Teismo - Ateismo

Diálogo entre quienes se identifican con lo Trascendente y aquellos que asumen posturas filosóficas materialistas
 
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 ΧΑΡΙΣ JARIS GRACIA INCREADA

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Joselia
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MensajeTema: ΧΑΡΙΣ JARIS GRACIA INCREADA   Dom Jun 15, 2014 3:00 am

ΧΑΡΙΣ JARIS GRACIA INCREADA

Χάρις τοῦ Ζεοῦ (jaris tú zeú), “Gracia de Dios”. El verbo es Χαίρω (Jero), “alegrarse”, “encantarse”, “agraciarse”. De aquí provienen los términos siguientes entre otros:
χάρις (Jaris increada) “Jaris”, χαρά (jará) “alegría”,
χάρισμα (járisma), “carisma”,
χαῖρε (jere) “alégrate” u “hola”,
χαρισματικός (jarismaticós) “carismático”,
χαριτωμένος (jaritomenos) “agraciado”, “agradable”,
εὐχαριστία (ef-jaristía), ”divina eucaristía” “ “buena Jaris”, “gratitud” “agradecimiento”.

En el Evangelio de la Luz increada, Juan 1,14 vemos que el Logos de Dios se hizo hombre, acampó y habitó entre nosotros. Gracias a esto se ha visto su grandiosa Doxa=Gloria increada. No la humana sino la Divina, que la tenía en su estado natural, como Hijo Unigénito de Dios Padre en plenitud de Χάρις Jaris y Verdad. La Χάρις Jaris increada es energía increada divina que existe en la ουσία (usía) “esencia” de Dios, como una riqueza innata de la Deidad, especialmente en el campo de la redención. La Χάρις Jaris increada es el particular favor de la energía increada de Dios que se derramó del Sacrificio de Cristo Crucificado y operando dentro de la Iglesia acoge al hombre débil y pecador y lo sana, santifica y glorifica, si colabora libremente con ella. La Χάρις Jaris increada es un regalo de Dios para todos los hombres sin excepción alguna. No se puede exigir como recompensa por obras buenas. Se atrae especialmente mediante una actitud modesta, sensata y humilde en el nus y la diania (mente, intelecto). También gracias a la metania y el corazón quebrantado y anonadado (1Pedro 5,5). La Divina Jaris increada se facilita a través de los Santos Misterios de nuestra Iglesia Ortodoxa. Primeramente con el santo Bautismo y después por la Metania. Se mantiene con el cumplimiento de los logos, mandamientos de Cristo, aplicando también los consejos de un sabio guía experimentado ortodoxo (yérontas, starets) y frecuentando a los Misterios Ortodoxos. Disminuye o se aleja por negligencia, pereza, olvido, desconocimiento y los pazos, pecados, debilidades y faltas.
Es característico el ejemplo que expone san Máximo: “El Dios es el Sol de la justicia que con Su Jaris increada esparce generalmente en todos los rayos de su bondad. Y la psique se convierte por la Jaris, según su conducta, blanda como la cera cuando ama a Dios llegando a ser residencia espiritual de Él, o dura como la arcilla o barro cuando ama la materia y lo mundano llegando a su perdición o catástrofe”.
El sacerdote Jorge Dorbarakis en su “logos sobre la Metamorfosis del Señor y del hombre”, nos dice: “Como hemos dicho, lo que han visto los discípulos en el Monte Tabor, era lo que podían aguantar. Según el contakio (maitines) de la fiesta: “En la montaña te has metamorfoseado, en proporción de lo que cabía en Tus discípulos, contemplaron Tu doxa=gloria increada”. Y es obvio que: El hombre es limitado y el Dios ilimitado. Por lo tanto el hombre, como también los ángeles y toda la creación, no solo no pueden participar de la esencia increada de Dios –esto es sólo de la Santa Trinidad- sino que puede ver y participar en esto que llamamos energía increada de Dios o de otra manera, de Su Jaris o Doxa o Luz (increadas), pero parcialmente, a medida que el hombre aguanta. Pero esto que recibe de Dios como dación de Su jaris es lo máximo, lo más alto para aquel. Si recibiese algo más le “mataría” y le “destruiría”.
Los santos Padres los Nípticos de la Filocalía dicen que de dos maneras encuentra uno la energía increada del Espíritu Santo que la hemos recibido místicamente con el santo bautismo. La primera a nivel general se apocalipta=revela como donación por el trabajo de los logos, mandamientos con mucho esfuerzo y tiempo. Cuando más trabajamos los mandamientos tanto más se va resplandeciendo y viendo la luz increada de la divina Jaris. Segundo, se manifiesta con la invocación sistemática y constante del Señor Jesús Cristo, es decir, con la memoria a Dios, cuando uno vive bajo la obediencia de su padre espiritual. En el primer caso de vida, la Jaris se manifiesta más tarde, en cambio en el segundo más pronto.
San Marcos el asceta nos dice que: “Todo el bautizado ortodoxamente recibió de forma mística toda la Jaris increada.”
San Máximo el Confesor comenta: “Por eso el Logos de Dios se hace hombre de verdad, para que con la energía increada de la Jaris podamos “metamorfosearnos”, transformarnos y hacernos dioses, as”.
 San Simeón el nuevo Teólogo explica que: ”La Jaris increada es la psique (alma) de nuestra psique…tal y como la muerte del cuerpo es la salida de la psique del mismo, así también, la muerte de la psique es la salida de la Jaris increada del Santo Espíritu de Dios… Este es el gran combate de cada cristiano. En cada psique piadosa y respetuosa con Dios existen dos grandes luchas: una es para recibir la Jaris increada y la otra para no privarse de Ella una vez que se ha recibido después de mucho trabajo, cansancio, sudor y lágrimas. Ésta segunda, perdura más que la primera… ¿Existe algo más grande y sublime que el que cada cristiano/a se haga dios/a por la energía increada Jaris.
San Gregorio Palamás nos dice apofáticamente (afirmación lo que si no es Dios) y después de manera catafática (lo que sí es Dios): “No conocemos a Dios a través de la esencia sino mediante sus energías increadas. De la esencia increada es la energía increada y de la esencia creada la energía creada. No hay esencia sin energía y viceversa”.

Páginas filocálicas: La divina Jaris, la energía increada del Espíritu Santo. 

(Por el aghiorita Hisijasta y Yérontas Ioanikios.)
Benditos hermanos lectores “venid con temor a Dios, fe y agapi-amor”. El Santo Cáliz es la Divina Xάρις (jaris) Gracia, energía increada por la que todos los bautizados Cristianos ortodoxos son llamados a comulgar de los Divinos y Celestiales Misterios. Venid hacia el Hijo y Logos pleno de la energía increada de la Jaris y la verdad. Venid hacia el Espíritu Santo, Increado, Entronizado y Creador junto con el Padre y el Hijo, del Cual emanan ríos de Jaris increada que riegan vivificando toda la creación. San Gregorio el Sinaíta dice: “No puede un hombre vivir en Cristo o ser miembro de Él en toda su Eternidad, si desde esta vida no se convierte en partícipe de la Divina Jaris increada. Hay que considerar que la gnosis-conocimiento de la verdad es la percepción y sentimiento de la Xάρις Jaris increada.”(Filocalía, tomo 4º, v. 3).
La increada Divina Xάρις Jaris es la vida de nuestra vida, la psique (alma) de nuestra psique, nuestra madre común de todos por la que tenemos cristificada y espiritualizada nuestra existencia cristiana. La Jaris es la energía creadora y alimentadora del nuevo hombre en Cristo, la raíz de nuestra verdadera existencia en la Iglesia de Cristo, el factor de la bienaventurada zéosis, el instrumento increado de la unión existencial de la gloria increada Trinitaria y la dulce unión de nuestro ser terrenal y creado con lo Divino e Increado.
 La Divina Xάρις Jaris es increada energía carismática, energía terapéutica para la perecedera imagen de Dios que se llama “hombre”. Es energía increada de catarsis (sanación, limpieza) de los pazos, energía increada de divina iluminación, energía increada de la zéosis, que se realiza dentro al tris-bendito espacio y al Cuerpo irreprochable de nuestra Iglesia Ortodoxa.
Si contemplas en tu interior la increada Divina Xάρις Jaris, contemplas al mismo Dios, pero no su invisible e inaccesible esencia, sino Sus sensibles y accesibles energías.
La Jaris se ve, uno la puede ver, tanto en un estado interior carismático, como con señales manifestados exteriormente…, nos dijo un Yérontas asceta con mucha experiencia níptica.
Tal y como dice san Macario el Egipcio: “es imposible para uno ver sin ojos, hablar sin lengua, oír sin oídos y caminar sin pies; así lo mismo es imposible sin Dios y Su energía increada, que se expande por Él, hacerse uno partícipe de los misterios divinos, conocer la sofía-sabiduría de Dios o enriquecerse en su espíritu. Los antiguos filósofos helenos hacían ejercicios con argumentos lógicos y se ocupaban continuamente de discusiones dialécticas. Pero los siervos de Dios aunque estén sin decir palabras, se forman continuamente con la gnosis increada y la Jaris increada de Dios” (Filocalía t.3).
La Xάρις Jaris increada no anula la lógica, razón, ni la filosofía sino que las supera. Conduce a la experiencia personal con Dios, a los inexpresables e invisibles misterios y energías increadas del Mismo.
La Divina Jaris increada es siempre nueva y apocalipsis=revelación continua de Dios hacia el mundo. Es mística, interior, radiante y también santifica y gratifica la psique y el cuerpo.
Presupone naturalmente la condición de receptividad de cada uno de nosotros. Sin esta receptividad no se gesta la Divina Jaris ni los carismas del Espíritu Santo.
La frase epigramática de los Santos Padres es: “Jaris después de jaris”, se refieren a la metania o segunda jaris.

Humildad y Jaris increada

“Dios se opone a los soberbios, orgullosos y vanagloriosos, pero a los humildes les concede Jaris increada” (Sant. 4,6). Condición imprescindible para recibir la Jaris increada es la humildad. “Humildad auténtica es que uno trate de olvidar el mérito propio de sus buenas obras”, San Diádoco de Fótica, Filocalía. La humildad se da si el hermano peca y le perdonas antes que te lo pida. Conocer uno mismo la medida de su propia debilidad es la auténtica humildad que va por delante de la Jaris increada. El temor a Dios y a que perdamos la Jaris increada es la condición más benéfica.
El aghiorita eremita ruso, decía: Cada mañana el Dios bendice toda la creación con una mano. Pero si ve un hombre humilde le bendice con Sus dos manos.

Oración y Jaris increada de Cristo

Toda la vida espiritual se condensa en la oración, dentro de su energía sanadora y purificadora. Cada página de la Filocalía nos habla de ella. La oración es la madre de todas las virtudes; porque exactamente se une con la Jaris del Espíritu Santo, la que genera, alimenta y aumenta cada virtud con la energía divinizante. Sobre todo aquel luchador que se ha hecho capaz y digno de orar incesantemente vive en mayor comunión espiritual con la Divina Jaris increada y adquiere más breve las operaciones de participación a la vida divina. La oración es Jaris operativa, nos enseñan los Santos Padres.  La guerra invisible de los demonios contra la psique orante no cesa nunca. El Diablo no tiene más miedo que a la oración continua, concienciada y lúcida que trae la Divina Jaris increada…
 No dejes la oración mientras respiras ni un solo día, ni por enfermedad. Escucha a San Pablo que dice: “cuando estoy enfermo entonces más me fortalezco”. Cuando viene a la psique la Divina Misericordia (increada) brota la Jaris increada del Espíritu Santo en el corazón como de una fuente y entonces el nus se ocupa sólo de la oración y la zeoría (contemplación). El hombre se desprende de sí mismo y de todas las cosas de este mundo y goza sólo con la oración y con la zeoría del Paraíso de la Divina agapi  (amor, energía increada) …La oración respecto a su cualidad es unión del hombre con Dios y en relación con su energía es composición y mantenimiento del mundo, reconciliación con Dios, energía psicoterapéutica, engendradora de las lágrimas del corazón, perdón de los pecados, puente que salva de las tentaciones de las guerras demoníacas, trabajo de los ángeles, labor que no acaba, fuente de virtudes, causante de carismas, progresos invisibles, alimento de la psique, iluminación del nus, hacha que corta la desesperación, demostración de esperanza, más disolución de fatigas, penas y sufrimientos. Es el mejor psicofármaco…

La pedagogía por la Divina Jaris.

 Es un gran Misterio. Es pedagogía de oración y abandono, catarsis e iluminación. Es instrucción de agapi (amor desinteresado) y sufrimiento, alegría y esperanza. Es pedagogía de paciencia… Desde la ignorancia nos conduce a la gnosis increada y con ésta nos quiere mantener limpios de las manchas de la vanagloria…  A veces se aleja de los luchadores para que sufran como si fueran abandonados del cariño materno de la Jaris increada. Entonces la psique saborea un poco el abandono del Señor en la Cruz clamando también: “¿Por qué me abandonas?” Este abandono de la Jaris es una cruz, una crucifixión y también se llama por los santos Padres θεοεγκτάλειψις (zeoengatálipsis abandono de Dios). El Athonita Yérontas Sofronio nos habla mucho sobre el abandono de la Jaris utilizando el término θεοεγκατάλειψις (zeoengatálipsis, abandono de Dios) y lo atribuye al “juego de la Jaris”, para que el Señor nos tenga siempre cerca de Él.  Este alejamiento que nos deja en los pazos, en las tentaciones, en los demonios y en influencias y sufrimientos por las personas es un preámbulo. Después viene la alegría. Su finalidad es la humildad para someternos a la gloria increada de Dios… El Señor nos deja hasta cierto punto para que nos instruyamos y la Jaris increada economiza (nos protege sin darnos cuenta) a la vez en estos sufrimientos. Y cuando se llega al alivio se presenta por sí misma la Jaris. Ésta se conoce e indica que nos ha permitido entrenarnos para nuestro propio beneficio… Cuando viene una gran pena en la psique, desaparece la Divina Jaris increada, pero en poco tiempo vuelve a llenar de alegría, esperanza, amor y se abre el horizonte… A tanto sufrimiento corresponderá tanta Jaris increada. Ni más ni menos…
San Isaac el Sirio llamado el Evangelista de la Jaris increada, sobre el tema del abandono y aparición de la Jaris nos trae un ejemplo muy representativo. La madre con el niño pequeño: “Dice que igual que la madre al hijo pequeño que camina, se aleja un poco de cerca de él y después lo llama. Aquel viniendo hacia su madre, empieza a templar y caerse al suelo porque sus pies son blandos y débiles aún. Entonces la madre corre y lo lleva en sus brazos. Así también la Divina Jaris increada. Espera y enseña a los hombres, que con el corazón sano, purificado y sencillo se entregaron en las manos de su Creador, puesto que se desprendieron totalmente del mundo y caminan detrás de Él, (logos, 52).

La variedad de las energías divinas increadas

La Jaris increada del Espíritu Santo actúa en cualquiera como ella quiere. Es una e inalterable. Sus energías increadas y operaciones son visibles e invisibles, infinitas, y muy variadas. Los Santos Padres usan el ejemplo del sol y sus rayos para indicar la repartición carismática de la Divina Jaris increada.
San Gregorio Palamás, “grande por excelencia entre los Teólogos”, es llamado Megadidáscalos (Gran Maestro) por nuestra Iglesia. Fue predicador y confesor de la Jaris increada y gran maestro de las divinas energías increadas. Nos dijo que: “Esencia Divina y Supra-esencial no se dice en plural. Mientras que la Divina e increada energía Jaris se distribuye inseparablemente, como el rayo del sol que calienta, vivifica, ilumina y aumenta en aquellos que reciben su esplendor. La Divina Esencia y la Divina Energía del Señor en todas partes siempre están unidas. La Divina energía cabe y es sensible y participada por nosotros que somos sus seres creados, porque ésta se reparte regalándose a los hombres sin separarse de la Divina Esencia de Dios, mientras que la Divina Esencia es inaccesible no se reparte, tal y como dicen los Santos Padres Teólogos” (Filocalía, tomo 4º, v.68)…
La divina Jaris increada para aquel que tiene hambre de Cristo se convierte en comida. Para el que tiene sed se convierte en agua. Para el que tiene frío se hace prenda de vestir. Para el cansado descanso. Para el que está de luto es consolación. Para el orante formación.  (Filocalía tomo 1º v.11).
San Cirilo de Alejandría en un pasaje sobre el Espíritu Santo escribe en relación de las múltiples energías de la Divina Jaris increada: “… ¿Entonces por qué el Señor comparó con el agua la Jaris increada del Espíritu? Porque el agua es el elemento principal de la vida. Porque desde el Cielo baja el agua de la lluvia. Como también una y simple es su forma, pero su energía multivariable. Llueve en toda la creación. Esta lluvia da la blancura a los lirios, el rojo a las rosas, la púrpura a las violetas, etc. Distinta fruta y zumo da a los plátanos, a los viñedos y a los naranjos. Se hace todo en todos y a pesar de eso es la misma simple lluvia”.
Muchas veces la Jaris increada es extática e igual que una prenda brillante como se metamorfosearon las prendas de los discípulos de Cristo en la Metamorfosis del monte Tabor… Otras veces fuego fuerte que se enciende y arde, otras veces fuego débil… A veces parece que bajas al infierno y de golpe subes al Cielo… La Divina Jaris increada ilumina al hombre, le apacigua, le hace bondadoso y todo le parece divino y celeste, se siente más rico que nadie y más poderoso que los reyes de esta tierra. Todos estos parecen nada. A veces después de un espacio de tiempo el iluminado se considera el más pecador de esta tierra e inferior de todos los hombres, o se ve a sí mismo muy pobre y débil… En alguno apareció una luz como señal de la cruz y se estableció en el hombre interior. Después de la Señal de la Cruz la Jaris increada opera y pacifica todos los miembros del cuerpo y el corazón de forma que la psique, por la cantidad de alegría, se ve como un niño sin maldad. Entonces no juzga ni critica a nadie, “ni al idólatra ni al Judío, ni al pecador, tampoco al mundano”, como dice san Pablo
Por eso uno encuentra almas simples que realmente han recibido la Jaris que no se enseña yendo a colegios y universidades, ni aprendieron leyendo muchos libros, tampoco cargaron sus mentes con “piensos secos” (conceptos intelectuales) de gnosis mundana y de la ciencia atea, sino que en sus corazones limpios y sanos cohabita la Jaris increada del Espíritu Santo, tal y como los sencillos Discípulos y Apóstoles del Señor. En función de la cantidad de Jaris increada se dio a sus espíritus la iluminación de la gnosis (increada). Estos son los Teólogos verdaderos, porque aquel que llama sin pazos a la puerta de la gnosis llegará sin obstáculos a la trascendental Jaris increada de la Teología Mística. Del amor sincero nace la gnosis natural por la que sucede la última cosa deseada, la Jaris increada de la Teología. Al que se le ha dado la gnosis increada se le ha regalado la luz espiritual increada en la diania (mente, cerebro) y en el nus-corazón (espiritual).
San Isaac el Sirio utiliza un ejemplo muy representativo sobre la energía increada Jaris y la energía maligna del mal astuto espíritu. Está tomado de las circunstancias meteorológicas de cada estación, para mostrar las alteraciones de la psique y el hecho que unas veces hace presencia el acto y energía de la Divina Jaris increada y otras del maligno. Dice que: “ahora hay frío, después de poco calor, después granizo y después la bondad. Lo mismo pasa también en nuestro ejercicio. Guerra y ayuda de la Jaris. Algunas veces la psique se encuentra en tempestades, se levantan olas fuertes contra ella y después de poco otra alteración. Y esto porque llega a tiempo la Divina Jaris increada y llena el corazón del hombre con alegría, paz y loyismí reflexiones, pensamientos sanos, sensatos y divinos.
El acontecimiento de la negación del apóstol Pedro en el patio del supremo sacerdote, nos muestra claramente las alteraciones y cambios de lo que pasa la psique hasta que sea colmada plenamente de la Divina Jaris increada (Mt 26, 69-75). La frase “no lo conozco a este hombre” fue un acto y energía del maligno” y “salió fuera y lloró amargamente” fue la energía y acto de la Divina Jaris. San Pablo nos dice que: “El Satanás conoce y se transfigura en ángel de luz”. Cuáles son las señales de la Divina Jaris y sus energías increadas se reconocen por el guía espiritual con discernimiento, es decir, Yérontas (anciano sabio iluminado) y de la psique misma que ha adquirido el carisma del discernimiento. Tal y como el vinagre y el vino en el ojo se ven uno igual, pero en el sentido del sabor la garganta discierne la característica de cada uno. Lo mismo también la psique por la energía puede discernir los carismas del Espíritu Santo y los fantasmas del diablo. (Filocalía t.3 v.45).
Los santos y santas de nuestra Iglesia, como participan a la doxa=gloria y luz increada de Dios y se convierten “en herederos de Dios y coherederos de Cristo” así reciben jaris de la Divina Jaris increada. Adquieren, se apropian de los carismas y la Divina Jaris increada del Señor, puesto que se hacen dioses/as por la Jaris y recipientes que caben las divinas donaciones y las jaris celestes. Por eso nuestro laós=el pueblo sencillo en la fiesta de un santo o santa dice: “He ido a la jaris de tal santo/a o encenderé una vela a la jaris del santo/a”.
La invisible, vivificante y santificante Jaris de Dios y la Divina Energía y acto del Espíritu Santo santifica, diviniza y celebra todos los Misterios de nuestra Iglesia Ortodoxa con señales visibles, utilizando como instrumento la mano del sacerdote u obispo.
En cada praxis santificante de nuestra Iglesia Ortodoxa la Divina Jaris increada “está omnipresente, cumple y cubre todo”. Desde el misterio más sencillo hasta el gran Misterio. Por ejemplo el sacerdote bendice el incienso diciendo una oración para incensar. Abriendo el εὐχολόγιο (efjologio, libro de oraciones y bendiciones) de la Iglesia Ortodoxa, observaremos que la Divina Jaris, a través de los sacerdotes que se llaman también “ecónomos de los misterios de Dios”, santifica y bendice cada manifestación humana, personal, familiar y social.
Nos decía un Yérontas monje contemporáneo que la divina Jaris increada es inexpresable con palabras y conceptos humanos y se hace perceptible sólo por los estados y situaciones de la psique-alma. Amín.
Yérontas Ioanikios de la Santa Montaña Ἄθως.

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ΧΑΡΙΣ JARIS GRACIA INCREADA
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