuestro amado, él nos da algo a nosotros, y de esa forma el amor se desarrolla. Cuando se establece un intercambio amoroso con algún muchacho o muchacha, hombre o mujer, se da y se toma. Así pues, Krishna nos está enseñando a dar y tomar. Krishna nos está rogando:
–Trata de amarme. Aprende a amarme. Ofréceme algo.
–Señor –puede que digamos–, no tengo nada que darte.
–¿Cómo!, ¿no puedes conseguir una fruta, una flor, una hoja o un poquito de agua?
–¿Oh, sí!, ¿por qué no? Cualquiera puede conseguir eso.
Éste es, pues, el método de conciencia de Krishna, mediante el cual podemos hacer amistad con Krishna. Podemos entablar innumerables relaciones con Krishna. Podemos convertirnos en un sirviente directo de Krishna, o, en etapas superiores, podemos llegar a ser padre, madre o amante de Krishna. Krishna está dispuesto a establecer una relación amorosa con todas las entidades vivientes. En verdad, esa relación ya existe, debido a que Él es el padre supremo y nosotros somos Sus partes integrales. Como el hijo es parte del cuerpo del padre, la relación entre ellos no puede romperse; puede llegar a olvidarse por algún tiempo, pero tan pronto como uno reconoce a su padre o a su hijo, nace de inmediato el afecto. De igual modo, tenemos una relación eterna con Krishna, pero ahora mismo esa relación está olvidada o reprimida. En consecuencia, creemos que no tenemos relación alguna con Krishna; pero eso no es cierto. Como formamos un todo con Él, como somos partes integrales Suyas, nuestra relación con Él es eterna. Esa relación tiene que hacerse resucitar, y el proceso para hacerlo es este proceso de conciencia de Krishna.

«Soy de Krishna»

Actualmente nos hallamos bajo el dominio de una conciencia diferente. Una persona piensa que es hindú, otra piensa que es americana, y otra más piensa «soy esto» o «soy aquello». De esa manera, creamos muchísimas identidades artificiales; pero nuestra verdadera identidad debería ser: «Soy de Krishna». Cuando pensamos así, pensamos con conciencia de Krishna. Sólo así puede establecerse un amor universal entre todas las entidades vivientes. Krishna está relacionado con todo el mundo como padre eterno, y, por consiguiente, cuando establecemos una relación consciente de Krishna, quedamos relacionados con todo el mundo. Cuando un hombre se casa, automáticamente establece una relación con la familia de la esposa. De forma similar, si restablecemos nuestra relación original con Krishna, estableceremos nuestra verdadera relación con todos los demás seres. Ésa es la base del verdadero amor universal. El amor universal es artificial y no puede perdurar, a menos que establezcamos nuestra relación con el centro. Una persona es española si nace en España, y, a raíz de ello, otros españoles se vuelven miembros de su familia; pero si nace en alguna otra parte, no tiene ninguna relación con los españoles. En el plano mundano, todas las relaciones son relativas. Nuestra relación con Krishna, no obstante, es eterna y no está sujeta al tiempo y las circunstancias. Cuando restablecemos nuestra relación con Krishna, se resuelven los problemas de hermandad universal, justicia, paz y prosperidad. Sin Krishna, no hay posibilidad alguna de cristalizar estos ideales superiores. Si falta el punto central, ¿cómo puede haber hermandad y paz?

La fórmula de la paz

En la Bhagavad-gita se da claramente la fórmula de la paz. Tenemos que entender que Krishna es el único disfrutador. Esa conciencia se desarrolla en un templo consciente de Krishna, en el que el punto central de todas las actividades es Krishna. Todo lo que se cocina se hace para Krishna y no para fines personales. Al fin y al cabo, nosotros nos comeremos el prasada (la comida ofrecida), pero cuando cocinamos, debemos pensar que lo estamos haciendo para Krishna, y no para nosotros. Cuando los miembros de un templo van a las calles, no lo hacen para ellos mismos, sino para distribuir libros conscientes de Krishna, a fin de que la gente se vuelva consciente de la presencia de Krishna. Todo el dinero que se adquiere se gasta en Krishna, en la difusión de Su mensaje. Ese estilo de vida, en el que todo se hace para Krishna, promueve el desarrollo de conciencia de Krishna en la entidad viviente. Nuestras actividades pueden seguir siendo las mismas; únicamente tenemos que entender que estamos actuando para Krishna y no para nuestra satisfacción personal. De esa manera podemos alcanzar nuestro estado de conciencia original y ser felices. A menos que nos establezcamos en nuestro estado de conciencia original, que es conciencia de Krishna, es seguro que estaremos locos hasta cierto punto. Todo aquel que no está consciente de Krishna ha de tenerse por loco, pues está existiendo en un plano que es temporal y pasajero. Puesto que nosotros, como entidades vivientes, somos eternos, las actividades temporales no nos incumben. Nuestras ocupaciones deberían ser eternas, debido a que nosotros somos eternos, y esa ocupación eterna la constituye el hecho de ofrecer servicio a Krishna con amor.

La vida normal

Krishna es el eterno supremo, y nosotros somos los eternos subordinados. Krishna es la entidad viviente suprema, y nosotros somos las entidades vivientes subordinadas. El dedo es parte integral del cuerpo entero, y su función eterna es servir al cuerpo. En efecto, ésa es precisamente la finalidad del dedo, y si no puede servir al cuerpo entero, es porque está enfermo o inutilizado. De igual manera, como partes integrales que somos, tenemos que servir a Krishna y subordinarnos a Él, debido a que, en Su carácter de padre supremo, Él nos suministra todo lo que necesitamos. Esa clase de vida, en la que se está subordinado a Krishna, es una vida normal y es una vida de verdadera liberación. Aquellos que tratan de negar a Krishna y viven apartados de cualquier relación con Él, están llevando de hecho una vida pecaminosa.

El vaisnava es el mejor cristiano

Sukadeva Gosvami y Maharaja Pariksit hablaron de este tema, y Pariksit Maharaja se sentía ansioso por saber cómo podían ser rescatadas las almas condicionadas de su vida infernal. Es un deseo natural del vaisnava el querer salvar a la sufrida humanidad. Por lo general, a los demás no les importa si la gente sufre o no; pero el vaisnava, el devoto del Señor, siempre está pensando en cómo aliviar la caída condición de la gente. Los cristianos dicen que el Señor Jesucristo, a través de la crucifixión, asimiló todas las actividades pecaminosas de la gente del mundo. El devoto del Señor siempre está pensando en cómo asimilar los sufrimientos de los demás. Vasudeva Datta, un devoto del Señor Caitanya, era una persona de esa clase. Dijo al Señor: «Ahora que has venido, por favor, libera a toda la gente de esta Tierra y llrvala a Vaikuntha, el mundo espiritual. Y si crees que son tan pecadores que no pueden ser liberados, por favor, transfiéreme todos sus pecados. Yo sufrirr por ellos». Ésa es la misericordia del vaisnava. Sin embargo, no debe creerse que Jesucristo o Vasudeva Datta deben hacer un contrato por nuestros pecados y que nosotros podemos continuar cometiéndolos, ya que semejante proposición es de lo más atroz. Un vaisnava o devoto puede que sufra por toda la humanidad, pero la raza humana o los discípulos de un devoto en particular no deben aprovecharse de esa facilidad y continuar cometiendo pecados. Por el contrario, deben darse cuenta de que, como el Señor Jesucristo y Vasudeva Datta sufrieron por ellos, deben dejar de cometer pecados.

Mejor hacerlo antes de morir

De hecho, todo el mundo es responsable de sus propias actividades pecaminosas. Por consiguiente, Sukadeva Gosvami recomienda: tasmat puraivasva iha papa-niskrtau: Si alguien quiere liberarse de todas las reacciones de las actividades pecaminosas, debe expiarlas mientras se encuentra dentro del cuerpo. Yateta mrtyor avipadyatatmana / dosasya drstva guru-laghavam yatha bhisak cikistseta rujam nidana-vit: Debe emprender un programa de expiación, conforme a sus actividades pecaminosas. Como se mencionó anteriormente, existen diferentes expiaciones para diferentes actividades pecaminosas. Sea cual fuere el caso, antes de morir, hay que realizar la expiación, para no tener que llevar las actividades pecaminosas a la siguiente vida y tener que sufrir entonces. Si no realizamos alguna expiación por nuestras actividades pecaminosas, la naturaleza no nos excusará. Tendremos que sufrir los efectos de nuestros pecados en la siguiente vida. Ese cautiverio ocasionado por las actividades materiales se denomina karma-bandhanah.

yajñarthat karmano 'nyatra
loko 'yam karma-bandhanah
tad-artham karma kaunteya
mukta-sangah samacara

«Toda actividad debe realizarse como un sacrificio en honor de Visnu, pues de lo contrario, nos encadena al mundo material. Por lo tanto, ¡oh, hijo de Kunti!, desempeña tus deberes prescritos para Su satisfacción, y de este modo permanecerás libre de cautiverio» (Bg. 3.9).

La vaca se comerá a quien se la come

Puede que alguien mate a un animal para comérselo y disfrute con ello, pero esa acción le atará. En la siguiente vida, se volverá una vaca o una cabra, y la vaca o la cabra se volverá un hombre, y se lo comerá. Eso es lo que afirman los Vedas, y, como todo lo que afirman los Vedas, podemos creerlo o no. Desgraciadamente, en la actualidad se educa a la gente de tal manera que no creen en la siguiente vida. En efecto, parece ser que cuanto más «educado» uno se vuelva, menos cree en Dios, en la ley de Dios, en la siguiente vida y en la existencia de actividades piadosas y pecaminosas. De esa manera, la educación moderna simplemente está preparando a los hombres para que se vuelvan animales. Si no hay ninguna educación que enseñe al ser humano qué es él y si es o no es el cuerpo, continúa sin ser más que un asno. El asno cree: «Yo soy el cuerpo», como lo creen también los demás animales. Así que si un hombre cree eso mismo, ¿en qué se diferencia de cualquier otro animal? El Srimad- Bhagavatam (10.84.13) afirma:

yasyatma-buddhih kunape tridhatuke
sva-dhih kalatradisu bhauma ijyadhih
yat tirtha-buddhih salile na karhicij
janesv abhijñesu sa eva gokharah

«Se dice que una persona está engañada, y que no es más que un asno o una vaca, si considera que el cuerpo – que está hecho de tres elementos– es suyo, si siente atracción por las relaciones corporales íntimas que establece con su esposa e hijos, si considera que su tierra es venerable, y si reconoce como sagradas las aguas de los lugares santos de peregrinaje, pero no saca provecho del conocimiento de las personas santas que se encuentran en ellos».

El cuerpo, la esposa, los hijos, la tierra...

De acuerdo con el ayur-veda, el cuerpo material se compone de tres elementos: kapha-pitta-vataih: moco, bilis y aire. Dentro del cuerpo existe una compleja maquinaria que transforma la comida en líquido. Hay muchos y complicados procesos corporales que se están llevando a cabo, pero, ¿qué sabemos de ellos? Nosotros decimos: «Este cuerpo es mío»; pero, ¿qué sabemos de este cuerpo? Algunas personas dicen incluso: «Yo soy Dios», pero ni siquiera saben lo que está ocurriendo dentro de sus propios cuerpos. El cuerpo es un saco de excremento, orina, sangre y huesos. Es un necio quien cree que la inteligencia proviene del excremento, la orina, la sangre y los huesos. ¿Podemos, acaso, crear inteligencia mezclando excremento, orina, huesos y sangre? Sin embargo, la gente sigue pensando: «Yo soy el cuerpo». Por consiguiente, las Escrituras dicen que todo aquel que considera que este cuerpo es él, y que considera que su esposa, hijos y familia –que constituyen las relaciones corporales– le pertenecen, está engañado. La palabra kalatra significa esposa, y adi significa comienzo. Porque el hombre se siente solo, se casa, e inmediatamente vienen los hijos, y luego los nietos. De esa manera tiene lugar una expansión. Stri significa «aquello que se expande», de manera que kalatradisu significa «las expansiones del ser», que comienzan con la esposa. La palabra bhauma se refiere a la tierra en que se nació, que los ignorantes consideran digna de ser adorada (ijya-dhih). La gente está dispuesta a dar su vida por la tierra en que nació, pero no saben que la tierra, el cuerpo, la esposa, los hijos, el país y la sociedad realmente no tienen nada que ver con ellos. Somos almas espirituales (aham brahmasmi). Esto constituye verdadera comprensión del conocimiento, y cuando llegamos a ese grado de conocimiento, nos volvemos felices.

brahma-bhutah prasannatma
na socati na kanksati
samah sasvesu bhutesu
mad-bhaktim labhate param

«Aquel que se establece en el plano trascendental percibe de inmediato el Brahman Supremo y se vuelve plenamente dichoso. Nunca se lamenta ni desea poseer nada. Tiene la misma disposición para con todas las entidades vivientes. Habiendo alcanzando ese estado, Me ofrece servicio devocional puro« (Bg. 18.54). Cuando alguien llega a entender: «Soy alma espiritual; soy Brahman; no soy materia», de inmediato se vuelve jubiloso (prasannatma). El signo característico de ese júbilo es que deja de sentir anhelo y lamentación. En este mundo, todos están sujetos a lamentarse por aquello que se pierde y a anhelar aquello que se desea obtener, pero el verdadero éxito consiste en entenderse a uno mismo y conocer la propia identidad.

Karma, la ley de la naturaleza

Mientras mantengamos el concepto corporal de la vida, tenemos que acatar las leyes de la naturaleza material, así como también las leyes del Estado y todas las demás leyes. Por eso este cuerpo recibe el nombre de condicionado, pues está sujeto a diferentes condiciones. Existen variedades de condiciones, y sin que importe la condición a la que estemos sujetos, se nos considera responsables de lo que hagamos. Si no expiamos las actividades que cometemos mientras nos hallamos en este cuerpo, tendremos que sufrir en el siguiente, pues recibiremos otro cuerpo conforme al karma (yamyam vapi smaran bhavam tyajaty ante kalevaram). Ésa es la ley de la naturaleza. Por lo tanto, Sukadeva Gosvami nos recomienda que nos sometamos a una expiación acorde con la gravedad de nuestras actividades pecaminosas. Debemos seguir los mrtodos de expiación que se prescriben en los sastras, pues, de lo contrario, no obtendremos la salvación.

Pecar una y otra vez

Pariksit Maharaja, que era muy inteligente, dijo: «Mediante la expiación, la persona puede liberarse de la actividad pecaminosa; pero supongamos que un hombre ha cometido un asesinato y luego es matado; la reacción pecaminosa de su asesinato queda así neutralizada, pero no se garantiza que en su siguiente vida no mate a otro hombre». Así pues, Pariksit Maharaja hizo notar que la gente, después de expiar, comete de nuevo los mismos pecados. Si un hombre está enfermo, el médico puede que le dé una medicina y le cure, pero ello no le garantiza que no será atacado de nuevo por la misma enfermedad. Con frecuencia, las enfermedades venrreas se contraen una y otra vez, pese a las curas, y un ladrón puede que robe una y otra vez, a pesar de haber sido enviado a la cárcel en repetidas oportunidades. ¿Por qué ocurre esto? Por lo tanto, Pariksit Maharaja hizo notar que, aunque la expiación puede que sea buena para contrarrestar las actividades pecaminosas ya cometidas, no logra evitar que esos pecados se cometan de nuevo. Todo el mundo puede ver que un hombre que comete un asesinato es castigado, pero ver eso no es suficiente para hacer que otro desista de matar. En toda Escritura y en todo código de leyes se advierte al hombre que no mate, mas a nadie le importan esas leyes. ¿Cuál es el remedio para esto? Drsta-srutabhyam yat papam. Mediante la experiencia práctica y por oír a las autoridades, todo el mundo sabe lo que es la actividad pecaminosa, y nadie puede decir: «No sé lo que es pecado». ¿De qué sirve la expiación, si uno comete el mismo pecado una y otra vez después de expiar? Kvacin nivartate 'bhadrat kvacic carati tat punah / prayascittam atho 'partham manye kuñjara-saucavat (Bhag. 6.1.10). Cuando alguien recibe un castigo, piensa: «¡Qué error he cometido! No cometeré ese pecado nunca más». Pero tan pronto como sale del peligro, de nuevo comete el mismo pecado.

El perro, el trono y el zapato

Lo habitual se vuelve natural; es muy difícil dejarlo de hacer. Sva yadi kriyate raja / tat kim nasnaty upanaham (Hitopadesa): Podemos sentar a un perro en un trono, pero en cuanto el perro vea un zapato, de inmediato se bajará de un salto y correrá a buscarlo, porque es un perro. Las cualidades caninas están presentes, y no pueden cambiarse mediante el simple hecho de poner al perro en un trono. De forma similar, hemos adquirido cualidades materiales por nuestra relación con las tres modalidades de la naturaleza material –sattva-guna, rajo- guna, y tamo-guna–, y nuestros hábitos se forman en virtud de la relación con estas tres cualidades, que son las cualidades de la bondad, la pasión y la ignorancia. Sin embargo, si nos disociamos de las tres modalidades de la naturaleza material, invocaremos nuestra verdadera naturaleza espiritual. En eso consiste el proceso de conciencia de Krishna. Si una persona es consciente de Krishna, no hay posibilidad de que entre en contacto con las tres modalidades de la naturaleza material, pues su naturaleza espiritual se invoca automáticamente. Ése es el secreto. Aquellos que siguen con mucho interés el proceso de conciencia de Krishna, aunque anteriormente estuvieran habituados a muchas cosas no deseables, son capaces de permanecer en un plano en el que no hay ninguna contaminación material, simplemente en virtud de la práctica del proceso de conciencia de Krishna.

Medicina para las enfermedades del alma

Así pues, el cultivo de conciencia de Krishna es una medicina excelente. A menos que una persona se vuelva consciente de Krishna, los hábitos que ha adquirido por su contacto con las tres modalidades de la naturaleza material continuarán, y no podrá cambiarlos. Si verdaderamente quiere liberarse de la repetición del nacimiento y la muerte, debe alcanzar el estado de conciencia de Krishna. En la Bhagavad-gita (14.26), el Señor Krishna dice:

mam ca yo 'vyabhicarena
bhakti-yogena sevate
sa gunan samatityaitan
brahma-bhuyaya kalpate

«Aquel que se dedica por completo al servicio devocional, firme en todas las circunstancias, trasciende de inmediato las modalidades de la naturaleza material y llega así al plano del Brahman». El proceso de conciencia de Krishna no recomienda un tipo de expiación u otro. Podemos continuar experimentando con las expiaciones, pero las enfermedades del alma permanecerán, a menos que lleguemos al plano de realizar servicio devocional con amor y purificar nuestra vida.
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MensajeTema: Re: Samsara... «la rueda del destino»   Miér Jun 06, 2012 2:00 pm

4: Karma, la justicia infalible

Una civilización no muy civilizada


Yogesvara dasa: Srila Prabhupada, el otro día usted dijo que en la India, al menos hasta hace poco, estaba prohibido comer carne de vaca; que aquellos que comían carne, comían únicamente carne de perro o de cabra.
Srila Prabhupada: Sí. Para los que comen carne, eso es lo que recomienda la cultura védica: «Comed carne de perro». En Corea comen carne de perro, y en Occidente también podris comer carne de perro. Pero no comáis carne de vaca a menos que haya muerto de forma natural. No decimos: «No comas». Sois sumamente adictos a comer carne de vaca. Muy bien, podéis comer, ya que, cuando mueren, hay que dárselas a alguien, a alguna entidad viviente. Por lo general, los cadáveres de las vacas se los dan a los buitres. Pero, ¿por qué sólo a los buitres? ¿Por qué no a la gente «civilizada» de esta época, que son prácticamente iguales a los buitres? [Risas.]
Esa gente supuestamente civilizada...; ¿cuál es la diferencia entre esos sinvergüenzas y los buitres? Los buitres también disfrutan matando y comiendo cuerpos muertos. «Mátalo y luego disfruta»; las personas se han vuelto buitres. Y su civilización es una civilización de buitres. Gente que come animales; son como chacales, buitres, perros. La carne no es para seres humanos. Aquí, en la cultura védica, está la comida para seres humanos: leche, frutas, verduras, frutos secos, cereales, legumbres. Ellos deben aprender esto.

Verdadera vida humana

Es necesario que para dirigir haya instructores espirituales, hombres de primera categoría. Mis discípulos se están preparando para volverse hombres de primera categoría. Si la gente sigue nuestro consejo, entonces todo irá bien. ¿De qué sirve que los hombres que dirijan sean de cuarta categoría? Los hombres de primera categoría son grandes devotos del Señor que, mediante sus palabras y su ejemplo práctico, pueden guiar a los administradores y a los ciudadanos. Los hombres de segunda categoría son los administradores, los militares, que velan por el desenvolvimiento armonioso del gobierno y por la seguridad de los ciudadanos. Y los hombres de tercera categoría son los granjeros, que cultivan la tierra y protegen a las vacas. Pero, hoy en día, ¿quién está protegiendo a las vacas? Eso les corresponde a los hombres de tercera categoría. Así que, todo el mundo es de cuarta categoría, o aun más bajo. Sva-vid-varahostra- kharaih samstutah purusah pasuh (Bhag. 2.3.19): La gente está viviendo como animales, sin principios regulativos espirituales. Todo el mundo puede hacer lo que quiera, lo que le parezca; no hay ningún principio regulativo.
Pero la vida humana está hecha para seguir principios regulativos. Nosotros insistimos en que nuestros estudiantes sigan principios regulativos, con la única intención de convertirlos en verdaderos seres humanos: no comer carne, no tener vida sexual ilícita, no consumir alcohol ni drogas, no participar en juegos de azar. La vida sin principios regulativos es vida animal.
En la forma humana de vida, después de pasar por millones de vidas en las especies vegetales y animales, el alma espiritual recibe la oportunidad de emprender el sistema de yoga, y yoga significa principios regulativos estrictos. Indriya-samyamah: control de los sentidos. Ése es el verdadero sistema de yoga. Pero hoy en día, la mayoría de la gente, aunque digan que están practicando yoga, lo están utilizando mal. Esas personas, como los animales, no pueden controlar sus sentidos. Como seres humanos que son, tienen una inteligencia superior; deberían aprender a controlar los sentidos. Eso es vida humana. Na yat-karna-pathopeto: Aquel que no ha oído el mensaje de Krishna, la Suprema Personalidad de Dios, ni siquiera por un momento, es un animal. A menos que se prepare la gente sistemáticamente en aras de un nivel de vida más elevado en valores espirituales, no serán más que animales.

Se busca amo

La educación universitaria moderna prácticamente prepara a la gente para que adquieran una mentalidad perruna, y de este modo, acepten servir a un amo. Al igual que los perros, las personas supuestamente educadas, después de terminar su presunta educación, van de puerta en puerta solicitando algún servicio. Hemos visto esto en la India. Hay tantos hombres educados que están desempleados..., y eso se debe a que se les ha educado como perros. Tienen que encontrar un amo; de lo contrario, no tienen la capacidad de trabajar independientemente. Como el perro: si no encuentra un amo, será un perro callejero que deambula por las calles.

El Doctor Conductor

Bhagavan dasa: Hoy en día hay tanta gente con doctorados que no hay suficientes empleos para todos ellos. Así que están teniendo que aceptar empleos de camioneros o conductores de taxis.
Yogesvara dasa: Además, se supone que son la clase educada, los brahmanas.
Srila Prabhupada: No, no son brahmanas. Aquellos que enseñan a cambio de dinero no son brahmanas. Por ejemplo, nosotros damos conferencias, educamos a la gente. Pero no les decimos: «Dennos un salario». Únicamente les pedimos: «Por favor, vengan». Por eso estamos cocinando y realizando tantos festivales gratuitos. «Les daremos comida. Les daremos un asiento cómodo. Por favor, vengan y oigan hablar de la autorrealización y el cultivo de conciencia de Dios.» No estamos pidiendo dinero: «Ante todo pague la cuota; luego puede venir y aprender la Bhagavad-gita». Nunca decimos eso. Pero esos presuntos profesores que ante todo negocian un salario – «¿Cuánto me vas a pagar?»–..., ése es el interés del perro. Ése no es el interés del brahmana. Un brahmana nunca pedirá un salario. El brahmana está ansioso de ver que la gente se eduque. «Tome educación gratuita y edúquese; sea un ser humano.» Eso es lo que le importa al brahmana. ¿Ves? Yo vine aquí, no a pedir dinero, sino a dar instrucción.

«Proteged a las vacas»

Así que pueden comer carne de perro. O de cerdo. Que coman carne de cerdo. No prohibimos la matanza de esos animales menos importantes. Ni lo aprobamos ni lo prohibimos. Pero sí pedimos especialmente la protección de las vacas, debido a que eso lo ordena el Señor Krishna. Go raksya: «Proteged a las vacas». Ése es nuestro deber.
Y además, también es muy útil económicamente. No ha de creerse que Krishna lo ha recomendado por nada; no es así. La orden de Krishna tiene significado. Las vacas de nuestras granjas Hare Krishna están dando más leche que otras vacas, porque tienen confianza en queaquí no se las va a matar. No ocurre como con esos sinvergüenzas, esos presuntos cristianos que dicen: «Las vacas no tienen alma; no tienen inteligencia». Tienen inteligencia. En otras partes no dan tanta leche. Pero en nuestras granjas se sienten muy contentas. Tan pronto como los devotos las llaman, ellas acuden. Sí, como entre amigos. Y se sienten seguras: «No nos van a matar». Así que están dichosas y dan mucha leche.
En Europa y América las vacas son muy buenas, pero el sistema para matarlas también es muy bueno. Así que hay que detener esto. Hay que decirles: «Ya recibirán la carne de vaca. Tan pronto como la vaca muera, se les dará gratis. No tienen que pagar tanto dinero como ahora. Pueden obtener la carne gratuitamente y comerla entonces. ¿Por qur están matando? No sigan con esos mataderos». ¿Qué hay de malo en esa proposición?

Karma: el que a hierro mata... a hierro muere

No queremos detener el comercio, ni la producción de cereales, hortalizas y frutas. Pero queremos que se acaben esos mataderos. Es sumamente pecaminoso. Por eso hay tantas guerras en todas partes del mundo. Cada diez o quince años hay una gran guerra, un matadero de seres humanos al por mayor. Pero esos sinvergüenzas no se dan cuenta de ello, de que, por la ley del karma, cada acción ha de tener su reacción.
Estáis matando a las inocentes vacas y a otros animales; la naturaleza se vengará. Sólo esperad. En el momento oportuno, la naturaleza va a reunir a todos esos sinvergüenzas y exterminarlos. Se acabó. Pelearán entre sí: protestantes contra católicos, Rusia contra Norteamérica, éste contra aquél. Ya está ocurriendo. ¿Por qué? Es la ley de la naturaleza. El que a hierro mata, a hierro muere. «Vosotros matasteis. Ahora mataos entre vosotros.»
Están enviando a los animales al matadero, y ahora van a crear su propio matadero. [Imitando el sonido de disparos] ¿Pum! ¿Pum! ¿Mata! ¿Mata! ¿Te das cuenta? Tomemos, por ejemplo, Belfast. Los católicos están matando a los protestantes, y los protestantes están matando a los católicos. Ésa es la ley de la naturaleza. No es necesario enviarlos al matadero. Harán su propio matadero en casa. Matarán a su propio hijo: el aborto. Ésa es la ley de la naturaleza. ¿Quiénes son esos niños que están siendo matados? Es la misma gente que come carne. Ellos disfrutaron cuando se mató a tantos animales, y ahora sus madres les están matando a ellos. La gente no sabe cómo actúa la naturaleza. Si matas, tendrás que ser matado. Si matas a la vaca, que es tu madre, entonces, en alguna vida futura, tu madre te matará. Así es. La madre se vuelve el hijo, y el hijo se vuelve la madre.

El hombre-vaca y la vaca-hombre

Mam sa khadatiti mamsah. Mamsa es la palabra sánscrita que se usa para esto. Mam significa «a mí» y sa significa «a él». Estoy matando a este animal; me lo estoy comiendo. Y en mi siguiente vida rl me matará a mí y me comerá. Cuando el animal va a ser sacrificado, se le recita este mantra en el oído: «Tú me estás dando tu vida, así que en tu siguiente vida tendrás la oportunidad de volverte un ser humano. Y yo, que ahora te estoy matando, me volveré un animal, y tú me matarás». De manera que, después de entender ese mantra, ¿quién va a querer matar a un animal?

... aunque se vista de seda...

Bhagavan dasa: Mucha gente habla hoy en día de este tema de la reencarnación, pero no entienden la importancia de los efectos...
Srila Prabhupada: ¿Cómo van a entender? Todos son unos necios y sinverg&uenzas vestidos de caballeros. Eso es todo. Tavac ca sobhate murkho yavat kiñcin na bhasate. Un sinvergüenza, un necio, tiene prestigio mientras no habla. Tan pronto como habla, revela su naturaleza, lo que verdaderamente es. Así que debemos hacer rnfasis en las actividades agrícolas: la producción de alimentos, y la protección de las vacas. La gente consciente de Krishna nunca perderá nada por seguir las instrucciones de Krishna. Vivirán cómodamente, sin ninguna necesidad material, y tyaktva deham punar janma naiti (Bg. 4.9): Después de dejar este cuerpo, irán directamente a Dios. Ésa es nuestra forma de vida.

Alimentar al hambriento

Bhagavan dasa: Una vez, usted nos estaba diciendo que en la India, si otra persona tiene un árbol de mango y uno tiene hambre, puede entrar y comer, pero no puede llevarse mangos consigo.
Srila Prabhupada: Así es. Si un hombre tiene un jardín y alguien le dice: «Quiero comer un poco de fruta», él le dirá: «Sí, adelante. Coma toda la fruta que guste». Pero la persona no va a coger más fruta de la que pueda comer. Quien quiera puede ir y comer a su satisfacción. Los granjeros ni siquiera se lo prohiben a los monos. «Está bién, que vengan. Al fin y al cabo, le pertenece a Dios.» Ése es el sistema de conciencia de Krishna: si un animal, por ejemplo un mono, va a tu jardín a comer, no se lo prohíbas. Él también es parte integral de Krishna. Si tú se lo prohíbes, ¿dónde va a comer?
Recuerdo otra historia; ésta me la contó mi padre. El hermano mayor de mi padre tenía una tienda de telas. Todos los días, antes de cerrar la tienda, mi tío dejaba un recipiente lleno de arroz. Por supuesto, como en cualquier aldea, había ratas. Pero las ratas se comían el arroz y no rompían ni una sola tela. La tela es muy cara. Si alguna rata hubiera roto tan siquiera una tela, habrá sido una gran pérdida. De manera que, con un poco de arroz, se ahorró en tela muchísimo dinero. Esta cultura de Krishna es práctica. «También ellos son partes integrales de Dios. Dadles comida. No crearán ningún trastorno. Dadles comida.»
Todo el mundo tiene la obligación de alimentar al hambriento; incluso si se trata de un tigre... Una vez, cierto maestro espiritual estaba viviendo en la jungla. Sus discípulos sabían que los tigres nunca irían a molestarles, pues su maestro tenía siempre un poco de leche a poca distancia del asrama, y los tigres iban, bebían y se iban.
El maestro gritaba: «¿Tú, tigre! ¿Ven aquí a tomar tu leche!». [Risas] Y los tigres se acercaban, tomaban leche y se iban. Y nunca atacaban a ningún miembro del asrama. El maestro les decía: «Son mis discípulos; no les hagáis daño».
Recuerdo haber visto en la Feria Mundial a un hombre que había amaestrado un león. Y el hombre estaba jugando con ese león como si jugara con un perro. Esos animales pueden entender: «Este hombre me quiere. Él me da de comer; es mi amigo». Ellos también pueden apreciar.
Cuando Haridasa Thakura estaba viviendo en una cueva y cantando Hare Krishna, una gran serpiente que también vivía allí decidió irse. La serpiente sabía: «Es una persona santa. No debo molestarle. Mejor me voy». Y la Bhagavad- gita nos hace saber: isvarah sarva-bhutanam hrd-dese: Krishna está en el corazón de todos, y da órdenes. Así que Krishna puede ordenar paz y armonía a los animales, a la serpiente, a todo el mundo. [Srila Prabhupada hace una pausa y reflexiona.]

Hacia la verdadera civilización

La cultura védica ofrece muchísimas comidas buenas y deliciosas, y la mayoría están hechas con productos lácteos. Pero esa gente supuestamente civilizada...; ellos no saben nada. Matan a las vacas y tiran la leche a los cerdos, y están orgullosos de su civilización. En verdad, este movimiento de conciencia de Krishna va a transformar a la gente incivilizada y a llevar al mundo entero hacia la verdadera civilización.
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MensajeTema: Re: Samsara... «la rueda del destino»   Dom Jun 17, 2012 3:16 pm

5: Anular la ley del karma

El método del herrero


Si tan sólo adoramos a la persona original (adi-purusam), no hay por qué temer que alguien nos vaya a desencaminar. Sridhara Svami, el comentarista original del Srimad-Bhagavatam, explica que podemos alcanzar la perfección de la vida simplemente mediante el servicio devocional (kevalaya bhaktya); no tenemos que depender de ningún otro proceso. Sukadeva Gosvami dice que se puede poner fin a la vida material de un solo golpe (kevalaya). No hay por que someterse primero a severas penitencias y austeridades, practicar celibato, controlar la mente y los sentidos, dar caridad, realizar grandes sacrificios y volverse muy veraz y limpio. Simplemente con un solo golpe –con adoptar el proceso de conciencia de Krishna–, se asciende de inmediato a la posición más elevada de todas. Por el simple hecho de entender el proceso de conciencia de Krishna, la persona adquiere toda clase de cualidades trascendentales. El orfebre usa un pequeño martillo y da muchos golpecitos al oro, pero el herrero usa un gran martillo y con un solo golpe termina su trabajo. Este método es el del herrero: tomamos el gran martillo del bhakti-yoga y terminamos con todo lo que es la vida material. No hay ninguna necesidad de someterse a las muchas disciplinas menores, ni de seguir ningún otro proceso. En realidad, ni siquiera es posible seguir los demás procesos védicos que conducen a la perfección. El proceso de hatha-yoga, por ejemplo, diría: «Tienes que volverte un estricto brahmacari, sentarte en el bosque con el cuerpo formando ángulo recto con el suelo, y apretarte la nariz con un dedo durante seis meses». ¿Quién podría seguir semejante instrucción? Como un método de esa índole no es práctico en esta era actual, el método del orfebre tiene que descartarse. La solución es tomar el martillo del herrero que es este proceso de conciencia de Krishna y acabar de inmediato con todas las reacciones pecaminosas.

El sol de Krishna frente a la oscuridad de maya

Mediante el servicio devocional, hay que volverse vasudeva-parayana, un devoto del Señor Vasudeva, el Señor Krishna. En otras palabras, tenemos que aprender a volvernos amantes de Vasudeva. Si el mundo adopta este proceso de conciencia de Krishna, es seguro que habrá paz en el planeta. Ahora, la Tierra se está convirtiendo rápidamente en un planeta infernal, y si no se adopta este proceso de conciencia de Krishna, esa condición infernal progresará pese a todos los avances de la educación y el crecimiento económico. Por lo tanto, las personas sensatas deben tomar muy en serio este movimiento y tratar de entender el valor que tiene. No es algo que un hombre o un grupo de discípulos hayan fabricado. Es autoritativo y antiguo, pues está basado en las Escrituras védicas, que se remontan a miles de años atrás. Niharam iva bhaskarah. Bhaskarah se refiere al Sol. El Sol disipa de inmediato la bruma o la neblina, y también la oscuridad. Como dijimos anteriormente, debemos tratar de hacer que el sol de Krishna salga en nuestros corazones. El Sri Caitanya-caritamrta también dice que Krishna es como el Sol, y que maya, la energía ilusoria, es oscuridad. Yahan Krishna, tahan nahi mayara adhikara: En cuanto se hace presente el sol de Krishna, desaparece la oscuridad de maya. Es muy difícil superar el océano de la oscuridad, maya, sin seguir este proceso. Si enseñamos a la gente a entregarse a Krishna, a Dios, toda la niebla y bruma de la ilusión desaparecerá. El método es muy sencillo: canta Hare Krishna, Hare Krishna, Krishna Krishna, Hare Hare/Hare Rama, Hare Rama, Rama Rama, Hare Hare.

Karma, la ley de acción y reacción

Cuanto más se canta, más se disipa la oscuridad de muchas vidas. Ceto-darpana-marjanam: Por el hecho de cantar, podemos limpiar el polvo del espejo de la mente y percibir las cosas de forma muy definida. De esa manera, sabremos lo que somos, lo que es Dios, lo que es el mundo, cuál es nuestra relación con Dios, sabremos vivir en este mundo, y cómo será nuestra siguiente vida. Esa clase de conocimiento no se enseña en las escuelas; ahí sólo se enseña a fabricar o a adquirir productos para la complacencia de los sentidos. Existe una ardua lucha constante, la lucha del hombre por dominar la naturaleza material. Sin embargo, por cada comodidad que logra producir, hay un inconveniente que la acompaña. Recientemente, por ejemplo, unos ingenieros diseñaron un avión que puede volar sin peligro a grandes velocidades. Pero, cuando el avión vuela, rompe los vidrios de toda la ciudad. De modo que estamos desperdiciando nuestro tiempo en construir muchísimos dispositivos que nos brindan una comodidad temporal y artificial al precio de una cantidad proporcional de inconvenientes. Todo esto es parte de la ley del karma, la ley de acción y reacción. Para todo lo que hacemos, hay una reacción por la cual nos enredamos. Así lo declara la Bhagavad-gita (3.9):

yajñarthat karmano 'nyatra
loko 'yam karma-bandhanah
tad-artham karma kaunteya
mukta-sangah samacara

«Toda actividad debe realizarse como un sacrificio en honor de Visnu, pues de lo contrario, nos encadena al mundo material. Por lo tanto, ¿oh, hijo de Kunti!, desempeña tus deberes prescritos para Su satisfacción, y de este modo permanecerás libre de cautiverio».

Anular la reacción

Cuando alguien actúa para complacer sus sentidos, sus actividades le encadenan, tanto si son buenas como si son malas; pero si actúa para complacer a Krishna (yajñarthat karmanah), será libre, sin que importe la posible conveniencia o no de sus actividades.
Sukadeva Gosvami no sólo recomienda el servicio devocional puro, sino que además dice que mediante el servicio devocional las actividades pecaminosas quedarán anuladas. Cada uno de nosotros es pecador en cierta medida, pues, si no lo fueramos, no habríamos sido puestos en un cuerpo material. Cuando una persona se libera de la vida pecaminosa, obtiene la liberación y es trasladado al mundo espiritual en un cuerpo espiritual. El proceso consiste en limpiarse de la contaminación de la vida pecaminosa o material.

No se trata de penitencias

Sukadeva Gosvami dijo: «Mi querido rey, los pecadores pueden purificarse de la contaminación mediante tapa-adibhih, la práctica de austeridad». Sukadeva también dijo, sin embargo, que nadie puede purificarse por completo mediante la ejecución de ese proceso de austeridad. Hay muchos ejemplos de yogis que, aunque realizaron austeridades, no emergieron de ellas completamente puros. Visvamitra Muni, por ejemplo, era un ksatriya que quería ser brahmana, y, para conseguirlo, comenzó a practicar austeridades. Más adelante, sin embargo, fue víctima de Menaka, una joven frívola de los planetas celestiales. Debido a que Visvamitra no era puro, tuvo relaciones con ella y engendró una hija. Por eso se dice que, aunque ejecutemos austeridades y penitencias, las circunstancias mundanas son tan comprometedoras que, de una forma u otra, nos enredarán cada vez más en las modalidades de la naturaleza.

Temporal pero verdadero

Hay muchos ejemplos de sannyasis que abandonan el mundo, renunciando a él por falso y diciendo: «Voy a dedicarme al Brahman»; pero de nuevo se enredan en actividades mundanas cuando fundan hospitales y realizan obras filantrópicas y de beneficiencia. Si el mundo es falso, ¿por qué sienten atracción por las obras de beneficiencia? La filosofía de conciencia de Krishna sostiene que este mundo no es falso, pero es temporal. Dios creó este mundo, y Él es verdadero, así que, ¿cómo es posible que Su creación sea falsa? Debido a que es obra de Dios, y Dios es la Verdad Absoluta, la creación también es verdadera. Lo que ocurre es que la vemos de otra manera debido a la ilusión. El mundo es un hecho temporal. Puede que una persona diga que algo de este mundo le pertenece, pero es una pretensión falsa. Es un hecho que es propiedad de alguien, pero ese alguien es Dios (isavasyam idam sarvam). Eso no significa, sin embargo, que la cosa en cuestión sea falsa. Lo que es falso es el derecho de propiedad, que está basado en un estado de conciencia falso y engreído de que el ser individual es el propietario, el amo, Dios. Todo el mundo desea ser el amo o propietario de algo, luego ministro, luego presidente, y luego Dios. Cuando todo lo demás falla, la entidad viviente quiere volverse Dios. Existe la tendencia de querer volverse el más grande de todos, pero perdura el hecho de que Dios es el más grande y la entidad viviente es pequeña en comparación con Él. Ni lo más pequeño ni lo más grande es falso, pero cuando el pequeño cree que es grande, ello sí es falso.

Más pequeño que el átomo

Las Escrituras védicas nos hacen saber que Brahman, el espíritu, es anor aniyan, más pequeño que un átomo, y mahato mahiyan, más grande que lo más grande. Para nosotros, el espacio que contiene el universo es lo más grande que existe, pero Krishna ha mostrado en Su boca millones de universos. La grandeza de Dios no la pueden comprender las entidades vivientes, que son partes integrales de Dios. Como entidades vivientes que somos, somos muy diminutos, infinitesimales; y Dios es infinito. En efecto, la magnitud del alma espiritual individual es tan microscópica que no puede verse. Ni siquiera podemos imaginarla con nuestros sentidos materiales. Por eso se dice que el alma espiritual es más pequeña que el átomo (anor aniyan). Como tanto las entidades vivientes como Krishna, el Señor Supremo, son espíritu, cualitativamente son uno. Cuantitativamente, sin embargo, el Señor es grande y las entidades vivientes son pequeñas. Los Vedas nos ayudan a entender con facilidad este hecho. En la Brahma-samhita se declara: yasyaika-nisvasita-kalam athavalambya jivanti loma-vilaja jagad-anda-nathah: Cuando Dios exhala, de Su cuerpo salen muchos millones de universos, que de nuevo desaparecen cuando inhala. Simplemente mediante Su respiración, se crean y se disuelven millones de universos. Si es así, entonces ¿cómo pueden proclamar las entidades vivientes que son las propietarias de algo? Nuestra posición es segura sólo mientras no declaremos falsamente ser Dios o los propietarios. Se ha vuelto una moda ir diciendo: «Yo soy Dios», y los tontos aceptan esa clase de declaraciones; pero el estudio de las Escrituras védicas nos hace concluir que Dios no es algo tan vulgar.

¿Qué es la liberación?

Mientras no hagamos declaraciones engreídas y egocéntricas, ya estamos liberados; no hay ninguna necesidad de buscar la liberación en sí. Si alguien piensa: «Yo soy el cuerpo», no está liberado. Liberación significa tener perfectamente claro que el ser es algo diferente del cuerpo. Por eso Sukadeva Gosvami dijo: prayascittam vimarsanam: «Cultiva conocimiento; eso te liberará». Nuestro conocimiento es perfecto cuando llegamos a saber que somos chispas espirituales muy pequeñas, y que Dios, el supremo, la más grande de las entidades espirituales, nos suministra todo lo que necesitamos (eko bahunam yo vidadhati kaman). Por el hecho de reconocernos como partículas diminutas, partes integrales de Dios, podemos entender que tenemos el deber de servir a Dios. Dios es el centro de toda la creación, de todo el cuerpo universal; Él es el disfrutador, y nosotros, Sus servidores. A medida que este concepto queda claro, nos vamos liberando.

Dios no va al médico

Liberación implica liberarse de todos los conceptos falsos. No ha de creerse que cuando alguien se libera, adquiere diez brazos. En el Srimad-Bhagavatam se define la liberación como muktir hitvanyatha-rupam. Mukti significa «abandonar», y anyatha-rupam denota un falso concepto de la vida. Esto significa que aquel que se sitúa en su posición constitucional original y ha abandonado todas las nociones falsas está liberado. También se dice en el Srimad-Bhagavatam que el que adquiere conocimiento se libera de inmediato. Ese conocimiento se puede adquirir con gran facilidad, pues es sencillo: Dios es grande, y yo soy pequeño; Él es el propietario supremo que suministra todo lo necesario, y yo soy Su sirviente. ¿Quién puede poner esto en duda? Es un hecho. Nosotros simplemente tenemos la falsa impresión de que somos esto o aquello, y eso nos conduce hasta la falsa impresión final de que somos Dios. Sin embargo, no nos detenemos a pensar qué clase de Dios somos. Un pequeño trastorno corporal nos enviará al médico. De modo que cuando alguien dice que es el supremo, es porque ha caído víctima de la última trampa de maya. Esa persona ni siquiera puede ser liberada, pues está atada por falsas impresiones.

El hombre que nada desea

Sólo si adquirimos conocimiento correcto podemos liberarnos. La etapa de la liberación también recibe el nombre de etapa brahma-bhutah. En la Bhagavad-gita (18.54), Sri Krishna describe de la siguiente manera a aquel que ha alcanzado esa etapa:

brahma-bhutah prasannatma
na socati na kanksati
samah sarvesu bhutesu
mad-bhaktim labhate param

«Aquel que se establece así en el plano trascendental percibe de inmediato el Brahman Supremo y se vuelve plenamente dichoso. Nunca se lamenta ni desea poseer nada. Tiene la misma disposición para con todas las entidades vivientes. Habiendo alcanzado ese estado, Me ofrece servicio devocional puro». El júbilo que sigue a la etapa de comprensión surge del hecho de entender: «Durante tanto tiempo he estado engañado por falsas nociones. ¿Qué tonto fui! Estaba creyendo que yo era Dios». Quien logra esa comprensión alcanza la liberación y se vuelve prasannatma, jubiloso, ya que ésa es la posición constitucional de la entidad viviente. Cuando una persona está en estado de conciencia pura, no se lamenta de nada, pues sabe que es una pequeña chispa espiritual protegida por el Señor Supremo. ¿De qué se va a lamentar? Un niño, si sabe que su padre está con él, se siente libre. Piensa: «Mi padre está cerca de mí, así que estoy libre. Nadie puede hacerme daño». De igual modo, aquel que se entrega a Krishna tiene plena fe de que no está en peligro, porque Krishna le está protegiendo. Aquel que está entregado a Krishna de esa manera no está sujeto a la lamentación ni al deseo, mientras que el que no está consciente de Dios simplemente anhela y lamenta. Anhela lo que no posee, y se lamenta por lo que poseía pero perdió. Una persona que está consciente de Dios no está sujeta a esa clase de sufrimiento. Si pierde algo, entiende que es el deseo de Dios, y piensa: «Dios deseaba eso, así que está bien». Esa persona no desea nada, pues sabe que Krishna, el padre supremo, le está suministrando todo lo que necesita.

La hermandad universal

Cuando la persona entiende su relación con Dios, llega a experimentar una hermandad universal, pues entiende que todos los hombres y animales –en verdad, toda vida en sí– son parte del todo supremo y, por ende, son todos iguales. Al ver esto, no siente envidia, ni explota ni molesta a las demás entidades vivientes. Así pues, en aquel que es devoto de Krishna se manifiestan de forma natural todas las buenas cualidades, pues posee el estado de conciencia correcto. Harav abhaktasya kuto mahad-guna mano- rathenasati dhavato bahih. La persona consciente de Krishna manifiesta todas las buenas cualidades de los semidioses. En efecto, se dice: vañcha-kalpa-tarubhyas ca krpa- sindhubya eva ca: El vaisnava, el devoto de Krishna, es un océano de misericordia para los demás. Él da a la sociedad el más grande de los regalos, pues la sociedad necesita urgentemente del cultivo de conciencia de Dios.

El mejor de los regalos

El vaisnava confiere el inestimable regalo del maha- mantra: Hare Krishna, Hare Krishna, Krishna Krishna, Hare Hare/Hare Rama, Hare Rama, Rama Rama, Hare Hare. Por el simple hecho de cantar este mantra, se puede permanecer en un estado liberado. No se debe creer, sin embargo, que ese estado es simplemente un estado de trance por el cual uno permanece sentado en un rincón en posición de loto durante días y días. No; liberación significa servir. No se puede decir simplemente: «Ahora he consagrado mi vida a Krishna. Voy a permanecer sentado en samadhi». El nivel de entrega debe mantenerse mediante nisevaya, servicio. A medida que se sirve al Señor Supremo, el Señor Se revela dentro del corazón. El programa de servicio devocional al Señor se ejecuta desde la mañana hasta la noche. En efecto, Krishna dice en la Bhagavad-gita que debemos dedicarnos al servicio devocional las venticuatro horas del día. No debe creerse que hay que meditar durante quince minutos y luego ocuparse en toda clase de tonterías. Cuanto más sirvamos, más consagrados a Krishna estaremos; por consiguiente, debemos utilizar en beneficio de Krishna todos los talentos que tengamos. Hay nueve procesos de servicio devocional –oír, cantar, recordar, servir, adorar a la Deidad del templo, rezar, ejecutar órdenes, servir al Señor como amigo, y sacrificarlo todo por Él–, y siempre debemos mantenernos ocupados al menos en uno de esos nueve procesos. Aquel que siempre esté dedicado al servicio de Krishna nunca se cansará (bhajatam priti-purvakam). El servicio debe hacerse con amor; pero puede que al comienzo esto nos resulte difícil, y por ello, nos cansemos. Sin embargo, a medida que progresemos en el servicio de Krishna, nos irá resultando placentero. Esto lo indica Krishna en la Bhagavad-gita (18.37):

yad tad agre visam iva
pariname 'mrtopamam
tat sukhamsattvikam proktam
atma-buddhi-prasada-jam

«Aquello que al comienzo puede que sea como veneno pero que al final es como néctar, y que despierta a la persona en el sendero de la autorrealización, se dice que es felicidad en la modalidad de la bondad». Cuando se ha alcanzado el plano espiritual, lo que verdaderamente se vuelve decepcionante es el servicio material. Por ejemplo, si alguien canta Hare Krishna a lo largo de toda su vida, no habrá de cansarse de los nombres; pero si canta un nombre material una y otra vez, pronto se cansará de ello. Cuanto más cante los nombres de Krishna, más se apegará. Así pues, el servicio mediante sravanam y kirtanam, oír y cantar acerca de Krishna, constituye el comienzo. El siguiente proceso es smaranam, recordar siempre a Krishna. Cuando se alcanza la perfección en cantar y oír, se recuerda siempre a Krishna. En ese tercer estado, la persona se vuelve el más grande de todos los yogis.

Una inversión garantizada

Y el progreso en el sendero de conciencia de Krishna nunca se pierde. En el mundo material, si comenzamos a construir una fábrica pero no la terminamos, nuestro esfuerzo no sirve de nada. Si la construcción se detiene y lo construido queda a medio terminar, todo el dinero que se haya invertido se pierde. Esto no ocurre con el proceso de conciencia de Krishna, pues, aunque no lleguemos al nivel de la perfección, todo lo que hagamos se vuelve un bien permanente, y en la siguiente vida podemos comenzar desde ese punto. Krishna también confirma en la Bhagavad-gita (2.40) que aquel que comienza el proceso de conciencia de Krishna no puede perder nada:

nehabhikrama-naso 'sti
pratyavayo na vidyate
svalpam apy asya dharmasya
trayate mahato bhayat

«En este esfuerzo no hay pérdida ni disminución, y un pequeño avance en este sendero puede proteger del más peligroso tipo de temor».

¿Y si fracaso?

En el Sexto Capítulo de la Bhagavad-gita (6.40), cuando Arjuna pregunta acerca de la suerte que corre el yogi que fracasa, Sri Krishna responde:

partha naiveha namutra
vinasas tasya vidyate
nahi kalyana-krt kascid
durgatim tata gacchati

«¿Oh, hijo de Prtha!, un trascendentalista dedicado a actividades auspiciosas no se encuentra con la destrucción ni en este mundo ni en el mundo espiritual; amigo Mío, aquel que hace el bien nunca es vencido por el mal». El Señor indica, entonces, que el yogi que fracasa emprende su práctica de conciencia de Krishna en la siguiente vida, comenzando en el punto en que quedó. En otras palabras, si en una vida ha terminado el cincuenta por ciento del proceso, en la siguiente vida comienza a partir del cincuenta y uno por ciento. Sin embargo, todos los bienes materiales que acumulamos en nuestra vida son aniquilados en el momento de la muerte, pues no podemos llevar con nosotros la opulencia material. No obstante, no debemos pensar que haríamos bien en esperar a la siguiente vida para alcanzar el estado de conciencia de Krishna. Debemos tratar de cumplir la misión del proceso de conciencia de Krishna en esta vida. Krishna nos promete que aquel que se vuelve Su devoto irá a Él sin falta:

man-mana bhava mad-bhakto
mad-yaji mam namaskuru
mam evaisyasi satyam te
pratijane priyo 'si me

«Piensa siempre en Mí, sé Mi devoto, adórame y ofréceme tu homenaje. De ese modo, vendrás a Mí sin falta. Yo te prometo esto porque tú eres Mi muy querido amigo» (Bg. 18.65).

Krishna no es una luz

Cuando pensemos en ir a Krishna, no debemos pensar que vamos a estar de pie ante un vacío o una brillante luz impersonal. Krishna, Dios, es una persona, tal como nosotros somos personas. Desde el punto de vista material, podemos entender que nuestro padre es una persona y que su padre también es una persona, y que el padre de su padre es una persona, y así sucesivamente, hasta llegar al padre supremo, que también ha de ser una persona. Esto no es algo muy difícil de entender, y es digno de notar el hecho de que a Dios se Le llama el padre supremo no sólo en los Vedas, sino también en la Biblia, el Corán y otras Escrituras. El Vedanta-sutra también confirma el hecho de que la Verdad Absoluta es el padre original de quien todo ha nacido o emanado. Esto también se confirma en los Vedas:

nityo nityanam cetanas cetananam
eko bahunam yo vidadhati kaman

«El Señor es el eterno supremo entre todos los eternos, y la entidad viviente suprema entre todas las entidades vivientes. Él está manteniendo a todos los demás». Los deseos y las señales de vida que todas las entidades vivientes exhiben son sólo reflejos de los deseos y señales de vida del padre supremo. En otras palabras, los deseos nacen porque Él tiene deseos. Debido a que somos partes integrales de Dios, tenemos todos los instintos de Dios en una ínfima cantidad. La vida sexual que vemos en el mundo material no es más que el reflejo pervertido del amor que se encuentra en el mundo espiritual. Este mundo es material debido a que aquí se olvida a Dios, pero tan pronto como se Le recuerda, el mundo se vuelve espiritual. En otras palabras, el mundo espiritual es aquel lugar en el que no se olvida a Krishna. Ésa es también la definición de mundo espiritual que se da en las Escrituras védicas. Por consiguiente, debemos organizar nuestra vida de manera que no nos sea posible olvidar a Krishna ni por un momento. De ese modo, por dedicarnos al servicio de Krishna, siempre viviremos en Vaikuntha, en Vrndavana, la morada de Krishna.

¿Despierta! ¿No hay ningún tigre!

Actualmente, debido a nuestra contaminada conciencia, estamos convirtiendo el mundo en un lugar materialista e infernal, y debido a que ignoramos nuestra posición constitucional, hemos creado innumerables problemas, de la misma manera en que en sueños creamos muchísimos problemas. Pero, de hecho, no hay ningún problema. Puede que yo sueñe que estoy en medio de una gran tormenta, o que me están persiguiendo, o que alguien se está llevando mi dinero, o que estoy siendo devorado por un tigre; pero en realidad todo eso son creaciones de mi mente. Asango hy ayam purusa iti sruteh. Los Vedas dicen que el purusa (el atma o el alma) no tiene conexión alguna con todas sus actividades materiales de ensueño. Así que debemos dedicarnos a este proceso de conciencia de Krishna, para despertarnos de esa condición de ensueño.

Paz: ni la hubo, ni la habrá

Por encima de los trabajadores fruitivos, especuladores y yogis místicos, están los bhaktas, los devotos de Krishna. Un bhakta puede ser perfectamente pacífico, mientras que los demás no pueden serlo, debido a que, a excepción del bhakta, a excepción de aquel que tiene amor puro, todo el mundo tiene deseos. Un suddha-bhakta no tiene ningún deseo, porque está feliz con servir a Krishna. Ni tampoco le interesa el hecho de que Krishna sea omnipotente o que Se encuentre difundido por todas partes. En Vrndavana, los pastorcillos de vacas y las gopis no sabían que Krishna era Dios: simplemente Le amaban. Aunque no eran vedantistas, yogis ni karmis, se sentían felices, debido a que eran sencillos muchachos y muchachas de aldea que querían ver a Krishna. Esta posición es sumamente elevada, y se denomina sarvopadhi-vinirmuktam tat-paratvena nirmalam, la etapa de pureza en la que uno se ha liberado de toda designación material. Aunque los yogis y jñanis están tratando de entender a Dios, no son conscientes de la condición ilusoria en que se encuentran. Maya-sukhaya bharam udvahato vimudhan: Son unos necios, pues están trabajando arduamente en aras de una felicidad ilusoria. Para ellos no existe ninguna posibilidad de paz. Los jñanis, los especuladores, deseando librarse del arduo trabajo de este mundo material, rechazan este mundo material (brahma satyam jagan mithya). Su posición es un poco más elevada que la de los karmis, pues los karmis creen que este mundo material es lo único que existe. Dicen: «Aquí seré feliz», y su dharma, su religión, consiste en tratar de crear una atmósfera pacífica dentro de este mundo material. Los tontos no saben que esto se está tratando de hacer desde hace millones de años, pero que nunca ha ocurrido y nunca ocurrirá. ¿Cómo puede haber paz en el mundo material, cuando Krishna, el propio creador, dice que este lugar está hecho para los problemas y los sufrimientos?

a-brahma-bhuvanal lokah
punar avartino 'rjuna
mam upetya tu kaunteya
punar janma na vidyate

«Desde el planeta más elevado del mundo material hasta el más bajo, son todos lugares de sufrimiento en los que tiene lugar el ciclo de nacimientos y muertes» (Bg. 8.16).
Duhkhalayam asasvatam: Este mundo no sólo está lleno de sufrimiento, sino que además es temporal. No es que podamos acceder a seguir padeciendo las tres clases de sufrimientos y permanecer aquí. Ni siquiera eso se nos permitirá. En este mundo, no sólo seremos castigados mientras nos encontremos en él, sino que, además, al final, se nos echará a patadas. Puede que logremos tener una gran cuenta en el banco o una costosa casa, una esposa, hijos y tantas otras amenidades, y puede que pensemos: «Vivo en una gran paz»; pero cualquier día alguien nos dirá: «Por favor, sal de ahí».
–¿Por qué? –nos preguntaremos–. Es mi casa; yo la he pagado. Tengo dinero, un empleo y responsabilidades. ¿Por qué tengo que irme?
–Sal de ahí. No hables. Sal.
Ese día veremos a Dios: –¿Oh,!, nunca creí en Dios –puede que pensemos–. Pero ahora, aquí está Dios quitándomelo todo. Por eso se dice que la gente demoníaca reconoce a Krishna como la muerte, pues es en ese momento que Él se lo quita todo.

Todos veremos a Dios

¿Por qué queremos ver a Dios como la muerte? Cuando el demonio Hiranyakasipu vio a Krishna, Le vio como personificación de la muerte, pero el devoto Prahlada Le vio en Su forma personal, como su querido Señor. Aquellos que desafían a Dios, Le verán en Su aspecto horroroso, pero aquellos que están consagrados a Él, Le verán en Su forma personal. Sea cual sea el caso, finalmente todo el mundo verá a Dios. Una persona que sea honesta, siempre puede ver a Krishna en todas partes. Krishna dice: «Trata de entenderme. Trata de verme en todas partes». A fin de facilitar este método, el Señor dice: raso 'ham apsu kaunteya,: «Yo soy el sabor del agua». Cuando tenemos sed y necesitamos un vaso de agua, podemos beberlo y sentirnos felices, entendiendo que la capacidad que tiene el agua de aplacar nuestra sed es Krishna. De igual manera, tan pronto como vemos la luz del Sol o de la Luna, podemos ver a Krishna, pues Él dice: prabhasmi sasi-suryayoh, «Yo soy el Sol y la Luna». En una etapa más avanzada, podemos ver a Krishna como la fuerza vital que se halla dentro de todo, tal como Él lo indica en la Bhagavad-gita (7.9):

punyo gandhah prthivyam ca
tejas casmi vibhavasau
jivanam sarva-bhutesu
tapas casmi tapasvisu

«Yo soy la fragancia original de la tierra, y soy la luz del fuego. Yo soy la vida de todo lo que vive, y soy las penitencias de todos los ascetas». Una vez que entendamos que todas las cosas, para su existencia, dependen de Krishna, no habrá ninguna posibilidad de que Le perdamos. En la Bhagavad-gita (7.6,7), el Señor indica que todas las cosas moran en Él tanto en su comienzo como en su final y también en el estado intermedio:

etad yonini bhutani
sarvanity upadharaya
aham krtsnasya jagatah
prabhavah pralayas tatha

mattah parataram nanyat
kiñcid asti dhanañjaya
mayi sarvam idam proptam
sutre mani-gana iva

«De todo lo que es material y de todo lo que es espiritual en este mundo, debes saber con toda certeza que Yo soy tanto su origen como su disolución. ¿Oh, conquistador de riquezas [Arjuna]!, no hay verdad superior a Mí. Todo descansa en Mí, como perlas ensartadas en un hilo». Krishna es fácilmente visible, pero sólo para aquellos que están consagrados a Él. Para los envidiosos, los necios y faltos de inteligencia, Él Se oculta tras el velo de maya:

naham prakasah sarvasya
yoga-maya-samavrtah
mudho 'yam nabhijanati
loko mam ajam avyayam

«Yo nunca Me manifiesto a los necios y poco inteligentes. Para ellos, permanezco cubierto por Mi potencia interna [yoga-maya], y por lo tanto, no saben que soy innaciente e infalible» (Bg. 7.25). Esa eterna potencia creadora, yogamaya, que oculta a Krishna de la visión de los que carecen de inteligencia, se disuelve mediante el amor. Ése es el veredicto de la Brahma-samhita:

premañjana-cchurita-bhakti-vilocanena
santah sadaiva hrdayesu vilokayanti

«Aquel que ha despertado su amor por Krishna puede verle dentro del corazón las veinticuatro horas del día».

Un regalo de Krishna

Aquellos que ven a Krishna no se angustian, pues saben adónde irán en el momento de la muerte. Quien ha tomado el regalo de conciencia de Krishna sabe que no tendrá que regresar a este mundo material a recibir otro cuerpo, sino que irá adonde Se encuentra Krishna. No es posible ir adonde está Krishna a menos que se haya obtenido un cuerpo como el de Krishna, un cuerpo sac- cid-ananda-vigraha, un cuerpo colmado de eternidad, conocimiento y bienaventuranza. A menos que nos volvamos fuego, pereceremos al entrar en el fuego; de forma similar, no se puede entrar en el ámbito espiritual con un cuerpo que no sea espiritual. Con un cuerpo espiritual, se puede bailar con Krishna en la danza rasa, como las gopis y los pastorcillos de vacas. No se trata de una danza cualquiera, sino de la danza de la eternidad, en compañía de la Suprema Personalidad de Dios. Sólo aquellos que han llegado a purificarse en su amor por Krishna pueden participar en esa danza. Por consiguiente, no debemos tomar este proceso de conciencia de Krishna a la ligera, sino como un regalo incomparable que el propio Señor ha conferido a la humanidad que sufre. Por el simple hecho de dedicarse a este proceso, todas las ansiedades y temores de la vida, que en realidad giran en torno al temor a la muerte, se disipan.
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MensajeTema: Re: Samsara... «la rueda del destino»   Lun Jul 09, 2012 2:30 pm

6: La reencarnación y el cuerpo

El cuerpo es sólo una cobertura

Srila Prabhupada
: ¿Cuál es el conocimiento científico que actualmente se tiene acerca del alma espiritual?
Dr. Benford: Prácticamente no tenemos ningún conocimiento científico acerca del alma.
Srila Prabhupada: Luego, de hecho, no han avanzado nada en lo que a conocimiento científico se refiere.
Dr. Benford: Bueno, conocimiento científico es una clase diferente de conocimiento.
Srila Prabhupada: Quizás. Existen tantos departamentos del conocimiento: el estudio médico del cuerpo, el estudio sicológico de la mente, y, por último, se encuentra el conocimiento espiritual trascendental. El cuerpo y la mente son simplemente las coberturas del alma espiritual, tal como su cuerpo está cubierto por la camisa y el abrigo. Si usted tan sólo se ocupa de la camisa y del abrigo y descuida a la persona que está cubierta por la camisa y el abrigo, ¿cree usted que eso constituye avance del conocimiento?
Dr. Benford: Yo creo que no existe ninguna categoría de conocimiento que sea inútil.

La ciencia del ser

Srila Prabhupada: Nosotros no decimos que ese conocimiento científico sea inútil. La mecánica, la electrónica..., eso también es conocimiento. Pero los diferentes departamentos de conocimiento difieren entre sí en su importancia relativa. Por ejemplo, si alguien desea cocinar bien, ello también es una ciencia. Hay muchos diferentes departamentos del conocimiento, pero el punto central es atma-jñana, el conocimiento del yo, el conocimiento del alma.
Dr. Benford: La única forma de conocimiento que es verificable, es decir, verificable en el sentido de lograr que todo el mundo esté de acuerdo con él, es el que se puede demostrar mediante la lógica o la experiencia.
Srila Prabhupada: La ciencia del ser puede verificarse de una manera lógica.
Dr. Benford: ¿Cómo?
Srila Prabhupada: Pues, considere su cuerpo. Usted tenía una vez el cuerpo de un niño, pero ahora ya no tiene ese cuerpo; tiene un cuerpo diferente. Sin embargo, cualquiera puede darse cuenta de que una vez usted tenía el cuerpo de un niño. Así que su cuerpo ha cambiado, pero usted continúa siendo el mismo.
Dr. Benford: Yo no estoy tan seguro de que sea el mismo «yo».

¿Soy el mismo?

Srila Prabhupada
: Sí, usted es el mismo «yo». Ocurre igual que cuando los padres de un niño, cuando ya ha crecido, dicen: «¿Oh, mira cómo ha crecido nuestro hijo!». El hijo es la misma persona; sus padres lo dicen, sus amigos lo dicen, su familia lo dice...; todo el mundo lo dice. Ésa es la prueba. Usted tiene que aceptar este punto, pues hay muchísimas pruebas. Su madre no aceptaría la idea de que usted es una persona diferente, aunque tenga un cuerpo diferente.
Dr. Benford: Pero puede ser que yo no sea el mismo ser que era.
Srila Prabhupada: Correcto. «No ser el mismo» significa, por ejemplo, que un niñito puede que ahora diga tonterías, pero cuando obtenga un cuerpo de adulto no hablará diciendo necedades. Aunque es la misma persona, juntamente con su cambio de cuerpo manifiesta un estado de conciencia diferente. Pero el alma espiritual, la persona, es la misma. Ella actúa de acuerdo con su cuerpo, eso es todo...: de acuerdo con sus circunstancias. Un perro, por ejemplo, es también un alma espiritual, pero debido a que tiene un cuerpo de perro, vive y actúa como perro. De forma similar, el alma espiritual, cuando tiene un cuerpo de niño, actúa como niño. Cuando tiene un cuerpo diferente, la misma alma actúa como hombre. Según las circunstancias, sus actividades siempre van cambiando; pero ella es la misma. Ahora usted, por ejemplo, es un científico. En su infancia no lo era; así que su comportamiento en esa época no era el de un científico. El comportamiento puede que cambie con las circunstancias, pero la persona es la misma.

La promesa del niño

Por consiguiente, se concluye que tatha dehantara- praptir dhiras tatra na muhyati: «Cuando este cuerpo se termine, el alma lo abandonará y aceptará otro cuerpo» (Bg. 2.13). Tatha dehantara. Dehantara significa «otro cuerpo». Ése es nuestro conocimiento en sánscrito, que recibimos de la Bhagavad-gita. Cuando el alma espiritual es inyectada en el vientre de una mujer, forma un cuerpo pequeño. Paulatinamente, las secreciones se emulsionan, y el cuerpo se desarrolla hasta adquirir el tamaño de un guisante, gracias a la presencia del alma espiritual. De forma gradual, en el cuerpo aparecen nueve agujeros: los ojos, los oídos, la boca, los orificios nasales, el orificio genital y el orificio anal. De esa manera, el cuerpo se desarrolla totalmente en siete meses. Luego, aparece la conciencia.
Dr. Benford: ¿A los siete meses?
Srila Prabhupada: Sí. El niño quiere salir. Se siente incómodo; de modo que ora a Dios pidirndole que tenga la bondad de liberarle de su cautiverio. Promete que, cuando salga, se volverá devoto de Dios. Así que, después de nueve meses, sale del vientre. Pero a menos que sus padres sean devotos, debido a las circunstancias, se olvida de Dios. Él sólo continúa con su estado de conciencia de Dios si el padre y la madre son devotos. Por lo tanto, constituye una gran fortuna el nacer en una familia de vaisnavas, de personas que son conscientes de Dios. Esa conciencia de Dios constituye verdadero conocimiento científico.

Unos buenos padres

Dr. Benford: ¿Es cierto que los hijos de todos los padres de esa índole son en cierto modo superiores espiritualmente a los hijos de otros padres?
Srila Prabhupada: Por lo general, sí. Ellos reciben la oportunidad de que el padre y la madre les eduquen. Afortunadamente, mi padre era un gran devoto, por lo cual yo recibí esa educación desde el mismo comienzo. De una u otra forma, yo tenía esa chispa de conciencia de Krishna, y mi padre lo detectó. Luego, conocí a mi maestro espiritual. De esa manera, he llegado hasta esta etapa de sannyasa (la órden monástica de renuncia). Me siento muy endeudado con mi padre, pues él se ocupó de mí, y gracias a él yo me volví perfectamente consciente de Krishna. Mi padre solía recibir en nuestra casa a muchas personas santas, y a cada una de ellas le solía decir: «Tenga la bondad de bendecir a mi hijo para que sea un sirviente de Radharani (la consorte eterna del Señor Krishna)». Ésa era su única ambición. Él me enseñó a tocar el tambor mrdanga, aunque a veces mi madre no se sentía muy satisfecha con ello. Solía decir: «¿Por qué le enseñas a tocar la mrdanga?». Pero mi padre le respondía: «No, no, él debe aprender un poquito de mrdanga». Mi padre era muy afectuoso conmigo. Por consiguiente, si, en virtud de las actividades piadosas de vidas pasadas, obtenemos un buen padre y una buena madre, ello constituye una gran oportunidad para avanzar en el cultivo de conciencia de Krishna.

La promesa de Krishna

Dr. Benford: ¿Qué les ocurrirá luego a usted y a sus alumnos?
Srila Prabhupada: Iremos de regreso a Krishna. Lo tenemos todo. El nombre de Krishna, la dirección de Krishna, la forma de Krishna, las actividades de Krishna. Lo conocemos todo, y vamos a ir allí. Krishna lo promete en la Bhagavad-gita (4.9):

janma karma ca me divyam
evam yo vetti tattvatah
tyaktva deham punar janma
naiti mam eti so 'rjuna

«Aquel que Me conoce en verdad, científicamente –dice Krishna–, es digno de entrar en el reino de Dios. Al dejar este cuerpo, no vuelve a nacer en este mundo material, sino que alcanza Mi morada eterna».

Evolución espiritual

Dr. Benford
: ¿Cómo sabe usted que la gente regresa en alguna otra forma?
Srila Prabhupada: Vemos que hay muchísimas formas. ¿De dónde provienen esas diferentes formas? La forma del perro, la del gato, la del reptil, las formas de los insectos, las formas de los peces...; ¿cómo explica usted todas esas diferentes formas? Eso, usted no lo sabe.
Dr. Benford: Evolución.
Srila Prabhupada: No precisamente. Las diferentes especies ya existen. «Pez», «tigre», «hombre»...; todo eso ya existe. Es exactamente igual que los diferentes tipos de apartamentos que hay aquí en Los Ángeles. Usted ocupará uno de ellos según el alquiler que pueda pagar, pero, no obstante, todos los tipos de apartamentos existen al mismo tiempo. De igual modo, la entidad viviente, según su karma, recibe la posibilidad de ocupar una de esas formas corporales. Pero también hay evolución: evolución espiritual. De pez, el alma evoluciona y pasa a la vida vegetal. De las formas vegetales, la entidad viviente entra en un cuerpo de insecto. La etapa siguiente al cuerpo de insecto es el pájaro, luego el animal salvaje, y, finalmente, el alma espiritual puede evolucionar hasta la forma humana de vida. Y de la forma humana, si llega a capacitarse, puede que evolucione aún más. De lo contrario, debe entrar de nuevo en el ciclo evolutivo. Por consiguiente, esta forma humana de vida constituye una coyuntura importante en el progreso evolutivo de la entidad viviente.

Elegir dónde nacer

En la Bhagavad-gita (9.25), Krishna dice:

yanti deva-vrata devan
pitrn yanti pitr-vratah
bhutani yanti bhutejya
yanti mad-yajino 'pi mam

En otras palabras, se puede obtener lo que se quiera. Existen diferentes lokas, diferentes sistemas planetarios, y se puede ir a los sistemas planetarios superiores, que es donde viven los semidioses, y allí adquirir un cuerpo, o se puede ir adonde viven los pitas, los antepasados. Se puede adquirir un cuerpo aquí, en Bhurloka, el sistema planetario terrenal, o se puede ir al planeta de Dios, Krsnaloka. El método mediante el cual en el momento de la muerte podemos trasladarnos al planeta que elijamos se denomina yoga. Existe un proceso físico de yoga, un proceso filosófico de yoga, y un proceso devocional de yoga. Los devotos pueden ir directamente al planeta en el que está Krishna.
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MensajeTema: Re: Samsara... «la rueda del destino»   Lun Jul 30, 2012 12:06 am

7: La reencarnación y el tiempo

La relatividad del tiempo


Profesor Dürckheim: ¿Puedo hacerle una pregunta acerca del significado del tiempo? Yo creo que hay dos maneras de ver el tiempo y la eternidad.
Srila Prabhupada: El tiempo es eterno, pero nosotros calculamos el tiempo en términos de «pasado», «presente» y «futuro», según nuestra existencia material temporal. Yo soy un ser humano. Vivo cien años. Así que mi pasado y presente son diferentes al pasado y presente de la hormiga, la cual vive, digamos, unas cuantas horas. Y, de modo similar, los seres vivientes de los planetas superiores tienen también un pasado y presente diferentes, ya que uno de sus días equivale a millones y billones de nuestros años. Así que el tiempo es eterno, pero de acuerdo con nuestra condición en el tiempo y el espacio, calculamos el tiempo en términos de pasado, presente y futuro.

El pasado, el ego, y el futuro

Profesor Dürckheim:
Pues, ahora, yo le pregunto..., verá usted..., hablando de la eternidad, hay dos significados o conceptos al mismo tiempo. Parece ser que un concepto es que la vida finita, tal como la vemos en este mundo finito, continúa de manera infinita..., de manera infinita..., millones de años; ésa es una manera de pensar en la eternidad.
Srila Prabhupada: Sí.
Profesor Dürckheim: Pero hay otra manera.
Srila Prabhupada: Sí. Hablando estrictamente, la eternidad significa tanto que no haya final como que no haya comienzo.
Profesor Dürckheim: De manera que, ¿no es ese otro concepto, aquel en el que, por ejemplo, Cristo dice: «Antes de que ninguna otra cosa existiera en este mundo, yo soy»? Este «yo soy»..., ¿no es ésa clase de eternidad que está totalmente más allá del pasado y el futuro?
Srila Prabhupada: Sí. El pasado y el futuro tienen que ver con este cuerpo.
Profesor Dürckheim: ¿Ah, sí, exactamente! El pasado y el futuro tienen que ver con este cuerpo y con este ego, el cual tiene un antes y un después, un arriba y un abajo, y... si uno quita este ego, ¿qué queda?
Srila Prabhupada: Lo que queda es el ego puro. Ahora yo, por ejemplo, tengo este cuerpo anciano hindú de setenta y ocho años, tengo este ego falso de que «soy hindú», «soy este cuerpo». Ese concepto es erróneo. Algún día, este cuerpo temporal desaparecerá, y yo recibiré otro cuerpo temporal. Entonces, de nuevo comenzará mi pasado y mi presente. Así que eso se denomina ilusión. El tiempo es eterno, no tiene principio ni fin, pero nosotros

El alma no necesita del cuerpo

Profesor Dürckheim: Pero, sin este cuerpo, no podríamos volvernos conscientes de lo que hay más allá del cuerpo. La conciencia pura ha de tener un cuerpo material, ha de tener un contexto que no sea la conciencia pura...
Srila Prabhupada: No. La conciencia pura, el alma, no necesita un cuerpo material. Cuando usted sueña, por ejemplo, olvida su cuerpo actual, pero aun así permanece consciente. El alma, la conciencia, es como el agua: el agua es pura, pero tan pronto como desciende del cielo y toca el suelo, se enturbia.
Profesor Dürckheim: Sí.
Srila Prabhupada: De igual modo, nosotros somos almas espirituales, somos puros. Pero tan pronto como abandonamos el mundo espiritual y nos ponemos en contacto con estos cuerpos materiales, nuestra conciencia queda cubierta. La conciencia permanece pura, pero ahora está cubierta por el lodo: este cuerpo. Y por eso la gente está peleando. Están identificándose erróneamente con el cuerpo y pensando: «Soy alemán», «Soy inglés», «Soy negro», «Soy blanco», «Soy esto», «Soy aquello»..., tantas designaciones corporales. Esas designaciones corporales son impurezas. Por eso, a veces vemos que los artistas hacen estatuas de desnudos. En Francia, por ejemplo, consideran que la desnudez es arte puro. De la misma manera, cuando se llega a la «desnudez» del alma espiritual, sin esas designaciones corporales, eso es pureza.
Profesor Dürckheim: Pero para llegar a nuestra conciencia pura, tenemos que experimentar el contexto de la impureza, el sufrimiento de la impureza. No podemos volvernos conscientes de lo puro, sin haber experimentado el sufrimiento de lo impuro...
Srila Prabhupada: ¿Por qué? Ahora mismo, su salud puede que sea cubierta por una enfermedad, pero ¿necesita usted esa cobertura de enfermedad para experimentar su estado natural y sano? De modo similar, yo no necesito pensar: «Soy americano», «Soy alemán», «Soy esto», «Soy aquello» –todas esas impurezas, ideas enfermas–, para experimentar mi conciencia pura: «Soy alma espiritual, parte integral de Dios».

Como una pesadilla

Profesor Dürckheim: Pero para llegar a ese nivel, para sentir que no somos «esto» ni «aquello», primero tenemos que haber sufrido por el hecho de haber pensado que somos esto o aquello.
Srila Prabhupada: No, el sufrimiento no es necesario. Para experimentar la conciencia espiritual pura, no se tiene que pasar por el sufrimiento. El sufrimiento es como un mal sueño. Digamos que usted sueña que lo está atacando un tigre; pero no hay ningún tigre. Así que, en verdad, no hay sufrimiento; pero, debido a la ignorancia, usted cree: «El tigre me está comiendo». Esa experiencia del sueño es simplemente material, no es una experiencia iluminadora en sentido espiritual. Es una cosa no deseada. No es necesaria. Pero esa experiencia de ensueño material continuará ininterrumpidamente. Mientras estemos apegados a los temporales placeres materiales de los sentidos, recibiremos nuevos cuerpos materiales, uno tras otro. Incluso en esta sola vida, en su infancia usted experimentó un cuerpo que era muy diferente al cuerpo que está experimentando en este momento. Así que, a medida que recibimos nuevos cuerpos materiales, recibimos diferentes experiencias, y todas esas experiencias son fotografiadas dentro de la mente. A veces salen de noche y se entremezclan, y vemos más sueños, y experimentamos muchísimas cosas contradictorias. Todo esto –el día y la noche– constituye sólo un revoloteo en el plano mental. Ése no es el plano espiritual. Como Krishna explica en la Bhagavad-gita (3.42):

indriyani parany ahur
indriyebhyah param manah
manasas tu para buddhir
yo buddheh paratas tu sah

«Los sentidos del cuerpo son superiores a la materia densa; la mente es superior a los sentidos; la inteligencia es aún superior a la mente; y el alma es aún superior a la inteligencia».

Obligados a servir a alguien

De manera que tenemos que trascender todas nuestras identificaciones materiales. Entonces llegaremos a la verdadera conciencia: «Yo soy eterno; Dios es eterno; yo soy parte integral de Dios; mi deber es servir a Dios». Claro que aquí en el mundo material también estoy sirviendo. No puedo dejar de servir. Pero estoy sirviendo bajo identificaciones materiales. Por ejemplo, puede que durante la última guerra usted haya ido al frente, debido a que quizás se identificó como alemán: «Debo pelear, debo ofrecer servicio a mi país». Todo el mundo piensa: «Voy a servir a mi comunidad», o «a mi familia», o, si no hay nadie más, al menos «a mi perro». Eso es lo que está ocurriendo. Así que tenemos que liberarnos de todas esas identificaciones, y volvernos puros y servir a Dios. En otras palabras:

sarvopadhi-vinirmuktam
tat-paratvena nirmalam
hrsikena hrsikesa
sevanam bhaktir ucyate

«Si alguien verdaderamente quiere liberarse de todas las identificaciones materiales y purificar sus sentidos, entonces simplemente debe ocupar todos sus sentidos en servir a Krishna, la Suprema Personalidad de Dios, el amo de todos los sentidos» (Narada-pañcaratra).

«Yo no soy el cuerpo»

Tome a Arjuna, por ejemplo. Arjuna estaba sumamente angustiado en el campo de batalla de Kuruksetra. ¿Ha leído usted nuestra Bhagavad-gita tal como es?
Profesor Dürckheim: Sí.
Srila Prabhupada: Arjuna estaba angustiado porque pensaba en términos de la identificación corporal. «Yo pertenezco a esta familia; en el otro bando están mis primos hermanos, que pertenecen a la misma familia, así que ¿por qur he de pelear con ellos? Mejor disfruto». Ahora bien, desde el punto de vista material, Arjuna parecía ser un hombre muy bueno, pero Krishna lo condenó: asocyan anvasocas tvamprajña-vadams ca bhasase: «Estás usando palabras muy elevadas, pero eres el tonto más grande de todos». Arjuna estaba hablando en el plano de ese concepto corporal de la vida; pero después de oír la Bhagavad-gita, entendió: «Yo no soy el cuerpo; soy un sirviente eterno de Krishna, y mi deber es obedecer las órdenes de Krishna». Superficialmente, él siguió siendo el mismo soldado, pero al comienzo había sido un soldado identificado con el cuerpo, y ahora se volvió un soldado dispuesto a ejecutar la orden del Supremo. Ésa es la diferencia. De manera que, cuando no se actúa para satisfacer este cuerpo material, sino para ejecutar las órdenes del Supremo, ello constituye la autorrealización.

Las Naciones... ¿Unidas?

Profesor Dürckheim: Sólo hay una manera de lograr la paz del mundo: los líderes deben llegar a la autorrealización.
SrilaPrabhupada: Sí. Eso se declara en la Bhagavad-gita. Todo el mundo debe entender: «Yo no soy el disfrutador; nadie más que el Señor Krishna es el disfrutador». Hoy en día, la mayoría de las personas están tratando de ser los disfrutadores de este mundo, y esa posición es falsa. El verdadero disfrutador es el Señor Supremo. Estamos tratando de ocupar esta tierra, aquella tierra. «Esto es Francia». «Esto es la India». «Ésta es mi tierra, y mi tierra es venerable». Pero hemos de saber que ninguna tierra nos pertenece. Todo Le pertenece a Dios. La Tierra no fue creada por nosotros; el océano no fue creado por nosotros. ¿Por qué habríamos de decir: «Éste es el océano escandinavo» o «Éste es el océano inglés»? Todo eso es falso, imaginaciones. Así que hemos llegado a este grado de comprensión: que nada nos pertenece. Las Naciones Unidas...; ellos han estado peleando durante los últimos treinta años, pero están peleando en un terreno falso, porque todos están pensando: «Esta tierra es mía; debo protegerla». Debido a que no tienen ninguna autorrealización, no existe ninguna paz.

De la guerra a la paz

Profesor Dürckheim: Tan pronto como dos hombres autorrealizados se encuentran, no puede haber guerra. Hay una historia muy hermosa de cuando el emperador del Japón quiso volver a su posición de liderazgo, después de haber sido el prelado mayor durante muchos años. El maestro espiritual del emperador se dirigió al general oponente, y éste, siendo de por sí un hombre autorrealizado, dijo: «Muy bien, que así sea». En veinte minutos, todo se arregló. Resolvieron el asunto de una manera cortés, y la paz se estableció sin un solo disparo, debido a que esos dos hombres tenían un alto nivel de autorrealización.
Srila Prabhupada: Eso es lo que nosotros estamos diciendo; cada uno de nosotros debe comprender cabalmente: «Soy un sirviente de Dios, un hijo de Dios, y todo pertenece al padre». Podemos utilizar las pertenencias de nuestro padre en la medida que las necesitemos para nuestra manutención, no más que eso. Si pensamos así, eso es conciencia de Krishna, y no habrá más guerra. Todo será paz.

Una cuestión científica

Profesor Dürckheim: En mi trabajo siempre siento una gran dificultad, una y otra vez, en entender que todos nosotros somos hijos de Dios. Una cosa es saberlo teóricamente, pero otra cosa muy diferente es sentirlo y experimentarlo.
Srila Prabhupada: Es muy sencillo. Supóngase que usted no ha visto a su padre, es decir, es un hijo póstumo. Pero..., tiene que creer que hay un padre. Sin un padre no hay ninguna posibilidad de que usted exista. Esto es algo que los cristianos han experimentado. Van a la iglesia y dicen: «Padre nuestro, danos el pan de cada día». De manera que sí hay un padre supremo. Eso se confirma en la Bhagavad-gita. Krishna, Dios, dice: «Yo soy el padre que aporta la simiente de todas las entidades vivientes de todas las diferentes formas de vida». Si hablamos de un padre, significa que debe tener un hijo, o más hijos; y si hablamos de un hijo, éste debe tener un padre. Por consi-guiente, es una cuestión de ciencia, no de sentimentalismo.

¿Sólo Cristo?

Profesor Dürckheim: Una de las grandes frases del Evangelio de San Juan que la Iglesia ha olvidado es la que Cristo siempre dice: «Yo soy el hijo de Dios y vosotros mis hermanos. Vosotros sois hijos de Dios, como yo».
Srila Prabhupada: Sí. Todo el mundo es hijo del Señor. Pero ahora ellos no lo aceptan. Ahora, si decimos: «Todo el mundo es hijo de Dios», los supuestos cristianos dicen: «No, Cristo es el único hijo». Pero Cristo dijo: «Yo soy hijo, y vosotros también sois hijos». Ésa es la realidad. Krishna dice:

sarva-yonisu kaunteya
murtayah sambhavanti yah
tasam brahma mahad yonir
aham bija-pradah pita

«¿Oh, hijo de Kunti!, debe comprenderse que todas las especies de vida, aparecen mediante su nacimiento en esta naturaleza material, y que Yo soy el padre que aporta la simiente» (Bg. 14.4).
Profesor Dürckheim: Maravilloso.

El mismo trato a todos

Srila Prabhupada: La naturaleza material es la madre. La naturaleza material da el cuerpo, pero el alma es parte integral de Dios. Con el alma, Dios fecunda a la naturaleza material, y el alma aparece en muchísimas especies de vida. De manera que la autorrealización queda explicada muy fácilmente con las palabras samah sarvesu bhutesu: Dar el mismo trato a todas las entidades vivientes, pues todas son almas espirituales, partes integrales de Dios. Pero como la mayoría de la gente no tiene ningún conocimiento espiritual, piensan que labor humanitaria significa dar toda clase de facilidades al ser humano y ninguna a los animales. O si no, hablan de «nacionalismo». Un «nacional» es alguien que ha nacido en un país, y, sin embargo, están matando a los pobres animales que han nacido allí. Ése es su «nacionalismo». Así que todo está yendo mal, debido a ese erróneo concepto de la vida: «Yo soy el cuerpo». Pero cuando entendemos: «Yo no soy el cuerpo; soy el principio activo que está dentro del cuerpo», entonces nuestros conceptos erróneos desaparecen. Ése es el comienzo de la iluminación espiritual, de la autorrealización.

El señor «Abrigo negro»

Profesor Dürckheim: Y ese entendimiento tiene que ser una experiencia.
Srila Prabhupada: Sí, se puede experimentar. Por necedad, la gente piensa de otra manera, pero todo el mundo sabe de hecho que «no soy el cuerpo». Es muy fácil de experimentar. Yo estoy existiendo. Sé que he existido en un cuerpo de bebé, he existido en un cuerpo de niño, y también en un cuerpo de joven. Así que, en estos momentos, ya he existido en muchísimos cuerpos. O, por ejemplo, usted se ha vestido ahora con un abrigo negro. Más tarde puede vestirse con un abrigo blanco. Pero usted no es ni el abrigo blanco ni el negro; simplemente ha cambiado de abrigo. Si yo le llamo «señor Abrigo negro», es una necedad de mi parte. De forma similar, yo he ido pasando por diferentes cuerpos, pero no soy ninguno de esos cuerpos. Eso es autorrealización.
Profesor Dürckheim: Y, sin embargo, ¿no hay una dificultad en el hecho de que quizás usted ya haya entendido muy bien que no es el cuerpo, pero mientras que, por ejemplo, aún tenga miedo a la muerte, no lo haya entendido por experiencia? Tan pronto como lo haya entendido por experiencia, deja de tener miedo a la muerte, porque sabe que no puede morir.
Srila Prabhupada: Por eso la experiencia se recibe de manos de una autoridad superior, de alguien que tiene conocimiento superior. En vez de tratar de experimentar por años y años que no soy el cuerpo, puedo recibir el conocimiento que nos da Krishna, el perfecto, y entonces recibo mi experiencia.
Profesor Dürckheim: Sí, entiendo.

A ese guru

Srila Prabhupada: ...Por lo tanto, la instrucción védica dice: tad-vijñanartham sa gurum evabhigacchet: «Para obtener una experiencia de primera acerca de la perfección de la vida, debemos dirigirnos a un guru». ¿Y quién es un guru? ¿A quién debo dirigirme? Debo dirigirme a alguien que sea guru-srotriyam, a alguien que haya oído a su guru perfectamente. Eso se denomina guru- parampara, sucesión discipular. Yo oigo a una persona perfecta, y entrego el conocimiento de la misma manera, sin ningún cambio. El Señor Krishna nos da conocimiento en la Bhagavad-gita; y nosotros estamos entregando el mismo conocimiento. Yo siempre carezco de experiencia, debido a que mi capacidad de comprensión es muy pequeña; por consiguiente, debo recibir conocimiento que provenga de una persona que tenga conocimiento perfecto. Por ejemplo, puede que un niño no sepa qué es este micrófono. Así que le pregunta a su padre: «¿Qué es esto, papá?». Y el padre le dice: «Mi querido hijo, esto es un micrófono». Ahora, el niño ya sabe: «Es un micrófono». Aunque la capacidad del niño puede que sea imperfecta, aun así, su conocimiento es perfecto. Ése es nuestro proceso. Estamos recibiendo conocimiento que proviene de Krishna, la persona más perfecta. O usted puede recibir conocimiento que provenga de Jesucristo; eso es también perfecto, debido a que la fuente es perfecta. Pero tenemos que recibir conocimiento que provenga de la fuente perfecta, y no mediante el proceso ascendente: experiencia, fracaso, experiencia, fracaso, experiencia, fracaso. Así no. Eso llevaría muchísimo tiempo. Pero si usted verdaderamente quiere volverse perfecto, entonces acuda al perfecto, adquiera conocimiento de él, y experimentará la perfección.
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MensajeTema: Re: Samsara... «la rueda del destino»   Mar Jul 31, 2012 3:38 pm

8: La reencarnación y el ser

Llegar al final con las manos vacías


Hayagriva dasa: Carl Jung se hizo una vez la siguiente pregunta: «¿Habré vivido antes, en el pasado, como una persona específica? ¿Y será que progresé tanto en esa vida que ahora puedo buscar una solución? Me es muy fácil imaginar que quizás viví en siglos pasados y encontré preguntas que aún no era capaz de responder; que tuve que nacer de nuevo porque no cumplí la tarea que se me había dado».
Srila Prabhupada: Sí, es un hecho. Krishna explica en la Bhagavad-gita (6.43): labhate paurva-dehikam: «Al volver a nacer, la persona revive la conciencia que tenía en su vida anterior y trata de progresar más».
Hayagriva dasa: «Cuando yo muera –escribió Jung–, mis actos me acompañarán; es así como me lo imagino».
Srila Prabhupada: Ésa es la ley del karma.
Hayagriva dasa: Jung continuó: «Me llevaré conmigo lo que hice. Mientras tanto, es importante asegurar que no llegue al final con las manos vacías».
Srila Prabhupada: Si se va progresando de manera regular en el cultivo de conciencia de Krishna, al final, las manos no estarán vacías. Completar significa regresar al hogar, de vuelta a Dios. Ese regreso no es vacío; aspiramos a una vida eterna con Krishna. Los materialistas piensan que al final de la vida todo estará vacío; por consiguiente, concluyen que deben disfrutar en esta vida tanto como sea posible. Por eso el disfrute de los sentidos es el corazón de la vida material; los materialistas están locos por el disfrute de los sentidos.
Hayagriva dasa: Jung creía que se vuelve a nacer debido al karma, la acción egoísta. Escribió: «Si el karma aún permanece para hacer uso de él, entonces el alma reincide de nuevo en los deseos y regresa a vivir una vez más, quizás, incluso, haciéndolo en virtud de la comprensión de que algo queda por completar. En mi caso, mi nacimiento debe de haber sido provocado principalmente por un apasionado anhelo por comprender, ya que ése era el elemento más fuerte de mi naturaleza».

El fin del viaje material

Srila Prabhupada: Esa comprensión que él ansía es la de comprender a Krishna. Eso se explica en la Bhagavad-gita (7.19):

bahunam janmanam ante
jñanavan mam prapadyate
vasudevah sarvam iti
sa mahatma sudurlabhah

«La comprensión se completa cuando se llega al punto de entender que Krishna lo es todo. En ese momento, el viaje material llega a su fin: tyaktva deham punar janma naiti (Bg. 4.9). Cuando la comprensión que se tiene de Krishna es incompleta, Krishna da instrucciones mediante las cuales se Le puede entender por completo. En el Capítulo Siete de la Bhagavad-gita, Krishna dice: asamsayam samagram mam yatha jñasyasi tac chrnu: «Ahora óyeme decirte cómo puedes entenderme completamente y sin ninguna duda» (Bg. 7.1). Si podemos entender a Krishna por completo, nuestro siguiente nacimiento ocurrirá en el mundo espiritual.

El guru y lo que sí somos

Hayagriva dasa: Jung concibió una persona, que parece ser idéntico a lo que nosotros llamamos ego falso. Él escribió: «La persona [...] constituye el sistema de adaptación del individuo al mundo, el comportamiento que adopta en el trato con el mundo. Un profesor, por ejemplo, tiene su persona característica. Pero existe el peligro de que la gente se vuelva idéntica a sus personas: el profesor a su libro de texto, el tenor a su voz. Podríamos decir, exagerando un poco, que la persona es aquello que en realidad no se es, pero que uno, y también los demás, cree que es».
Srila Prabhupada: La verdadera persona consiste en que somos sirvientes eternos de Dios. Eso constituye el concepto espiritual de la vida, y cuando alguien llega a comprender eso, su persona se convierte en su salvación y perfección. Pero mientras tenga un concepto material de la vida, su persona consiste en que es el sirviente de su familia, de su comunidad, de su cuerpo, de su nación, de su ideal, etc. En cualquiera de los casos, la persona está presente y debe continuar, pero el entendimiento correcto consiste en llegar a comprender que somos sirvientes eternos de Krishna. Mientras tengamos un concepto material, actuaremos bajo el engaño del ego falso, creyendo que «Yo soy americano», «Yo soy hindú», etc. Eso es el ego falso en acción. En realidad, todos nosotros somos sirvientes de Dios. Cuando hablamos de un «ego falso», ello implica que hay un ego verdadero, un ego purificado. Aquel cuyo ego está purificado entiende que es el sirviente de Krishna.
Hayagriva dasa: Para Jung, el propósito del sicoanálisis consiste en enfrentarnos con nuestro subconsciente, nuestra personalidad sombra. En ese momento podemos saber completamente quiénes somos.
Srila Prabhupada: Eso significa adquirir verdadero conocimiento. Cuando Sanatana Gosvami se dirigió a Sri Caitanya Mahaprabhu, Le dijo: «Por favor, revélame quién y qué soy yo». Para poder entender nuestra verdadera identidad, requerimos de la asistencia de un guru.

Un solo disfrutador

Hayagriva dasa:
Jung dice que en la personalidad sombra de todos los machos hay un poquito de la hembra, y en todas las hembras hay un poquito del macho. Debido a que reprimimos estos aspectos de la personalidad sombra, no entendemos nuestras acciones.
Srila Prabhupada: Nosotros decimos que todas las entidades vivientes son por naturaleza hembras, prakrti. Prakrti significa «hembra», y purusa significa «macho». Aunque somos prakrti, en este mundo material nos estamos haciendo pasar por purusa. Debido a que el jivatma, el alma individual, tiene la propensión a disfrutar como varón, a veces se le describe como purusa. Pero, en realidad, el jivatma no es purusa; es prakrti. Prakrti significa lo predominado, y purusa significa el predominador. El único predominador es Krishna; de modo que, originalmente, todos nosotros somos hembras por constitución. Pero por efectos de la ilusión, intentamos volvernos varones, disfrutadores. Eso se denomina maya. Aunque la entidad viviente es hembra por constitución, está tratando de imitar al varón supremo, Krishna. Cuando se llega al estado de conciencia original, se entiende que no se es el predominador sino lo predominado.

Purificar la identidad

Hayagriva dasa:
Jung escribió acerca del alma: «Si el alma humana es algo, debe de ser de una complejidad y diversidad inimaginable, por lo cual no puede ser analizada en absoluto a través de una mera sicología del instinto».
Srila Prabhupada: Según Caitanya Mahaprabhu, podemos entender el alma si nos preparamos para ello. Debemos entender que no somos brahmanas (intelectuales), ksatriyas (administradores), sudras (obreros), sannyasis (renunciantes), brahmacaris (estudiantes célibes), ni ninguna otra cosa. Mediante la negación podemos entender que «no soy esto, no soy aquello». Entonces, ¿cuál es nuestra identidad? Caitanya Mahaprabhu dice: gopi-bhartuh pada-kamalayor dasa-dasanudasah: «Soy el sirviente del sirviente del sirviente de Krishna, el sustentador de las gopis (las muy queridas sirvientas de Krishna, las pastorcillas de Vrndavana)». Ésa es nuestra verdadera identidad. Mientras no nos identifiquemos como sirvientes eternos de Krishna, estaremos sujetos a diversas identificaciones falsas. Bhakti, el servicio devocional, es el medio por el cual podemos purificarnos de falsas identificaciones.

Cambiando de cuerpo constantemente

Hayagva dasa: En relación con el alma, Jung escribió además: «Sólo puedo contemplar con asombro y reverencia las profundidades y alturas de nuestra naturaleza síquica. Su universo no espacial esconde una incalculable abundancia de imágenes, que se han ido acumulando por millones de años...».
Srila Prabhupada: Como estamos cambiando de cuerpo constantemente, sometiéndonos constantemente a la transmi-gración, estamos acumulando diversidad de experiencias. Sin embargo, si permanecemos fijos en el estado de conciencia de Krishna, no cambiamos. Una vez que entendemos nuestra verdadera identidad, no hay ninguna de esas fluctuaciones, y esa identidad es: «Soy el sirviente de Krishna; mi deber es servirle a Él». Arjuna comprendió eso después de oír la Bhagavad-gita, y dijo a Sri Krishna:

nasto mohah smrtir labdha
tvat-prasadan mayacyuta
sthito 'smi gata-sandehah
karisye vacanam tava

«Mi querido Krishna, ¿oh, Tú, el infalible!, ahora mi ilusión se ha desvanecido. He recobrado mi memoria por Tu misericordia, y ahora estoy firme y libre de dudas, y estoy dispuesto a actuar de acuerdo con Tus instrucciones» (Bg. 18.73). Así que, después de oír la Bhagavad-gita, Arjuna llega a esa conclusión, y su ilusión se disipa por la misericordia de Krishna. En ese momento, Arjuna se establece en su posición original. Y, ¿en qué consiste eso? Karisye vacanam tava: «Haré todo lo que me digas». Al comienzo de la Bhagavad-gita, Krishna dijo a Arjuna que peleara, y Arjuna rehusó hacerlo. Al concluir la Bhagavad-gita, la ilusión de Arjuna se ha disipado, y él se halla situado en su posición constitucional y original. De manera que nuestra perfección radica en ejecutar las órdenes de Krishna. Hayagriva dasa: Jung señaló que las religiones del mundo hablan de cinco tipos de renacimiento. Uno de ellos es la metempsicosis, la transmigración de las almas, y, según ese punto de vista: «...la vida se prolonga en el tiempo, mediante el paso a través de diferentes existencias corporales; o, desde otro punto de vista, es una secuencia vital, interrumpida por diferentes reencarnaciones. No es seguro en absoluto que la continuidad de la personalidad estr o no garantizada: puede que sólo haya una continuidad del karma».
Srila Prabhupada: Siempre existe una personalidad, y los cambios corporales no la afectan. Sin embargo, el alma identifica su yo según el cuerpo en que se encuentre. Cuando el alma se encuentra en el cuerpo de un perro, por ejemplo, piensa conforme a ese cuerpo en particular. Piensa: «Soy un perro, y tengo mis actividades específicas». En la sociedad humana existe el mismo concepto. Si alguien nace en Norteamérica, por ejemplo, piensa: «Soy norteamericano y tengo mi deber». La personalidad se manifiesta según el cuerpo, pero en todos los casos la personalidad está presente.
Hayagriva dasa: Pero, esa personalidad ¿es continua?
Srila Prabhupada: Desde luego que la personalidad es continua. En el momento de la muerte, el alma pasa a otro cuerpo denso junto con sus identificaciones mentales e intelectuales. El ser individual adquiere diferentes tipos de cuerpos, pero la persona es la misma.

¿Un cuerpo humano?... No necesariamente

Hayagriva dasa: Eso correspondería al segundo tipo de renacimiento, que es la reencarnación. Jung escribió: «Este concepto de renacimiento implica forzosamente la continuidad de la personalidad. Aquí, la personalidad humana se considera que es continua y accesible a la memoria, de manera que, cuando se encarna o nace, es capaz, al menos potencialmente, de recordar que ha vivido unas existencias previas, y que esas existencias fueron suyas, es decir, que tenían la misma forma de ego que en la vida presente. Como una regla, la reencarnación significa volver a nacer en un cuerpo humano».
Srila Prabhupada: No necesariamente en un cuerpo humano. El Srimad-Bhagavatam nos dice que Bharata Maharaja nació como venado en su siguiente vida. El alma está cambiando de cuerpos, tal como un hombre se cambia de ropa. El hombre es el mismo, aunque su ropa puede que sea diferente:

vasamsi jirnani yatha vihaya
navani grhnati naro 'parani
tatha sarirani vihaya jirnany
anyani samyati navani dehi

«Tal como una persona se pone ropa nueva, desechando la vieja, de la misma manera, el alma acepta nuevos cuerpos materiales, desechando los viejos e inservibles» (Bg. 2.22). Cuando un traje está viejo y no se puede seguir usando, hay que comprar otro. De igual manera, el alma «compra» un nuevo traje corporal con el «dinero» (karma) que ha acumu-lado en su vida. El hombre es el mismo, pero la ropa que recibe depende del precio que pueda pagar. Según tu karma, recibes un cierto tipo de cuerpo.

El cambio de cuerpo implica olvido

Hayagriva dasa:
El tercer tipo de renacimiento se denomina resurrección, y Jung señala que hay dos tipos de resurrección: «Puede que sea un cuerpo carnal, como en la suposición cristiana de que este cuerpo resucitará». Según la doctrina cristiana, al final del mundo, los cuerpos densos se construirán de nuevo y ascenderán al cielo o descenderán al infierno.
Srila Prabhupada: Eso es una simple tontería. El cuerpo material denso nunca puede resucitar. En el momento de la muerte, la entidad viviente deja el cuerpo material, y el cuerpo material se desintegra. ¿Cómo es posible que los elementos materiales se reúnan de nuevo? Hayagriva dasa: Jung escribió además que, en un nivel superior, la resurrección no se sigue tomando en un sentido material denso: «Se supone que la resurrección de los muertos consiste en la ascensión del corpus glorificationis, el cuerpo sutil, en el estado de incorruptibilidad».
Srila Prabhupada: Ese tipo de «resurrección» sólo se puede aplicar a Dios y Sus representantes; a nadie más. En ese caso, no es un cuerpo material el que «asciende», sino uno espiritual. Cuando Dios adviene, lo hace en un cuerpo espiritual, y Su cuerpo no cambia. En la Bhagavad- gita, Krishna dice que Él habló al dios del Sol hacía millones de años, y Arjuna pregunta cómo es posible. Krishna responde que, aunque Arjuna había estado presente, no puede recordarlo. Sólo se puede recordar mientras no se cambia de cuerpo: el cambio de cuerpo implica olvido. Pero el cuerpo del Señor es puramente espiritual, y un cuerpo espiritual nunca cambia. Según el concepto mayavada, la Verdad Absoluta es impersonal, y cuando el Señor adviene como una persona, adopta un cuerpo material. Pero aquellos que están adelantados en el conocimiento espiritual y aceptan la Bhagavad-gita entienden que no es así. Krishna dice específi-camente: avajananti mam mudha manusim tanum asritam, «Debido a que Yo desciendo como un ser humano, la gente que no tiene inteligencia cree que no soy más que un ser humano» (Bg. 9.11). Eso no es así. Los impersonalistas no tienen ningún conocimiento del cuerpo espiritual.

El cuerpo material tiene que morir

Hayagriva dasa:
La cuarta forma de renacimiento se denomina renovatio, y se aplica a la «transformación de un ser mortal en uno inmortal, de un ser corpóreo en uno espiritual, de un ser humano en uno divino. Prototipos bien conocidos de este cambio son la transfiguración de Cristo, y la asunción física de la madre de Dios al cielo, después de morir».
Srila Prabhupada: Nosotros decimos que el cuerpo espiritual nunca muere, y el cuerpo material está sujeto a la destrucción. Na hanyate hanyamane sarire: El cuerpo material está sujeto a la destrucción, pero después de su destrucción, el cuerpo espiritual aún está presente. El cuerpo espiritual no es engendrado ni matado.
Hayagriva dasa: Pero, ¿no hay ejemplos en el Srimad- Bhagavatam de una clase de ascensión al cielo? ¿No ascendió Arjuna?
Srila Prabhupada: Sí, y también Yudhisthira. Hay muchos ejemplos, especialmente el del propio Krishna y Sus devotos íntimos. Pero nunca debemos considerar que sus cuerpos eran materiales. No pasaron a través de ninguna clase de muerte, aunque sus cuerpos viajaron al universo superior. Pero también es un hecho que todo el mundo posee un cuerpo espiritual.

El nacimiento que da el guru

Hayagriva dasa:
El quinto tipo de renacimiento es indirecto; se denomina «participación en el proceso de transformación». Ejemplos de ese tipo puede ser la ceremonia de iniciación o la ceremonia del segundo nacimiento del brahmana. «En otras palabras –escribió Jung–, la persona tiene que asistir o participar en un rito de transformación. Ese rito puede ser una ceremonia. [...] El individuo, mediante su presencia en un rito, participa de la gracia divina».
Srila Prabhupada: Sí, el primer nacimiento ocurre gracias al padre y la madre, y el siguiente nacimiento lo dan el maestro espiritual y el conocimiento védico. Quien emprende su segundo nacimiento llega a entender que no es el cuerpo material. Eso es educación espiritual.
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MensajeTema: Re: Samsara... «la rueda del destino»   Mar Ago 14, 2012 10:54 am

9: La ciencia de la reencarnación

La diferencia entre «vivo» y «muerto»

Mike Robinson:
¿Podría decirme cuáles son sus creencias?, ¿cuál es la filosofía del movimiento Hare Krishna?
Srila Prabhupada: Sí. El proceso de conciencia de Krishna no es una cuestión de creencia; es una ciencia. El primer paso es conocer la diferencia entre un cuerpo vivo y un cuerpo muerto. ¿Cuál es la diferencia? La diferencia es que cuando alguien muere, el alma espiritual, la fuerza viviente, abandona el cuerpo, y por eso se dice que el cuerpo está «muerto». Así que hay dos cosas: una es el cuerpo, y la otra es la fuerza viviente que está dentro del cuerpo. Nosotros hablamos de la fuerza viviente que está dentro del cuerpo. Ésa es la diferencia entre la ciencia de conciencia de Krishna, que es espiritual, y la ciencia material ordinaria. Por eso, al principio es sumamente difícil que un hombre común valore nuestro movimiento. Primero debe entender que él es un alma, algo diferente de su cuerpo.

La transmigración del alma

Mike Robinson:
Y ¿cuándo entenderemos eso?
Srila Prabhupada: Se puede entender en cualquier momento, pero requiere de un poco de inteligencia. Por ejemplo, al crecer, el niño se vuelve un muchacho, el muchacho se vuelve un joven, el joven se vuelve un adulto, y el adulto se vuelve un anciano. Durante todo ese tiempo, aunque su cuerpo de niño se está transformando en el de anciano, él siente que es la misma persona, con la misma identidad. Fíjese, el cuerpo está cambiando, pero el ocupante del cuerpo, el alma, es el mismo. Así que, por lógica, deberíamos concluir que, cuando muera nuestro cuerpo actual, recibiremos otro. Esto se llama transmigración del alma.

Sólo el cuerpo muere

Mike Robinson:
Entonces, cuando la gente muere, ¿es sólo el cuerpo físico lo que muere?
Srila Prabhupada: Sí. Eso lo explica con mucho detalle la Bhagavad-gita (2.20): na jayate mriyate va kadacin... na hanyate hanyamane sarire.
Mike Robinson: ¿Cita referencias a menudo?
Srila Prabhupada: Sí. Citamos muchas referencias. El proceso de conciencia de Krishna constituye una educación seria; no es una religión corriente. [Dirigirndose a un devoto:] Busca ese verso en la Bhagavad-gita. Discípulo:

na jayate mriyate va kadacin
nayam bhutva bhavita va na bhuyah
ajo nityah sasvato 'yam purano
na hanyate hanyamane sarire

«Para el alma no existe el nacimiento ni la muerte en ningún momento. No empezó a existir en un momento del pasado, ni empieza a existir en el presente, ni empezará a existir en el futuro. Es innaciente, eterna, permanente y primigenia. No se la mata cuando se mata el cuerpo».

Elegir entre 8.400.000 cuerpos

Mike Robinson:
Muchas gracias por leer eso. Así que, ¿podría explicarme un poco más? Si el alma es inmortal, ¿volverán todas las almas a Dios después de la muerte?
Srila Prabhupada: No necesariamente. Aquel que está capacitado, el que se prepara durante esta vida para regresar al hogar, de vuelta a Dios, sí puede hacerlo. El que no se prepara recibe otro cuerpo material; y hay 8.400.000 diferentes formas corporales. Las leyes de la naturaleza le dan un cuerpo adecuado según los deseos y el karma que tenga. Es igual que cuando un hombre contrae alguna enfermedad y ésta se desarrolla. ¿Es difícil entender eso?

Mike Robinson: Es muy difícil entenderlo todo.
Srila Prabhupada: Imagínese que alguien se ha contagiado de viruela. Así que, al cabo de siete días manifiesta los síntomas. ¿Cómo se llama ese período?
Mike Robinson: ¿Incubación?
Srila Prabhupada: Incubación. No puede evitarlo. Si usted ha contraído alguna enfermedad, ésta se va a desarrollar por ley de la naturaleza. En forma similar, durante esta vida estamos en contacto con las diversas modalidades de la naturaleza material, y ese contacto determinará qué clase de cuerpo vamos a recibir en la vida siguiente. Eso ocurre estrictamente bajo las leyes de la naturaleza. Todos estamos controlados por las leyes de la naturaleza, dependemos completamente de ellas; pero, por ignorancia, creemos que somos libres. No somos libres; nos imaginamos que somos libres, pero estamos completamente bajo el control de las leyes de la naturaleza. Así pues, las actividades, ya sean pecaminosas o piadosas, determinarán la siguiente vida.

No es cuestión de creencia, es una ley

Mike Robinson:
Su gracia, ¿podría repetir brevemente lo que acaba de decir? Usted dijo que nadie es libre. ¿Está diciendo que si vivimos una vida honrada, en cierto modo, determinamos un buen futuro para nosotros?
Srila Prabhupada: Sí.
Mike Robinson: Entonces, ¿tenemos libertad de elegir lo que consideramos importante? La religión es importante, porque si creemos en Dios y vivimos una vida honrada...
Srila Prabhupada: No es una cuestión de creencia. No traiga ese punto a colación. Es una ley. Por ejemplo, hay un gobierno y puede que usted lo crea o no, pero si viola la ley, será castigado por ese gobierno. Así mismo, ya sea que lo crea o no, Dios existe. Si no cree en Dios y por eso hace independientemente lo que le parece, entonces será castigado por las leyes de la naturaleza.

No es cuestión de religión, es una ciencia

Mike Robinson:
Comprendo. ¿Tiene alguna importancia la religión que se siga? ¿Es importante ser devoto de Krishna?
Srila Prabhupada: No es cuestión de religión, sino de ciencia. Somos seres espirituales, pero, debido a que estamos condicionados por la materia, estamos bajo el control de las leyes de la naturaleza material. Así pues, puede que usted crea en la religión cristiana y yo en la religión hindú, pero eso no significa que usted va a envejecer y yo no. Estamos hablando de la ciencia del envejecimiento. Es una ley natural. No es que usted esté envejeciendo por ser cristiano, y yo no por ser hindú. Todo el mundo envejece, y, de forma similar, todas las leyes de la naturaleza son aplicables a todo el mundo. No importa si usted cree en esta religión o en otra.
Mike Robinson: Entonces, ¿está usted diciendo que hay un solo Dios controlándonos a todos?
Srila Prabhupada: Hay un solo Dios y la ley de una sola naturaleza, y todos estamos bajo la ley de la naturaleza. Estamos controlados por el Supremo. De manera que pensar que somos libres o que podemos hacer lo que queramos es una necedad nuestra.

La ventaja de ser Hare Krishna

Mike Robinson:
Comprendo. ¿Podría explicarme cuál es la ventaja de ser miembro del movimiento Hare Krishna?
Srila Prabhupada: El movimiento Hare Krishna es para aquellos que están sumamente interesados en entender esta ciencia. Nosotros no somos en absoluto un grupo sectario. No. Cualquiera puede unirse. Aceptamos estudiantes universitarios. No importa si son cristianos, hindúes o mahometanos. El movimiento de conciencia de Krishna acepta a todos los que quieran entender la ciencia de Dios.
Mike Robinson: Y ¿qué ventaja tendría para alguien, ser educado como Hare Krishna?
Srila Prabhupada: En esa forma empezaría su verdadera educación. Primero debemos entender que somos almas espirituales y que debido a eso estamos cambiando de cuerpo. Ése es el abecr del entendimiento espiritual. Por consiguiente, la persona no se acaba cuando el cuerpo se acaba y es aniquilado. Recibimos otro cuerpo, como si cambiaramos de abrigo o de camisa. Si mañana usted viene a verme con una camisa y un abrigo diferentes, ¿significa eso que es usted otra persona? No. De forma similar, usted cambia de cuerpo cada vez que muere, pero usted, el alma espiritual que está dentro del cuerpo, sigue siendo el mismo. Hay que entender este punto; luego, se puede avanzar más en la ciencia de conciencia de Krishna.

Nuestra misión es educar

Mike Robinson:
Empiezo a comprender, pero encuentro difícil entender qué relación tiene eso con la gran cantidad de su gente que vemos en el centro de Londres distribuyendo libros de Hare Krishna.
Srila Prabhupada: Esos libros tienen por objeto convencer a la gente acerca de la necesidad de la vida espiritual.
Mike Robinson: Y ¿verdaderamente no le interesa si ellos se unen o no al movimiento Hare Krishna?
Srila Prabhupada: No importa; nuestra misión es educarles. La gente ignora muchas cosas; está viviendo una felicidad ilusoria, pensando que, cuando el cuerpo muere, todo se acaba. Eso es una tontería.
Mike Robinson: Así que, básicamente, ¿sólo le interesa decirles que hay una dimensión espiritual en la vida?
Srila Prabhupada: Nuestro principal interes es decirle a usted que no es el cuerpo; el cuerpo es lo que le cubre (su camisa y su abrigo), y dentro del cuerpo vive usted.

De nuevo al vientre

Mike Robinson:
Sí, creo que ya entendí eso. Sigamos adelante. ¿Podría explicarme cómo es el proceso de la trasmigración? Usted dijo que la vida después de la muerte depende de cómo vivamos ahora, y que hay leyes naturales que determinan nuestra vida siguiente. Srila Prabhupada: El proceso es muy sutil. El alma espiritual es invisible a nuestra visión material; es de tamaño atómico. Después de la destrucción del cuerpo denso, que está hecho de sentidos, sangre, huesos, grasa, etc., continúa actuando el cuerpo sutil, hecho de mente, inteligencia y ego. Así que, en el momento de la muerte, este cuerpo sutil lleva a la diminuta alma espiritual a otro cuerpo denso, de la misma manera en que el aire transporta las fragancias. Nadie puede ver de dónde viene la fragancia de las rosas, pero sabemos que el aire la transporta; no podemos ver cómo, pero está ocurriendo. De forma similar, el proceso de la transmigración del alma es muy sutil. Dependiendo de la condición de la mente en el momento de la muerte, la diminuta alma espiritual entra en el vientre de una madre en particular mediante el semen de un padre, y después desarrolla el tipo particular de cuerpo que le da la madre. Puede ser el de un ser humano, el de un gato, el de un perro, o cualquier otro.
Mike Robinson: ¿Está usted diciendo que antes de esta vida éramos otra cosa?
Srila Prabhupada: Sí.
Mike Robinson: Y ¿seguimos regresando cada vez como algo más?
Srila Prabhupada: Sí, porque usted es eterno. Simplemente cambia de cuerpo conforme a sus actividades. Por lo tanto, debe querer saber cómo parar ese proceso, cómo permanecer en su cuerpo espiritual original. Eso es conciencia de Krishna.

Detener la reencarnación

Mike Robinson:
Comprendo. Entonces, si me vuelvo consciente de Krishna, ¿no corro el riesgo de regresar como perro?
Srila Prabhupada: No. [Dirigiéndose a un devoto:] Busca este verso: janma karma ca me divyam... Discípulo:

janma karma ca me divyam
evam yo vetti tattvatah tyaktva
deham punar janma
naiti mam eti so 'rjuna

«¿Oh, Arjuna!, aquel que conoce la naturaleza trascendental de Mi advenimiento y actividades, al abandonar el cuerpo no vuelve a nacer en este mundo material, sino que alcanza Mi morada eterna» (Bg. 4.9).

Srila Prabhupada: Dios dice: «Todo aquel que Me conoce, se libera del nacimiento y la muerte». Pero no se puede entender a Dios mediante la especulación material. No es posible. Debemos llegar primero al plano espiritual, y entonces recibiremos la inteligencia necesaria para entender a Dios. Y cuando entendamos a Dios, no recibiremos más cuerpos materiales. Regresaremos al hogar, de vuelta a Dios, y viviremos eternamete, para nunca más cambiar de cuerpo.

Seguir las Escrituras originales

Mike Robinson:
Comprendo. Ahora bien, usted ha citado dos veces sus Escrituras. ¿De dónde provienen esas Escrituras? ¿Podría explicarlo brevemente?
Srila Prabhupada: Lo que hemos citado proviene de las Escrituras védicas, que han existido desde el principio de la creación. Siempre que se crea algo nuevo, algo material, como este micrófono, por ejemplo, también se escribe algo que explica cómo usarlo. ¿No es así?
Mike Robinson: Correcto; así es.
Srila Prabhupada: Y ese escrito se hace junto con la creación del micrófono.
Mike Robinson: Sí, correcto.
Srila Prabhupada: De modo similar, las Escrituras védicas aparecen junto con la creación cósmica, para explicar cómo relacionarse con ella.
Mike Robinson: Entiendo. Entonces, estas Escrituras han existido desde el principio de la creación. Bien, ahora pasemos a un tema sobre el cual creo que usted se encuentra muy convencido. ¿Cuál es la principal diferencia entre el proceso de conciencia de Krishna y las demás disciplinas orientales que se enseñan en Occidente?
Srila Prabhupada: La diferencia es que nosotros seguimos las Escrituras originales, y ellos están inventando sus propias obras. Ésa es la diferencia. Cuando surge alguna pregunta sobre temas espirituales, se deben consultar las Escrituras originales, y no alguna obra publicada por un farsante.

Acerca del canto de Hare Krishna

Mike Robinson:
¿Qué puede decirme sobre el canto de Hare Krishna, Hare Krishna...?
Srila Prabhupada: Cantar Hare Krishna es el proceso más fácil para purificarse, especialmente en esta era en la que la gente es tan torpe que no puede entender fácilmente el conocimiento espiritual. Cuando se canta Hare Krishna, la inteligencia se purifica, y así se pueden entender los temas espirituales.
Mike Robinson: ¿Me podría decir cómo se guía usted en lo que hace?
Srila Prabhupada: Nosotros nos guiamos por las Escrituras védicas.
Mike Robinson: ¿Por las Escrituras que usted citó?
Srila Prabhupada: Sí, todo está en esas Escrituras. Nosotros las estamos explicando en ingles, pero no estamos inventando nada. Si nos pusiéramos a elaborar conocimiento, todo se echaría a perder. Las Escrituras védicas puede decirse que se asemejan al escrito que explica cómo instalar este micrófono. Dice: «Hágalo así: coloque unos tornillos de este lado, alrededor del metal». No se puede hacer ningún cambio, porque entonces todo se echaría a perder. De igual modo, debido a que no estamos inventando nada, quien lee uno de nuestros libros recibe verdadero conocimiento espiritual.

Mentalidad Perruna

Mike Robinson:
¿Cómo puede la filosofía de conciencia de Krishna afectar la manera en que vive la gente?
Srila Prabhupada: Puede liberar a la gente del sufrimiento. La gente está sufriendo porque piensa eequivocadamente que es el cuerpo. Si usted se siente el abrigo y la camisa, y los lava cuidadosamente, pero se olvida de comer, ¿será usted feliz?
Mike Robinson: No, no lo sería.
Srila Prabhupada: Así mismo, todos están únicamente lavando «el abrigo y la camisa» constituidos por el cuerpo, pero se olvidan del alma que está dentro del cuerpo. No tienen ninguna información de lo que hay dentro del «abrigo y la camisa» que constituye el cuerpo. Pregúntele a cualquiera: «¿Qué eres?». Y contestará: «Soy inglés», o «Soy hindú». Y si le decimos: «Veo que tienes un cuerpo inglés o hindú, pero: «quién eres tú?», entonces, ni podrá contestarnos.
Mike Robinson: Entiendo.
Srila Prabhupada: El principio básico de la civilización moderna es la errónea creencia de que el cuerpo es la persona (dehatma-buddhi). Esa mentalidad es de perros y gatos. Supongamos que intento entrar en Inglaterra, y usted me detiene en la frontera y me dice: «Yo soy Inglés, pero usted es hindú. ¿Por qué ha venido aquí?. Y el perro labra: «¡Guau!, ¡guau!, ¿por qué vienes?». Así que, ¿cuál es la diferenncia de mentalidad? El perro piensa que es un perro y que yo soy un desconocido, y usted piensa que es inglés y que yo soy hindú. No hay diferencia de mentalidad. Por lo tanto, si usted mantiene a la gente en la oscuridad de una mentalidad perruna, pero dice que la civilización está avanzando, entonces está completamente engañado.

¿Y el bienestar físico...?

Mike Robinson:
Ahora, pasando a otro tema, tengo entendido que el movimiento Hare Krishna siente cierta preocupación por zonas del mundo donde hay sufrimiento.
Srila Prabhupada: Sí, somos los únicos que nos preocupamos. Los demás están evadiendo los problemas principales: el nacimiento, la vejez, las enfermedades y la muerte. Ellos no pueden solucionar estos problemas; simplemente están diciendo toda clase de tonterías. La gente está siendo mal dirigida. Está siendo mantenida a oscuras. empecemos a iluminarla poco a poco.
Mike Robinson: Sí, pero además de darle iluminación espiritual, ¿se preocupa usted por el bienestar físico de la gente?
Srila Prabhupada: El bienestar físico sigue automáticamente al bienestar espiritual.

Alimento para el alma

Mike Robinson:
Y, ¿cómo ocurre eso?
Srila Prabhupada: Imagínes que tiene un coche. Naturalmente, usted lo cuida tanto como a sí mismo, pero no se identifica con el coche. Usted no dice-, «Yo soy este coche». Eso es una tontería. Pero la gente está haciendo eso. Cuidan demasiado «el vehículo» corporal, pensando que ellos mismos son el vehículo; y olvidan que son diferentes del coche, que son almas espirituales y que tienen un deber diferente. Así como nadie puede quedar satisfecho con beber gasolina, tampoco puede quedar satisfecho con las actividades corporales. Se debe encontrar el alimento adecuado para el alma. Si alguien piensa: «Soy un coche y debo tomar gasolina», se le considerará un demente. De manera similar, aquel que se cree el cuerpo y trata de ser feliz con los placeres corporales es también un demente.

Los animales sí tienen alma

Mike Robinson:
Aquí hay una cita que me gustaría que comentara; sus seguidores me dieron este libro antes de venir aquí, y una de las cosas que usted dice, es: «La religión sin una base racional es tan sólo sentimentalismo». ¿Podría explicar eso?
Srila Prabhupada: La mayoría de los religiosos dicen: «Nosotros creemos...». Pero, ¿de qué sirve esa creencia? Puede que usted crea en algo que no es realmente cierto. Por ejemplo, algunos cristianos dicen: «Creemos que los animales no tienen alma». Pero eso no es verdad. Creen que los animales no tienen alma porque quieren comérselos, pero en realidad, sí tienen alma.
Mike Robinson: ¿Cómo sabe usted que los animales tienes alma?
Srila Prabhupada: Usted también puede saberlo. Ésa es la prueba científica: el animal come y usted come; el animal duerme y usted duerme; el animal tiene relaciones sexuales y usted tiene relaciones sexuales; el animal se defiende y usted también se defiende. Entonces, ¿cuál es la diferencia entre usted y el animal? ¿Cómo puede decir que usted tiene alma pero los animales no?
Mike Robinson: Lo entiendo perfectamente. Pero en las Escrituras cristianas se dice...
Srila Prabhupada: No traiga a colación ninguna Escritura; es cuestión de sentido común. Trate de entender: el animal come y usted come; el animal duerme y usted duerme; el animal se defiende y usted se defiende; el animal tiene relaciones sexuales y usted tiene relaciones sexuales; los animales tienen hijos, y usted tiene hijos; ellos tienen un lugar donde vivir, y usted tiene un lugar donde vivir. Si se corta el cuerpo del animal, sangra; y si usted se corta también sangra. Así que, encontramos mucha semejanza. Entonces, ¿por qué niega esta semejanza en particular: la presencia del alma? No es lógico. ¿Ha estudiado lógica? En lógica hay algo que se llama analogía. Analogía significa llegar a una conclusión en base a muchos puntos similares. Si hay tantos puntos similares, entonces, ¿por qué negar una semejanza en particular? Eso no es lógica. Eso no es ciencia.

El alma es lo que vale

Mike Robinson:
Pero si empleamos ese argumento de otra manera...
Srila Prabhupada: No hay otra manera. Si usted no razona en base a la lógica es un ser irracional.
Mike Robinson: Sí, está bien, pero empecemos con otra hipótesis. Por ejemplo, supongamos que el ser humano no tiene alma...
Srila Prabhupada: Entonces tiene que explicar la diferencia entre un cuerpo vivo y un cuerpo muerto. Ya expliqué eso al principio. Tan pronto como la fuerza viviente, el alma, abandona el cuerpo, ni siquiera el cuerpo más hermoso tiene valor. A nadie le interesa y, por lo tanto, lo desechan. Pero si ahora le toco a usted un solo cabello, habrá pelea. Ésa es la diferencia entre un cuerpo vivo y uno muerto. En un cuerpo vivo se encuentra el alma, pero en un cuerpo muerto no. Tan pronto como el alma abandona el cuerpo, éste pierde su valor; no sirve para nada. Esto es muy difícil de entender; pero incluso los mal llamados grandes científicos y filósofos son muy torpes para entenderlo. La sociedad moderna se encuentra en una condición muy abominable. No hay hombres con verdadera inteligencia.
Mike Robinson: ¿Se está refiriendo a los científicos que no logran entender la dimensión espiritual de la vida?
Srila Prabhupada: Sí. Ciencia verdadera significa conocimiento completo de todo, tanto de lo espiritual como de lo material.
Mike Robinson: Pero usted era químico antes de dedicarse a la vida religiosa, ¿no es cierto?
Srila Prabhupada: Sí, anteriormente yo era químico. Pero no se necesita mucha inteligencia para ser químico. Cualquier hombre con sentido común puede serlo.
Mike Robinson: Pero probablemente usted cree que la ciencia material también es importante, a pesar de que los científicos actuales sean torpes.
Srila Prabhupada: La ciencia material es importante sólo hasta cierto punto, y no de manera absoluta.

La religión ciencia

Mike Robinson:
Entiendo. ¿Podría regresar a una pregunta que tenía anteriormente? Cuando estuvimos en desacuerdo hace unos pocos minutos, usted dijo: «No traiga las Escrituras a colación; sólo use el sentido común». Pero, ¿qué papel sí desempeñan las Escrituras en su religión? ¿Qué importancia tienen?
Srila Prabhupada: Nuestra religión es una ciencia. Cuando decimos que un niño crece y se vuelve un adolescente, eso es ciencia. No es religión. Todos los niños se vuelven adolescentes. ¿Qué tiene que ver esto con la religión? Todo hombre muere. ¿Qué tiene que ver este hecho con la religión? Y cuando el hombre muere, el cuerpo queda inservible. ¿Qé tiene que ver esto con la religión? Esto es una ciencia. Aunque uno sea cristiano, hindú o musulmán, su cuerpo se vuelve inservible cuando muere. Esto es ciencia. Cuando muere un pariente suyo, usted no puede decir: «Nosotros somos cristianos; creemos que no ha muerto». No, él ha muerto. No importa que usted sea cristiano, hindú o musulmán, el ha muerto. Así que cuando hablamos, lo hacemos en base a esto: que el cuerpo es importante únicamente mientras el alma está dentro de él. Cuando el alma no está ahí, es inservible. Esta ciencia es aplicable a todos, y estamos tratando de educar a la gente en base a esto.
Mike Robinson: Si le estoy entendiendo bien, me parece que usted está educando a la gente sobre una base puramente científica. entonces, ¿en dónde entra aquí la religión?
Srila Prabhupada: Religión también significa ciencia, pero la gente ha entendido equivocadamente que religión significa fe: «Yo creo». [Dirigiéndose a un devoto] Busca la palabra religión en el diccionario.

El gobierno de Dios

Discípulo:
El diccionario dice que religión es «el reconocimiento de un control o poder sobrehumano, y especialmente de un Dios personal, a quien se Le debe obediencia; y es la ejecución de ese reconocimiento con la actitud mental adecuada».
Srila Prabhupada: Sí. Religión significa aprender a obedecer al controlador supremo. Así que, puede que usted sea cristiano y que yo sea hindú; eso no importa. Ambos debemos aceptar que hay un controlador supremo. Todos tienen que aceptarlo. Eso es verdadera religión, pero no eso: «Creemos que los animales no tienen alma». Eso no es religión. Eso es muy anticientífico. Religión significa comprender científicamente al controlador supremo: entender al controlador supremo y obedecerlo, esto es todo. En el Estado, el buen ciudadano es aquel que entiende al gobierno y obedece sus leyes, y el mal ciudadano es aquel al que no le importa el gobierno. Por lo tanto, si usted se vuelve un mal ciudadano y hace caso omiso del gobierno de Dios, entonces es irreligioso. Y si usted es un buen ciudadano, entonces es religioso.

El propósito de la vida

Mike Robinson:
Comprendo. ¿Me podría decir cuál cree usted que es el propósito de la vida? ¿Por qué existimos en realidad?
Srila Prabhupada: El propósito de la vida es disfrutar. Pero ahora usted se sencuentra en un plano falso de vida, y por eso está sufriendo en vez de estar disfrutando. En todas partes vemos la lucha por la existencia. Todos están luchando; pero al final, ¿de qué disfrutan? Simplemente están sufriendo y muriendo. Por lo tanto, aunque vida significa placer, en la acutalidad su vida no es placentera; pero si usted llega al plano verdadero de la vida, el plano espiritual, entonces disfrutará.

Las etapas de la vida espiritual

Mike Robinson:
¿Podría explicarme, por último, algunas de las etapas de la vida espiritual? ¿Cuáles son las etapas espirituales por las que pasa un nuevo devoto de Krishna?
Srila Prabhupada: La primera etapa es la del que es inquisitivo. Dice: «Qué es este movimiento de conciencia de Krishna? Voy a estudiarlo». Eso se llama sraddha, fe. Ése es el comienzo. A continuación, si es serio, se pone en contacto con los que están cultivando este conocimiento, y trata de entender lo que ellos están sintiendo. Luego piensa:«¿Por qué no volverme uno de ellos?» Y cuando se vuelve uno de ellos, todas sus dudas pronto desaparecen, su fe aumenta, y obtiene entonces un verdadero gusto por el cultivo de conciencia de Krishna. ¿Por qué no van estos jóvenes al cine? ¿Por qué no comen carne ni van al club nocturno? Porque sus gustos han cambiado. Ahora ellos detestan estas cosas. Así es como se va avanzando. Primero hay fe; a continuación, hay relación con devotos; luego, desaparecen todas las dudas; después, fe firme; sigue un gusto; luego, comprensión perfecta de Dios; y, por último, la perfección: el amor por Dios. Esto es religión de primera clase, y no una ceremonia ritual de «yo creo, tú crees». Eso no es religión. Eso es un engaño. Verdadera religión significa cultivo del amor por Dios. Ésa es la perfección de la religión.
Mike Robinson: Muchas gracias por haber hablado conmigo. Ha sido un placer hablar con usted.
Srila Prabhupada: Hare Krishna.
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Joselia
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MensajeTema: Re: Samsara... «la rueda del destino»   Mar Ago 14, 2012 11:00 am

10: Liberémonos de la reencarnación

La reencarnación: un ciclo natural


ajo 'pi sann avyayatma
bhutanam isvaro 'pi san
prakrtim svam adhisthaya
sambhavamy atma-mayaya

«Aunque Yo soy innaciente y Mi cuerpo trascendental nunca se deteriora, y aunque Yo soy el Señor de todos los seres que poseen sentidos, aun así aparezco cada milenio en Mi trascendental forma original» (Bg. 4.6). Krishna es innaciente, y también nosotros somos innacientes, pero, a diferencia del Señor, nosotros hemos quedado atrapados en un cuerpo material. Por consiguiente, no podemos mantener nuestra posición de innacientes, sino que tenemos que nacer y transmigrar de un cuerpo a otro, sin ninguna garantía de qué clase de cuerpo recibiremos a continuación. Incluso en esta vida, estamos obligados a aceptar un cuerpo tras otro. El bebé deja su cuerpo de la niñez y recibe un cuerpo de niño, y el niño deja su cuerpo de la infancia y recibe el cuerpo de joven, que luego deja por un cuerpo de anciano. De manera que es natural concluir que, cuando dejemos el cuerpo viejo, recibiremos de nuevo un cuerpo de bebé. Es un ciclo natural del mundo material. Es similar a los cambios de estación. Después de la primavera viene el verano, y después del verano viene el otoño, y luego el invierno, y luego de nuevo la primavera. De igual modo, después del día, viene la noche, y después de la noche, viene el día. Y así como estos cambios cíclicos ocurren uno tras otro, también nosotros pasamos de un cuerpo a otro, y es natural concluir que, después de abandonar el cuerpo actual, habremos de recibir otro cuerpo (bhutva bhutva praliyate).

Sí hay vida después de la muerte

Es una conclusión muy lógica; la respaldan los sastras, las Escrituras védicas, y lo afirma también la más grande de todas las autoridades, el propio Krishna. Por lo tanto, ¿por qué no habríamos de aceptarlo? El que no acepta esto, y cree que no hay vida después de la muerte, es un tonto. Hay vida después de la muerte, y también hay la oportunidad de liberarse del ciclo de nacimientos y muertes y lograr una vida de inmortalidad. Pero, debido a que hemos estado acostumbrados a recibir un cuerpo tras otro desde tiempo inmemorial, nos resulta difícil pensar en una vida que sea eterna. Y la vida en la existencia material es tan problemática que puede que alguien piense que, si hay una vida eterna, también será problemática. Por ejemplo, un hombre enfermo que está tomando una medicina muy amarga y está en cama, teniendo que comer, defecar y orinar allí, sin poder moverse, puede que considere su vida tan intolerable que piense: «Voy a suicidarme». De forma similar, la vida materialista es tan desoladora que, por la desesperación, a veces hay quien adopta una filosofía nihilista o impersonalista para tratar de negar su propia existencia y volver todo un cero. De hecho, sin embargo, volverse cero no es posible, ni tampoco es necesario. En nuestra condición material nos hallamos en dificultades; pero cuando salimos de nuestra condición material, podemos encontrar verdadera vida, vida eterna. Como somos partes integrales de Krishna, que es aja, es decir, está más allá del nacimiento y la muerte, nosotros también somos aja. ¿Cómo no habríamos de serlo? Si mi padre es feliz y yo soy el hijo de mi padre, ¿por qué habría yo de ser infeliz? Puedo concluir, naturalmente, que habré de disfrutar de las pertenencias de mi padre tal como él disfruta de ellas. De igual manera, Dios, Krishna, es todopoderoso, supremamente hermoso, supremamente conocedor y completo en todo, y aunque puede que yo no esté completo, soy parte integral de Dios, y, por ende, tengo todas las cualidades de Dios en una cierta medida.

Muerte no: cambio de cuerpo

Dios no muere; así que yo tampoco habré de morir. Ésa es mi posición. Eso se explica en la Bhagavad-gita (2.20): na jayate mriyate va kadacit. Al describir el alma, Krishna dice que nunca nace (na jayate), y si no nace, ¿cómo es posible que muera? No hay ninguna posibilidad de muerte (mriyate va). La muerte es para alguien que ha nacido; y si no ha nacido, tampoco tiene que morir. Desgraciadamente, sin embargo, no sabemos eso. Estamos llevando a cabo investigaciones científicas, pero no sabemos que cada entidad viviente es un alma espiritual, sin nacimiento ni muerte. He ahí nuestra ignorancia. El alma es eterna, perpetua y primordial (nityah sasvato 'yam purano). El alma no muere con la aniquilación del cuerpo (na hanyate hanyamane sarire). Pero, aunque el alma no muere, recibe otro cuerpo, y eso se denomina bhava-roga, la enfermedad material.

Recibir un cuerpo eterno

Puesto que Krishna es la entidad viviente suprema (nityo nityanam cetanas cetananam), nosotros somos exactamente iguales a Krishna, diferenciándonos de Él por el hecho de que Krishna es vibhu, ilimitado, mientras que nosotros somos anu, limitados. Cualitativamente somos prácticamente iguales a Krishna. De manera que, cualesquiera propensiones que Krishna tenga, nosotros también las tenemos. Krishna, por ejemplo, tiene la propensión de amar a alguien del sexo opuesto, y, en consecuencia, nosotros tenemos esa misma propensión. El origen del amor se halla en el amor eterno que hay entre Radha y Krishna. Nosotros también estamos buscando amor eterno, pero, debido a que estamos condicionados por las leyes materiales, nuestro amor se interrumpe. Pero, si podemos trascender esa interrupción, podremos participar en intercambios amorosos similares a los de Krishna y Radharani. Así que nuestro objetivo debe ser ir de regreso al hogar, de vuelta a Krishna, pues como Krishna es eterno, nosotros recibiremos allí un cuerpo eterno.

Forzados a nacer

Aunque Krishna es eterno o innaciente, a veces se dice que Él nace. Pero aunque Krishna nazca, Su nacimiento no es como el nuestro. Hemos de saber eso. El Señor dice en la Bhagavad-gita (4.9):

janma karma ca me divyam
evam yo vetti tattvatah
tyaktva deham punar janma
naiti mam eti so 'rjuna

«¿Oh, Arjuna!, aquel que conoce la naturaleza trascendental de Mi advenimiento y actividades, al abandonar el cuerpo no vuelve a nacer en este mundo material, sino que alcanza Mi morada eterna». En el Srimad-Bhagavatam se explica que cuando Krishna apareció por primera vez, no nació del vientre de Devaki, sino que apareció primero en la majestuosa forma de Visnu con cuatro brazos, y luego Se volvió un niñito en el regazo de Devaki. Por consiguiente, el nacimiento de Krishna es trascendental, mientras que nuestro nacimiento tiene lugar a la fuerza, por las leyes de la naturaleza. Krishna no Se encuentra bajo el control de las leyes de la naturaleza; las leyes de la naturaleza actúan bajo Su control (mayadhyaksena prakrtih suyate sa-caracaram). Prakrti, la naturaleza, actúa bajo las órdenes de Krishna, y nosotros actuamos bajo las órdenes de la naturaleza. Krishna es el amo de la naturaleza, y nosotros somos sirvientes de la naturaleza. Así que pudiera parecer que Él ha nacido exactamente igual que nosotros, pero en verdad no lo ha hecho. Únicamente las personas necias dicen que Él ha nacido como un ser humano común. Krishna confirma eso en la Bhagavad-gita (9.11): avajananti mam mudha manusim tanum asritam: «Como Yo he descendido con un aspecto exactamente igual al de los seres humanos, los sinvergüenzas creen que soy un ser humano común». Param bhavam ajanantah: «No conocen el misterio que hay tras el nacimiento de Dios como ser humano».

¿Por qué «nació» Krishna?

Krishna está en todas partes. El Señor Se encuentra situado en el corazón de todo el mundo (isvarah sarva-bhutanam hrd-dese 'rjuna tisthati). Y como Se encuentra dentro de nosotros y es todopoderoso, ¿por qué habría de ser difícil para Él aparecer ante nosotros? Cuando el gran devoto Dhruva Maharaja estaba meditando en la forma de Visnu de cuatro brazos, repentinamente Su meditación se interrumpió, y de inmediato vio ante él la misma forma en la que había estado meditando. ¿Fue acaso muy difícil para Krishna aparecer de esa manera? Claro que no. De modo similar, no fue difícil para Él aparecer ante Devaki en la misma forma de cuatro brazos. Así que, Krishna dice: janma karma ca me divyam: «Hay que entender Mi nacimiento y actividades trascendentales». Pero, ¿por qué Krishna habría de realizar el pasatiempo de nacer? Para glorificar a aquellos que son muy piadosos y son muy avanzados en comprensión espiritual. Krishna viene como hijo de Devaki para glorificar a Su devota Devaki. Krishna viene como hijo de Yasoda para glorificar a Yasoda. De igual manera, Krishna aparece en la dinastía de Maharaja Yadu, Su gran devoto, únicamente para glorificar a Maharaja Yadu. Por eso todavía hoy se conoce a Krishna como Yadava, el descendiente de Maharaja Yadu. Krishna no tiene ninguna obligación de nacer en una familia o país en particular, pero lo hace para glorificar a una cierta persona o a una cierta familia en virtud de su devoción. En consecuencia, se dice que Su nacimiento es divyam, trascendental.

Karma: de hombre a animal

El Señor no está obligado a nacer, pero nosotros sí lo estamos. Ésa es la diferencia que hay entre nuestro nacimiento y el de Krishna. Si por nuestro karma, nuestras actividades, somos aptos para nacer en una buena familia de la sociedad humana o de la sociedad de los semidioses, así será; pero si nuestras actividades son tan bajas como las de los animales, habremos de nacer en una familia de animales. Ésa es la fuerza del karma. Karmana daiva- netrena jantur dehopapattaye (Srimad-Bhagavatam 3.31.1). Nosotros recibimos un cierto tipo de cuerpo conforme a nuestro karma. La forma humana de vida tiene por objeto entender al Supremo, la Verdad Absoluta (athato brahma-jijñasa). Pero si no nos esforzamos por lograr eso, si desperdiciamos esta oportunidad y simplemente permanecemos como animales, habremos de regresar a una forma de vida animal. Por lo tanto, el movimiento para la conciencia de Krishna está tratando de salvar a la gente de tener que descender a la vida animal.

Algunas predicciones del Srimad-Bhagavatam

Se dice que el advenimiento del Señor Krishna se asemeja al crecimiento de árboles de sándalo en las colinas de Malasia (malayasyeva candanam). Existen dos Malasias: las colinas Malasia, y la parte del mundo conocida como Malasia. El árbol de candana, el árbol de sándalo, puede crecer en cualquier parte; no hay ninguna regla por la que tenga que crecer en Malasia o en las colinas Malasia; pero debido a que el sándalo crece en abundancia en esas partes del mundo, se conoce como malaya-candana. En los países occidentales hay un agua perfumada conocida como agua de colonia. Se puede producir en cualquier parte, pero debido a que se elaboró originalmente en la ciudad de Colonia, se conoce como agua de colonia. De manera similar, el sándalo puede crecer en cualquier parte, pero debido a que originalmente era muy abundante en Malasia y en las colinas Malasia, se conoce como sándalo malayo.
Como la India es un país tropical y el sándalo es muy refrescante, la gente de allí usa la pasta de sándalo como cosmético. Incluso hoy en día, durante los días muy calurosos de la estación de verano, los que pueden pagarlo se aplican pasta de sándalo por todo el cuerpo y se sienten frescos todo el día. En la India, después de bañarse y santificar el cuerpo mediante la aplicación de marcas de tilaka, era usual ofrecer reverencias a la Deidad, tomar un poco de candana-prasadhana del cuarto de la Deidad, y aplicárselo al cuerpo como cosmético. Eso se llamaba prasadhanam. Pero se dice que en Kali-yuga, la era actual: snanam eva prasadhanam (Srimad-Bhagavatam 12.2.5): Poder bañarse bien es prasadhana. En la India, hasta el más pobre de los hombres se baña todos los días temprano por la mañana; pero cuando fui a Norteamérica, vi que hasta el baño diario resulta una cuestión difícil y no es lo que usualmente se acostumbra. En la India estamos acostumbrados a ver que la gente se baña tres veces al día, pero en Nueva York he visto que a veces hay quien tiene que ir a la casa de un amigo a bañarse, pues no tiene en casa lo necesario para hacerlo. Son signos de Kali-yuga. Snanam eva prasadhanam. En Kali- yuga, incluso bañarse será algo muy difícil.
Otro signo de Kali-yuga es daksyam kutumba-bharanam (Srimad-Bhagavatam 12.2.7): Quien pueda mantener a su familia será famoso por sus actividades piadosas. La palabra daksyam, que significa «famoso por actividades piadosas», proviene de daksa, que significa «experto». En Kali-yuga se considera experto a aquel que puede mantener a una familia constituida por uno mismo, su esposa y uno o dos hijos. En la India, por supuesto, la familia tradicional es la familia conjunta, constituida por un hombre y su esposa, sus padres e hijos, su familia política, etc. Pero en Kali-yuga será difícil mantener a una simple familia constituida por uno, su esposa y unos cuantos hijos. Cuando yo vivía en Nueva York, entre la gente que venía a nuestras clases había una señora mayor que tenía un hijo ya adulto. Le pregunté: «¿Por qué no se casa su hijo?». Ella respondió: «Podrá casarse cuando pueda mantener a una familia». Yo no sabía que mantener una familia era allí una cosa tan difícil. Pero eso se dice en el Srimad-Bhagavatam: A aquel que pueda mantener una familia, se le considerará un hombre muy glorioso, y a la muchacha que consiga esposo, se la considerará muy afortunada.

Mejor no reencarnar más

No es nuestro interés criticar, pero los signos de Kali- yuga son muy fuertes. La duración de Kali-yuga es de 432.000 años, y aunque sólo han transcurrido 5.000, ya observamos muchísimas dificultades, y a medida que nos vayamos adentrando en Kali-yuga, más difícil será todo. El mejor camino, en consecuencia, consiste en completar nuestro cultivo de conciencia de Krishna y regresar al hogar, de vuelta a Dios. Eso nos salvará. De lo contrario, si regresamos de nuevo a tener otra vida en Kali-yuga, habremos de encontrar días difíciles en el futuro, y tendremos que sufrir cada vez más.
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MensajeTema: Re: Samsara... «la rueda del destino»   Mar Ago 14, 2012 11:34 am

Samsara, un término sánscrito, se refiere al ciclo de nacimientos y muertes, también llamado «la rueda del destino». En sus enseñanzas, el autor explica por qué y cómo estamos atados a ese ciclo que nos obliga a nacer una y otra vez en diferentes cuerpos en diferentes planetas, permaneciendo así en el mundo material y sufriendo bajo las estrictas leyes de la naturaleza. Se demuestra cómo el proceso de bhakti-yoga, el proceso de la conciencia de Krishna, es un método muy eficaz para liberarse del cautiverio material y restablecer la conciencia original y pura que nos permite salir del ciclo de samsara y regresar al mundo espiritual, nuestro verdadero hogar.



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Samsara... «la rueda del destino»
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