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 Antropología e Indigenismo en su ideología y desviaciones

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Joselia
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MensajeTema: Antropología e Indigenismo en su ideología y desviaciones   Mar Nov 15, 2011 12:49 am

Antropología e Indigenismo
en su ideología y desviaciones

Introducción.


En términos generales y desde cierta perspectiva, en relación a las sociedades "arcaicas", "indígenas" o "primitivas", la comprensión de la naturaleza del hombre, tanto como de la multiplicidad de sus manifestaciones y de la diversidad de sus tradiciones, requieren no sólo de la toma en cuenta del carácter residual y degenerativo de anteriores sociedades tradicionales, sino también, de una asimilación cabal en su mismidad, de la apreciación en tiempo y en forma de sus verdaderos símbolos y de la aprehensión inmediata de su razón de ser; es decir, de una integración de las relaciones de grado que pueda traducirse en la esencia de las mismas.

De tal modo que, dentro de esos mismos términos generales, una idea "antropológica" o "etnográfica" del hombre, en tanto exclusiva y propia representación mental, verbalización y abstracción erudita o académica y en cuanto al juicio disyuntivo de sus retóricas, no parece reunir las condiciones que permitan la realización de tales sentidos.

Tampoco parece lograrlo la contestación del actual revisionismo indigenista, ya sea en cualquiera de sus expresiones y adaptaciones a una mentalidad no propiamente original o tradicional y que suelen presentarse en formas exclusivistas que pueden actuar dentro de la política, la cultura o la literatura y pasar por el "turismo" y el "folklore" o desembocar lisa y llanamente en los estamentos "nueva era" o "postmodernos" del "psiquismo chamánico y pseudoespiritualista".

Dicho cuadro de situación nos informa que la "teoría" sobre la naturaleza del hombre de las sociedades aborígenes no parece, hasta hoy, modificarse en susbstancia dentro de los patrones generales de la mentalidad moderna, salvo la horizontalidad de una superficial evolución de significados que, desde los argumentos pseudoaristotélicos de Sepúlveda sobre la "deshumanización" de los indígenas (1), fundamenta la posterior ideología colonial europea de los siglos XVIII y XIX, pasa mas tarde al engendro y desarrollo del concepto sociológico y evolucionista sobre la supuesta"mentalidad primitiva" y llega hoy, por un lado transfigurada en las tesinas derivadas de una antropología estructural, de una "psicología de las religiones" o de una etnohermeneutica, y, por el otro lado, en esos mentados postulados del neoespiritualismo sincretista.

Si bien dicha "teoría", y tal como hemos dicho, aún en su apariencia de permanentes cambios significativos no produce el encuentro con los verdaderos conocimientos tradicionales, es debido ello, en primer lugar, a que el punto de partida es una mentalidad exclusivista cuya metódica analítica y consecuente proceso literario no permite trascender la propia determinación de subjetividad en el contacto con la alteridad de manifestaciones generalmente simbolistas y particularmente "ágrafas".

Contrariamente a tal "teoría", un estudio profundo y serio del sello particular de cualquiera de los símbolos tradicionales indígenas permitiría constatar las aplicaciones de sus operadores y que, esencialmente hablando, en la sugerencia de los estados del ser o en los grados de transposición analógica equivalen a las manifestaciones de las diversas humanidades que han recibido la herencia de la tradición primordial en el sentido en que esta es reseñada en los trabajos de René Guénon, Ananda K. Coomaraswamy y Titus Burckhardt, entre otros prominentes autores sobre ese mismo punto.

Para citar un ejemplo, recordemos un símbolo universal como lo es el círculo con su centro, cuya grafía se halla diseminada por todo el orbe "indiano" y que dentro de sus inagotables sentidos encierra también las nociones tradicionales de "hombre verdadero" y "hombre universal". (2)

En otra anotación ya nos hemos referido sobre la importancia que el sentido de "circularidad" tenía para las sociedades "indianas". Así, entre los antiguos guaraníes, dicho sentido se hallaba estrechamente ligado a la misma índole de su nomadismo en búsqueda del apyte (centro) identificado con la iwy mara'ey o "tierra sin mal", de modo que es ava'eté (hombre de verdad) aquel que transita "la senda sagrada" o "el sendero ritual", significando dicho término, en una profundización del simbolismo, la restauración del estado primordial y en tanto se traduzca en el paso de la circunferencia al centro. Por otro lado, la trascendencia o la realización efectiva de las posibilidades del ava'eté (ya que al menos es virtualmente considerado como "hombre divino") lo erige definitivamente en ava'Tupa (hombre Dios) y en tanto logre identificarse con el eje o axis mundi, congruente y anagógicamente identificado al mismo centro.

En la concordancia universal, es notable la equivalencia de ello con las palabras de San Leon Magno (Cartas): "El mismo que es Dios verdadero, es también hombre verdadero. No hay en esto mismo engaño alguno, pues la limitación humana y la grandeza de Dios se relacionan de modo inefable".


Derivaciones del término "indio"


Ahora bien, si en los estudios aborígenes y, por una cuestión de forzada perífrasis (3), a la que se suman las conveniencias explicativas, hemos adoptado, en ocasiones, ciertas voces que usualmente alteran la denotación original de términos que sirven de sujeto. Creemos, sin embargo, que ello puede quedar justificado en esa intención de "enderezamiento" de la masa elocutiva en tanto sea posible orientarla a un develamiento o pueda lograrse una aproximación a la realidad de los conocimientos aborígenes "arcaicos" y, en cuanto no se deje de señalar el traspaso de significados anagógicos inherentes a todo dato tradicional.

Por ejemplo, podríamos poner el acento en el orden de esta anotación afirmando que no se necesitarían demasiados argumentos para demostrar que hasta el mismo apelativo de "indio" para individualizar al natural de "América" tanto como el de "indigenismo" para localizar al genero literario correspondiente no encierran mas que estereotipos culturales, alejados mayormente, de las verdaderas tradiciones o de una significación real.

Profundizando en tales aspectos, no podemos dejar de reiterar, cuanto en ello se halla involucrado el mismo concepto de "etnografía" en tanto derive en esa metodología subjetiva, que como técnica de persuasión (dadas en toda relación moderna entre el autor y su texto) se transforma luego en la correspondiente "monografía".(4)

Pero, si reflexionamos sobre la falsabilidad de las connotaciones a la que forzosamente lleva toda denotación desviada, siendo al mismo tiempo el producto de una ilusión verbal, notaríamos de inmediato, en estas "cuestiones étnicas" de identidad, el funcionamiento de una "lógica de errores" que no solamente nos haría comprender el mecanismo de concatenación concerniente
a cada serie de falacias, sino también el comprobar deus ex machina la articulación del complejo discursivo y/o literario en cuanto se presente con carácter de exclusividad y como finalidad del conocer.

Teniendo en cuenta ello, amén de lo más importante que es la asimilación del dato tradicional preciso, es posible arrojar luz sobre los grados de inversión que sufre el simbolismo reducido, entre otras cosas, al concepto de "animismo" (5) o también, por sólo acompañar un par de ejemplos, con las nociones tradicionales de eje del mundo (axis mundi) e influencia espiritual reducidas a una serie de conceptos modernos que, de uno u otro modo, derivan de esas famosas elucubraciones que en su vulgarización se dieron en llamar "poste totémico" y "maná" (6) respectivamente.

Evidentemente, que tales aspectos se ligan muy estrechamente a nuestro término de referencia. Respecto a ello, no hace mucho tiempo que la palabra indio, sinónimo de indígena (de donde proviene indigenismo) portaba un contenido peyorativo de uso calificativo por los no indios. Quizás, con sobradas razones, los mejores críticos del indigenismo han señalado a dicho concepto como a un instrumento clave de dominación en términos ideológicos, políticos y económicos (7). Aunque para nosotros, intelectualmente hablando, lo mas grave ha sido el reduccionismo de la mentalidad simbólica, la adulteración, el cierre y tanto la incomprensión de la espiritualidad como de la identidad tradicional aborigen, aspectos que, lamentablemente, muy pocas veces o casi nunca han sido fehacientemente reseñados.

De este modo, ya no resulta extraño constatar frecuentemente la voluminosa carga predicativa respecto de las nociones desviadas sobre las naciones autóctonas del continente "americano".

Obsérvese el siguiente caso de oposición a esa carga de subjetivismo e ideología que conllevan las connotaciones del término indio, ya que en realidad la mayoría de dichas naciones aborígenes operaban con palabras técnicas para autodesignarse, tales como "la gente", "los hombres" o simplemente por medio de la mención simbólica de alguna particular característica de su competencia, puesto que verdaderamente se trataba de señalar objetivamente, en lengua tradicional, las analogías que comportan las respectivas cualificaciones centrales del estado humano entre el conjunto de los seres que conforman la manifestación.

En lo concerniente a ello, ya habíamos adelantado en otras anotaciones, las superposiciones de sentido y las extensiones diversas que una misma analogía puede guardar en las voces técnicas y precisas de las múltiples y diferentes lenguas sagradas de los indígenas, cuyas virtudes no solo designan el dominio de los seres particulares, sino también saben efectuar las correspondientes transposiciones metafísicas.

Tales analogías explican adecuadamente el motivo que tenían los aborígenes para acentuar, en las designaciones de propio una "identidad" genérica. La noción misma de hombre, en sus razones mas profundas, es decir, en tanto guarde el sentido tradicional que alude a la restauración del estado primordial y en cuanto se le considere como microcosmo o síntesis de todos los elementos y reinos de la naturaleza permite, bajo ciertas condiciones y requerimientos, una transposición metafísica o la realización efectiva del ser total contenida en la concepción de "Hombre Dios" u "Hombre Universal".

Así, y en el orden de los ejemplos, podríamos mencionar a las voces Shelkenam y Yámana (8*) que designan por un lado y de modo inmediato al hombre individual (el hombre) en tanto que componente tribal (la gente) y por otro lado (solo reservado a las sociedades o clanes iniciáticos) el sentido de asimilación integral (hombre primordial) de la individualidad humana y como una suerte de etapa previa a una verdadera realización efectiva del ser total (hombre universal).

De este modo, es posible comprender que los "indios" nunca se ha considerado como indios (valga el juego de palabra) en ninguna de las connotaciones de dicho término. Por el contrario, se consideraban los hombres por antonomasia, portadores de los estados que hemos citado y que, como hemos dicho, son equivalentes a los sentidos análogos que se hallan en los respectivos vocablos para designarse.

Una vez más, es posible constatar aquí, las propiedades del Verbo en la mentalidad tradicional en cuanto a las inagotables posibilidades simbólicas del nombrar y en tanto, (como en este caso) se sugiera prioritariamente las características y posibilidades principiales del estado humano y luego, subalternamente, se dé lugar sin dificultad alguna a las correspondientes aplicaciones del gentilicio y de los nombres individuales.

Tales analogías las podríamos señalar indefinidamente en las operaciones nominales de la mayoría de los pueblos tradicionales, pero nos contentaremos, por ahora, en sumar a las designaciones shelkenam y yámana de nuestro ejemplo, algunas otras voces con el mismo y exacto sentido como muisca o chibcha de las tierras altas de Colombia, innoit entre los esquimales o kanaka entre los malayos de Polinesia, y ello como para dar a entender las correspondencias precisas de una "ciencia universal de los nombres"; que sólo pudo haber llegado a sociedades tan diversas y totalmente desvinculadas entre sí por medio de una Revelación Primordial o Tradición Unánime de la humanidad.


Totemismo


Luego de nuestras reflexiones, no resulta muy difícil colegir que a una de las tantas connotaciones que conlleva el término indio, como puede ser el caso de "primitivo", se le haya adjudicado una serie encadenada de distorsiones y fantasías dialécticas, de las cuales sobresalen algunas famosas, tales como aquello de "animismo" y "tótem" o lo de "tabú" (9) y "maná".

Si bien hoy, estos prejuicios, aparentemente, han sido superados por el criticismo de la antropología moderna se hallan lejos de haber desaparecido, ya que perduran bajo la cobertura de elaboraciones mas sofisticadas y subyacentes, por ejemplo, en las actuales desviaciones del chamanismo.

De tal modo que fantasear con "seres", "poderes" y "fuerzas sobrenaturales", por caso los "dioses de la vegetación y de la naturaleza" haciendo referencias a los "conceptos" de animismo y animatismo u otorgarles relación con "los orígenes de la religión o de la magia" ha hecho correr demasiada tinta y llenado innumerables páginas, logrando, (salvo algunos trabajos de erudición serios y objetivos) primeramente dar una imágen distorsionada y falsa de los pueblos aborígenes sobre una supuesta "disminución mental e intelectual" para luego, y hasta el día de hoy, involucrarse y adjudicarles todas las adulteraciones de la magia, del misticismo y del pseudoespiritualismo sincretista.

Quizás, aún sin conseguirlo (por las falencias de su propio método estructuralista y "monográfico"), haya sido el antropólogo Claude Levi-Strauss el primero que intentara, dentro del criticismo moderno, desmontar algunas de las ilusiones tejidas en torno al término totemismo (10) transformado en una denominación mas general donde se agruparon los pretendidos fenómenos ya enunciados de "totem", "tabú", "exogamia", "poste totémico", "maná" y algunos otros.

Si bien, tal como hemos dicho, estas deviaciones aparentan haber sido superadas, sólo lo han sido en la forma expositiva de los antropólogos y sociólogos de principios de siglo XX, ya que , por un lado, han sido traspasadas a "nuevas" versiones culturales (obsérvese el actual acento reduccionista puesto en "símbolos", "mitos" y "ritos") y, por otro lado, perduran aún, en los desmanes psicoanalíticos y en las proteicas influencias dejadas por el famoso "Totem y tabú" de Freud (11).

Así, es posible comprender, como la "teoría" del totemismo reduce el simbolismo tradicional a un conjunto de creencias basamentadas en una supuesta relación "animico-animatista", "mística" o "magico-religiosa" entre individuos o colectivos humanos, los cuales dentro del entorno natural, eligirían determinado objeto, ya sea mineral, vegetal, animal o meteoro para entronizarlo como totem.

Lo cierto es que la palabra totem lejos de cualquier manifestación elemental o idolátrica refleja claramente las aplicaciones de analogía que nunca han sido confundidas, en el seno de las tradiciones originales, con la esencia que ellas mismas representan. De tal modo, que totem derivado de la voz ototeman (tomada de los ojiwa de la nación algonquina, tanto como de los cree de Norteamérica) que significa "relaciones de Uno", expresa taxativamente que se trata simplemente de funciones atributivas y de operaciones técnicas de las analogías descendentes sometidas al Principio Supremo y del cual siempre se hallan pruebas e indicios de que es identificado como el verdadero causante de toda manifestación.


Conclusión


Indudablemente que al totemismo, que fuera con el tiempo tranformado en un titulo mas general para expresar la serie de "fenómenos humanos", algunos de los cuales hemos sumariado, hay que derivarlo, junto a sus similares, dentro del contexto mental generado por el movimiento de las luces que en el siglo XVIII con Kant procesaba algunas de la ilusiones determinantes del mundo moderno entre las cuales sobresalía el desarrollo de la "ciencia matemática de la naturaleza" a la que a modo de compensación debería acompañarle una "ciencia de la naturaleza humana" denominada como antropología.

En relación a ella, y en lo que específicamente a una parte de nuestros comentarios se refiere, podría decirse que de tal modo se venían preparando las condiciones para que, entre otros elementos, la psicología, el evolucionismo y la sociolatría se resumieran en una compacta ideología de la naturaleza humana.

A la luz tradicional y en relación a dicha ideología, todo indica que se halla tan vigente hoy como en sus comienzos, quizás transfigurada terminologicamente con el apoyo de diversas tácticas literarias que surjen como instrumentos consubstanciales a un mundo contemporáneo mas tecnificado y secularizado y en donde el "etnicismo" sigue jugando un papel importante en esa suerte de "complejo de superioridad" moderno.

* * *

Notas:

(1) Referido al español Ginés de Sepúlveda quien en el famoso debate de Valladolid en julio de 1550, siglo XVI, protagonizara en una junta de teólogos una disputa dialéctica con otro español y gran defensor de los indios: Fray Bartolomé de las Casas. En dicha controversia Sepúlveda intentando apoyarse en Aristóteles introduce el concepto griego de "bárbaro" para demostrar la "no-humanidad" y la inferioridad del indio, pretendiendo justificar así, la conquista y la consecuente esclavización y explotación.

(2) La doctrina del Hombre Universal, tal como lo demostrara René Guénon, entre otros, es común a la mayoría de los pueblos tradicionales. Así, y sólo por nombrar algunas de las expresiones mas conocidas es el rey Wang de la tradición extremo oriental, El Adam Kadmon de la Cábala, al Insân al-kâmil del esoterismo islámico. Asimismo, los estudiosos y conocedores del simbolismo tradicional podrán hallar sin dificultades abundantes y exactas equivalencias de dicha doctrina en las propias expresiones y en las designaciones técnicas de muchos de los pueblos aborígenes. Por nuestra parte, y en cada oportunidad que se presente, intentaremos, como aquí, dar cuenta de ello e ir sumando los datos pertinentes.

(3) Es decir, de la adaptación de nuestro léxico a una mentalidad general dentro de la cual nos vemos obligados a desenvolvernos.

(4) Ya ha sido demostrada por James Clifford, George E. Marcus y Clifford Geertz la influencia de la propia subjetividad en el discurso antropológico y la ilusión de neutralidad en las prácticas etnográficas. La singular y considerable importancia de sólo algunos aspectos de sus trabajos radica en que sus coincidencias y puntos de vista no parten de conocimientos propiamente tradicionales. Ver sus respectivas obras: "Retóricas de la Antropología" (University of California Press 1986- traducc.española Ediciones Júcar-Madrid 1991) y "El antropólogo como autor" (traducc. española-Editorial Paidós-Barcelona 1989)

(5) Término evolucionista derivado del darwinismo, acuñado para substituir al de "fetichismo" y encuadrar a todas aquellas expresiones consideradas como del "salvajismo primitivo" fué principalmente introducido por E.Tylor y desarrollado en sus variantes por L.Henry Morgan, H.Spencer y A.Lang. El aspecto a destacar del denominado "animismo" radica en proyectar la ilusión de ser un estadio a partir del cual han evolucionado las religiones hasta llegar al nivel del monoteismo. Dicha escuela evolucionista junto a las especulaciones de J.Frazer sobre la "magia" han sido los que, prácticamente, han fundado la "antropología cultural"

(6) Término tradicional de los indígenas melanesios que fué, a los fines del siglo XIX, recogido por el misionero protestante inglés Codrington y luego popularizado y desviado por la etnología moderna. Asociado al animismo y junto a los términos "totem" y Tabú" a dado lugar a divagaciones y fantasías dialécticas de todo tipo.

(7) Ver la obra de H.Favre, "L'indigenisme mexicain: naissance,developement, crise et renouveau" - Documentation Française,Nº 4338-4340-París 1976

(8*) Con las cuales se han designado a sí mismas dos de las sociedades tribales conocidas impropiamente como Onas y Yaghanes respectivamente, y que habitaron lo que es hoy la Tierra del Fuego o el extremo sur del continente, parte en territorio argentino y parte en el chileno.

(9) Término tradicional polinesio que ha sufrido el mismo proceso que el de "maná", desviado de su contexto original ha pasado a formar parte de todo tipo de convenciones y usos sociales modernos.

(10) "El totemismo en la actualidad", F.C.E., México 1971

(11) El primero en relacionar la ideología del totemismo en su conjunto ha sido J.Frazer en su libro homónimo del año 1885, Damos este dato porque, precisamente, es el libro que a su vez, ha utilizado Freud como base para el suyo.

http://www.oocities.org/creta_international/imagenes/ANTROPOLOGIAEINDIGENISMO.pdf
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