Teismo - Ateismo

Diálogo entre quienes se identifican con lo Trascendente y aquellos que asumen posturas filosóficas materialistas
 
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 El Contexto en cual se dieron las afirmaciones metafísicas religiosas

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Atepere



Mensajes : 119
Fecha de inscripción : 12/08/2011

MensajeTema: El Contexto en cual se dieron las afirmaciones metafísicas religiosas   Mar Ago 30, 2011 9:09 pm

Es un gran video... Saludos.

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Joselia
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Mensajes : 796
Fecha de inscripción : 12/08/2011

MensajeTema: Re: El Contexto en cual se dieron las afirmaciones metafísicas religiosas   Vie Sep 02, 2011 9:57 am

Es larguiiiitooo el video... Twisted Evil

Qué parte de él dirías que es "grande" Pere...? Shocked

Saludos

5
Las aseveraciones metafísicas
de la religión son falsas
Soy hombre de un solo libro.
TOMÁS DE AQUINO
Sacrificamos el intelecto a Dios.
IGNACIO DE LOYOLA
La razón es la ramera del diablo, que no sabe hacer
más que calumniar y perjudicar cualquier cosa
que Dios diga o haga.
MARTÍN LUTERO
Contemplando las estrellas, sé muy bien
que, por ellas, me puedo ir al infierno.
W. H. AUDEN, «El más entregado»
Antes he señalado que jamás volveríamos a tener que enfrentarnos a
la imponente fe de un Tomás de Aquino o un Maimónides (en comparación
con la fe ciega de las sectas milenaristas o absolutistas, de las
que según parece disponemos de un suministro infinita e ilimitadamente
renovable). Se debe a una sencilla razón. Una fe de ese tipo,
de las que pueden aguantar en pie al menos un rato en una confrontación
con la razón, es hoy día a todas luces imposible. Los primeros
padres de la fe (se aseguraron de que no hubiera madres) vivieron en
una época de una ignorancia y temor abismales. En su Guía de perplejos,
Maimónides no incluía a aquellos a quienes calificaba de indignos
de merecer el esfuerzo: a los pueblos «turcos», negros y nómadas
cuya «naturaleza es como la de las bestias privadas de habla». Tomás
de Aquino creía a medias en la astrología y estaba convencido de que
en el interior de cada espermatozoide individual estaba contenido el
núcleo completamente formado de un ser humano (no es que conociera
ese término como lo conocemos nosotros). No podemos hacer
más que lamentarnos por las deprimentes y absurdas lecturas sobre
continencia sexual que nos podríamos haber ahorrado si este disparate
hubiera sido desenmascarado antes de lo que lo fue. Agustín era
un cuentista egocéntrico y un ignorante obsesionado con la tierra:
estaba convencido, con cierto sentimiento de culpabilidad, de que a
dios le preocupaba su banal hurto en un insignificante peral, y bastante
convencido también, mediante un solipsismo análogo, de que
el sol giraba alrededor de la tierra. Asimismo inventó la absurda y
cruel idea de que las almas de los niños no bautizados eran enviadas
al «limbo». ¿Quién puede imaginarse la angustia que esta «teoría»
morbosa ha supuesto para millones de padres católicos durante años
hasta que, en nuestros días, la Iglesia la ha revisado con bochorno y
únicamente de forma parcial? Lutero estaba aterrorizado por los demonios
y creía que los enfermos mentales eran obra del diablo. Los
propios discípulos de Mahoma dicen que este pensaba, igual que Jesús,
que por el desierto merodeaban djinns o espíritus malignos.
Debemos afirmarlo con rotundidad. La religión proviene de un
período de la prehistoria de la humanidad en el que nadie, ni siquiera
el poderoso Demócrito, que concluyó que toda la materia estaba
compuesta de átomos, tenía la menor idea de lo que sucedía. Proviene
de la vociferante y atemorizada infancia de nuestra especie, y es una
tentativa pueril de hacer frente a nuestra ineludible exigencia de conocimiento
(así como de comodidad, tranquilidad y demás necesidades
infantiles). Hoy día, el menos culto de mis hijos sabe mucho más
sobre la naturaleza que cualquiera de los fundadores de la religión, y
nos gustaría pensar que esta es la razón por la que a estos niños parece
interesarles tan poco enviar al infierno a seres humanos iguales (si
bien esta relación no puede demostrarse por completo).
Todos los intentos de reconciliar la fe con la ciencia y la razón están
llamados a fracasar y a quedar en ridículo precisamente por tales
razones. Sin ir más lejos, he leído que una conferencia ecuménica de
cristianos desea dar muestras de su amplitud de miras e invita a asistir
a ella a algunos físicos. Pero me veo obligado a recordar lo que sé:
que este tipo de iglesias no habría existido en primera instancia si a la
humanidad no le hubiera asustado el clima, la oscuridad, las epidemias,
los eclipses y toda la variedad de fenómenos que en la actualidad
pueden explicarse con facilidad. Ni tampoco si la humanidad no
se hubiera visto obligada, so pena de sufrir unas consecuencias extremadamente
angustiosas, a pagar los exorbitantes diezmos y tributos
con los que se levantaron los imponentes edificios religiosos.
Es cierto que los científicos han sido religiosos a veces, o supersticiosos
en cierta medida. Sir Isaac Newton, por ejemplo, era un espiritualista
y alquimista de una especie singularmente irrisoria. Fred
Hoyle, un ex agnóstico que se encaprichó con la idea del «diseño»,
fue el astrónomo que acuñó la expresión «big bang». (Esta expresión
bobalicona se le ocurrió por casualidad, para intentar desacreditar lo
que hoy día es la teoría aceptada sobre los orígenes del universo. Este
fue uno de esos comentarios mordaces que, por así decirlo, le salieron
por la culata a quien los profirió puesto que, al igual que los términos
«conservador», «impresionista» y «sufragista», fueron adoptados
por aquellos a quienes iban dirigidos como un insulto.) Stephen
Hawking no es creyente, y cuando fue invitado a Roma para conocer
al ya fallecido papa Juan Pablo II pidió que le mostraran las actas
del juicio contra Galileo. Pero sí habla sin avergonzarse de la posibilidad
de que la física «conozca la mente de Dios»; lo que ahora
resulta una metáfora bastante inofensiva, como cuando, por ejemplo,
los Beach Boys cantan, o yo mismo digo, «God only knows...»
(«Solo Dios sabe...»).
Antes de que Charles Darwin revolucionara toda la concepción
sobre nuestros propios orígenes y Albert Einstein hiciera lo mismo sobre
los orígenes del cosmos, muchos científicos, filósofos y matemáticos
adoptaban lo que podría calificarse como la postura por defecto
y profesaban una u otra versión del «deísmo», que sostenía que el
orden y la predictibilidad del universo parecían presuponer la exis-
tencia de un creador, aunque no fuera necesariamente un creador
que interviniera de forma activa en los asuntos humanos. Se trataba
de una concesión lógica y racional hacia su tiempo y fue particularmente
influyente entre los intelectuales de Filadelfia y Virginia,
como Benjamin Franklin y Thomas Jefferson, que consiguieron dominar
un momento de crisis y utilizarlo para consagrar los valores
de la Ilustración en los documentos fundacionales de los Estados
Unidos de América.
Sin embargo, como dijo san Pablo de un modo inolvidable, cuando
se es un niño, se habla y se piensa como un niño. Pero cuando uno
se vuelve adulto, nos deshacemos de los objetos infantiles. No hay
demasiadas posibilidades de determinar el momento exacto en que
los eruditos dejaron de hacer girar la moneda sobre el canto para decidir
entre un creador y un largo y complejo proceso, ni cuándo
dejaron de tratar de marginar a la herejía «deísta», pero la humanidad
comenzó a crecer un poco en las últimas décadas del siglo xvm y las
primeras del siglo xix. (Charles Darwin nació en 1809, el mismo día
que Abraham Lincoln, y no cabe duda de cuál de ellos ha demostrado
ser mayor «emancipador».) Si uno tuviera que emular la estupidez
del arzobispo Ussher y tratar de proponer la fecha exacta en que esa
moneda conceptual se decantó con firmeza por uno de sus lados,
sería el momento en que Pierre-Simon Laplace fue invitado a conocer
a Napoleón Bonaparte.
Laplace (1749-1827) fue el brillante científico francés que llevó
la obra de Newton un paso más allá y demostró mediante el cálculo
matemático cómo el comportamiento del sistema solar respondía al
de unos cuerpos que giraban de forma sistemática en el vacío. Cuando,
con posterioridad, dirigió su atención hacia las estrellas y las nebulosas,
postuló la idea de un colapso e implosión gravitacional, o lo
que hoy día denominamos con jovialidad un «agujero negro». Expuso
todo esto en un libro en cinco volúmenes titulado en inglés Celestial
Medíanles y, al igual que a muchos otros hombres de su tiempo,
también le intrigó el orrery, una maqueta planetaria que representaba
el sistema solar visto, por primera vez, desde fuera. Estos son hoy día
asuntos trillados, pero en aquel entonces fueron revolucionarios, y el
emperador pidió que le presentaran a Laplace con el fin de que le en-
tregara una colección de sus obras o (según las versiones) un ejemplar
del orrery. Personalmente sospecho que el sepulturero de la R e volución
francesa quería más el juguete que los libros; era un hombre
que siempre tenía prisa y se las había arreglado para que la Iglesia bautizara
su dictadura con una corona. En cualquier caso, y a su modo
infantil, exigente e imperioso, quiso saber por qué en los psicodélicos
cálculos de Laplace no aparecía la figura de dios. Y así nació la
réplica impasible, altanera y meditada «Je n'ai pas besoin de cette
hypothése». Laplace acabaría siendo marqués y tal vez dijera en tono
más modesto algo así como «Funciona bastante bien sin esa idea, alteza
». Pero simplemente afirmó que no lo necesitaba.
Y nosotros tampoco. La decadencia, caída y descrédito del culto a
dios no se inicia en ningún momento dramático, como el histriónico
y contradictorio anuncio de Nietzsche de que dios había muerto.
Nietzsche no tenía más razones para saberlo, ni para suponer que dios
hubiera vivido alguna vez, que un sacerdote o un brujo para afirmar
que conoce la voluntad de dios. Más bien, el fin del culto a dios se
manifiesta en el momento, al que se llega de forma bastante más gradual,
en el que se convierte en algo opcional, o en una más entre
muchas posibles creencias. Se debe recalcar siempre que durante la
mayor parte de la existencia de la humanidad no existió realmente
esta «opción». Gracias a muchos fragmentos de textos y confesiones
quemadas o mutiladas, sabemos que siempre hubo seres humanos escépticos.
Pero desde los tiempos de Sócrates, que fue condenado a
muerte por propagar el malsano escepticismo, se consideraba poco
aconsejable imitar su ejemplo. Y a miles de millones de personas a lo
largo de todos los tiempos la cuestión sencillamente no se les planteaba.
Los incondicionales del Barón Samedi de Haití* gozaban del
mismo monopolio, basado en la misma coerción brutal, que los de
Calvino en Ginebra o Massachusetts; he escogido estos ejemplos porque
corresponden a un pasado no muy lejano de la historia de la humanidad.
Muchas religiones se aproximan a nosotros hoy día con una
sonrisita obsequiosa y la mano tendida-, como un comerciante lisonjero
en un bazar. Ofrecen consuelo, solidaridad y apoyo compitien-
do en el mercado. Pero tenemos derecho a recordar la brutalidad con
que se han comportado cuando eran fuertes y realizaban una oferta
que la gente no tenía posibilidad de rechazar. Y si por casualidad olvidamos
cómo debió de haber sido aquello, basta con dirigir la vista
a los países y sociedades en los que el clero tiene todavía poder para
imponer sus condiciones. En las sociedades actuales todavía pueden
verse los patéticos vestigios de ello en los esfuerzos que realiza la religión
para controlar la educación, o para quedar exentos de impuestos,
o para aprobar leyes que impidan que la gente insulte a su divinidad
omnipotente y omnisciente, o incluso a su profeta.
Desde nuestra nueva condición mediocre y semilaica, incluso las
personas religiosas referirán con bochorno la época en que los teólogos
disputaban con un fervor fanático acerca de proposiciones fútiles: medir
la longitud de las alas de los ángeles, por ejemplo, o debatir cuántas
de estas criaturas mitológicas podrían danzar en la cabeza de un alfiler.
Por supuesto, resulta aterrador recordar cuántas personas fueron
torturadas y asesinadas y cuántas fuentes de conocimiento fueron arrojadas
a las llamas por contener argumentos falaces sobre la Trinidad,
los hadices musulmanes o el advenimiento de un falso Mesías. Pero
es mejor que no incurramos en el relativismo, o en lo que E.R Thompson
denominó «la enorme condescendencia de la posteridad».1 Los
obsesos escolásticos de la Edad Media hacían lo que podían con una
información lamentablemente limitada, un miedo siempre presente
a la muerte y al Juicio Final, una esperanza de vida muy baja y una
sociedad de analfabetos. Al vivir bajo un auténtico estado de terror a
las consecuencias de incurrir en el error, emplearon sus mentes hasta
el máximo grado posible entonces y desarrollaron imponentes sistemas
de lógica y dialéctica. No es culpa de hombres como Pedro
Abelardo que tuvieran que trabajar con fragmentos de Aristóteles,
muchos de cuyos escritos se perdieron cuando el emperador cristiano
Justiniano cerró las escuelas de filosofía, pero que se preservaron
traducidos al árabe en Bagdad y luego se propagaron desde allí hasta
llegar a una Europa cristiana sumida en la ignorancia a través de la
Andalucía judía y musulmana. Cuando se apropiaron del material y
reconocieron a regañadientes que antes del supuesto advenimiento
de Jesús habían existido discusiones inteligentes sobre ética y moral,
se esforzaron al máximo para cuadrar el círculo: no tenemos gran cosa
que aprender de lo que pensaban, sino mucho que trabajar para enterarnos
de cómo pensaban.
Un filósofo y teólogo medieval cuyas palabras siguen siendo elocuentes
con el paso de los siglos es Guillermo de Ockham. Conocido
también como Guillermo de Ockham (u Occam) y llamado así según
parece por el nombre de su aldea natal de Surrey, en Inglaterra, que
todavía lleva ese nombre, nació en una fecha que desconocemos y
murió en Munich en 1349, seguramente sumido en la desesperación
y el miedo y muy probablemente a causa de la horrenda peste negra.
Era franciscano (en otras palabras, discípulo del mamífero mencionado
antes del que se decía que predicaba a las aves) y eso le exigía acercarse
de forma radical a la pobreza, lo cual le supuso problemas con
el papado de Aviñón en 1324. La disputa entre el papado y el emperador
en torno a la división de poderes secular y eclesiástica es hoy
día irrelevante para nosotros (puesto que en última instancia ambas
partes «perdieron»), pero Ockham se vio obligado a buscar incluso la
protección del emperador ante las mañas del Papa en este mundo. Enfrentado
a las acusaciones de herejía y a la amenaza de excomunión,
tuvo la fortaleza de responder diciendo que el hereje era el Papa. En
todo caso, y dado que siempre respondía circunscribiéndose al limitado
marco de las referencias cristianas, incluso las autoridades cristianas
más ortodoxas reconocen que fue un pensador original y valiente.
Le interesaban, por ejemplo, las estrellas. Sabía mucho menos sobre
las nebulosas de lo que sabemos nosotros, o incluso Laplace. De
hecho, no sabía nada en absoluto de ellas. Pero las utilizó para formular
una interesante especulación. Suponiendo que dios pueda hacernos
sentir la presencia de una entidad inexistente, y suponiendo adel
a s que no necesite complicarse de este modo si puede producir en
nosotros el mismo efecto mediante la presencia real de dicha entidad,
S1 quisiera, dios siempre podría hacernos creer en la existencia de las
estrellas sin que estuvieran realmente-presentes. «Todo efecto que
Dios causa por la mediación de una causa secundaria puede producirlo
inmediatamente por sí mismo.» No obstante, esto no significa
que debamos creer en cosas absurdas, puesto que «Dios no puede cau-
sar en nosotros un conocimiento tal que por él se vea evidentemente
que una cosa está presente aunque esté ausente, porque ello implica
contradicción». Antes de que empiece a impacientarse presuponiendo
la descomunal tautología que se avecina, como sucede con tanta
teología y teodicea, pensemos en lo que el padre Copleston, el eminente
jesuíta, tiene que decir al respecto:
Si Dios hubiese aniquilado las estrellas, todavía podría causar en
nosotros el acto de ver lo que había sido visto alguna vez, siempre que
el acto sea considerado subjetivamente, e igualmente Dios nos podría
dar una visión de lo que será el futuro. Uno u otro acto serían una
aprehensión inmediata, en el primer caso de lo que ha sido, y, en el
segundo, de lo que será.2
Resulta verdaderamente asombroso, y no solo para su tiempo.
Desde la época de Ockham nos ha costado varios centenares de años
llegar a constatar que cuando miramos las estrellas a menudo estamos
viendo luz procedente de unos cuerpos lejanos que hace mucho tiempo
han dejado de existir. No importa especialmente que el derecho a
observar a través de un telescopio y a especular acerca del resultado de
ello fuera obstaculizado por la Iglesia: no es culpa de Ockham y no
existe ninguna ley general que obligue a la Iglesia a ser tan necia.
Y avanzando desde el insondable pasado interestelar que nos envía
luz recorriendo unas distancias abrumadoras para nuestros cerebros,
hemos acabado dándonos cuenta de que también sabemos algo sobre
el futuro de nuestro sistema, incluida su velocidad de expansión y cierta
noción de su definitivo final. Sin embargo, y esto es fundamental,
ahora podemos hacerlo mientras nos deshacemos de la idea de dios
(o incluso, si usted insiste, conservándola). Pero en cualquier caso, la
teoría funciona sin esa suposición. Se puede creer en un agente divino si
se desea, pero da exactamente igual, y entre los astrónomos y los físicos
la fe se ha convertido en algo privado y bastante poco común.
Fue Ockham en realidad quien preparó nuestra mente para esta
(según él) inoportuna conclusión. Concibió un «principio de economía
», popularmente conocido como «la navaja de Ockham», cuya
eficacia se basaba en deshacerse de las suposiciones innecesarias y
aceptar la primera explicación o causa suficiente. No se deben multiplicar
los entes sin necesidad. Este principio puede desarrollarse más.
«Todo lo que se explica usando algo distinto del acto del entendimiento
—escribió—, puede explicarse sin usar tal cosa distinta.» No
tenía miedo de seguir su razonamiento allá donde pudiera conducirlo
y anticipó la aparición de la auténtica ciencia cuando aceptó
que era posible conocer la naturaleza de las cosas «creadas» sin hacer
referencia alguna a su «creador». De hecho, Ockham afirmó en rigor
que no se puede demostrar que dios, si se le define como un ser
que posee las cualidades de la supremacía, la perfección, la singularidad
y la infinitud, exista en absoluto. Sin embargo, cuando uno se
propone detectar la primera causa de la existencia del mundo puede
optar por llamarla «dios», aun cuando no sepa con exactitud la
naturaleza exacta de esa primera causa. Y hasta la idea de primera
causa presenta sus escollos, porque una causa requerirá a su vez otra.
«Es difícil o imposible —escribió— probar frente a los filósofos que
no puede haber un regreso infinito en la serie de causas de la misma
especie, o que una pueda existir sin la otra.» Por consiguiente, el postulado
de un diseñador o creador únicamente plantea la pregunta sin
respuesta de quién diseñó al diseñador o creó al creador. La religión,
la teología y la teodicea (ahora soy yo quien habla y no Ockham) han
fracasado sistemáticamente en la tentativa de superar esta objeción. El
propio Ockham tuvo que replegarse hacia la desesperada posición de
que la existencia de dios solo se puede «demostrar» mediante la fe.
Como lo formuló complaciente o irritantemente, según se prefiera,
el «padre de la Iglesia» Tertuliano, Credo quia absurdum, «Creo
porque es absurdo». Es imposible discrepar de forma relevante de semejante
opinión. Si debemos tener fe para creer algo o en algo, entonces
la probabilidad de que ese algo tenga visos de certeza o de valor
disminuye considerablemente. La mucho más esforzada labor de
investigar, poner a prueba y demostrar algo es infinitamente más gratificante
y nos ha plantado cara con hallazgos mucho más «milagrosos
» y «trascendentes» que cualquier teología.
En realidad, el «acto de fe» (por asignarle el memorable nombre
con que Soren Kierkegaard lo obsequió) es una impostura. Como él
fnismo señaló, no es un «acto» que se pueda ejecutar de una vez por
todas y de manera definitiva. Es un acto que tiene que seguir realizándose
una y otra vez, pese a la creciente acumulación de evidencias
en contra. En efecto, este esfuerzo resulta excesivo para la mente humana
y conduce a engaños y obsesiones. La religión comprende a la
perfección que el «acto» está sujeto a una merma de beneficios tremenda,
lo cual es el motivo por el que en realidad no suele basarse
en absoluto en la «fe», sino que por el contrario corroe la fe e insulta
a la razón ofreciendo evidencias y aportando «pruebas» amañadas.
Algunas de estas pruebas y evidencias son el argumento del diseño,
las revelaciones, los castigos y los milagros. Ahora que el monopolio
de la religión se ha quebrado, está al alcance del ser humano considerar
que estas evidencias y pruebas son las invenciones de la mentalidad
débil que en realidad son.
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Joselia
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MensajeTema: Re: El Contexto en cual se dieron las afirmaciones metafísicas religiosas   Vie Sep 02, 2011 10:09 am

"Agustín era un cuentista egocéntrico y un ignorante obsesionado con la tierra: estaba convencido, con cierto sentimiento de culpabilidad, de que a dios le preocupaba su banal hurto en un insignificante peral, y bastante convencido también, mediante un solipsismo análogo, de que el sol giraba alrededor de la tierra." (Del texto)

Me pregunto si todo aquél que habla acerca de lo que no entendemos, ha de ser tachado de ignorante... Shocked El del video, según el análisis de qué textos saca las conclusiones que saca acerca de la teología de San Agustín? Habrá analizado éste, por ejemplo?

http://teismo-ateismo.foro-libre.com/t25-san-agustin

Habrá entendido de qué hablaba...? Twisted Evil

Saludos
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MensajeTema: Re: El Contexto en cual se dieron las afirmaciones metafísicas religiosas   Vie Sep 02, 2011 8:54 pm

Joselia escribió:
Es larguiiiitooo el video... Twisted Evil
Qué parte de él dirías que es "grande" Pere...? Shocked
En conjunto... Aun que tal vez resulta exagerado hablar de grandeza claro... solo es un video, y quiero decir que es un muy buen video.
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Atepere



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MensajeTema: Re: El Contexto en cual se dieron las afirmaciones metafísicas religiosas   Vie Sep 02, 2011 9:04 pm

Joselia escribió:
"Agustín era un cuentista egocéntrico y un ignorante obsesionado con la tierra: estaba convencido, con cierto sentimiento de culpabilidad, de que a dios le preocupaba su banal hurto en un insignificante peral, y bastante convencido también, mediante un solipsismo análogo, de que el sol giraba alrededor de la tierra." (Del texto)

Me pregunto si todo aquél que habla acerca de lo que no entendemos, ha de ser tachado de ignorante... Shocked El del video, según el análisis de qué textos saca las conclusiones que saca acerca de la teología de San Agustín? Habrá analizado éste, por ejemplo?

http://teismo-ateismo.foro-libre.com/t25-san-agustin

Habrá entendido de qué hablaba...? Twisted Evil

Saludos
¿Y en base a que das por sentado que quien dice eso sobre san Agustin no entiende lo que San Agustin dice?

Yo no confundo el no entender lo que me dicen con ignorancia del que me lo dice... ¿Lo confundes tu?

¿Porque ha de confundirlo alguien que lea a San Agustin y le encuentre ignorante?

Saludos.
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MensajeTema: Re: El Contexto en cual se dieron las afirmaciones metafísicas religiosas   Dom Sep 04, 2011 6:16 pm

Atepere escribió:
¿Y en base a que das por sentado que quien dice eso sobre san Agustin no entiende lo que San Agustin dice?
En base a que si entendiera lo que San Agustín dice, no lo llamaría ignorante...

Citación :
Yo no confundo el no entender lo que me dicen con ignorancia del que me lo dice... ¿Lo confundes tu?
Lo confunde quien escribió el texto del video...

Citación :
¿Porque ha de confundirlo alguien que lea a San Agustin y le encuentre ignorante?
Para saber esa respuesta, hay que leer a San Agustín, y comprender lo que dice...

Saludos
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Atepere



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MensajeTema: Re: El Contexto en cual se dieron las afirmaciones metafísicas religiosas   Dom Sep 04, 2011 8:26 pm

Joselia escribió:
]
Atepere escribió:
¿Y en base a que das por sentado que quien dice eso sobre san Agustin no entiende lo que San Agustin dice?
En base a que si entendiera lo que San Agustín dice, no lo llamaría ignorante...

Ya sabras disculpar mi ignorancia, mi falta de entendimiento y mi osadia Joselia, pero en mi opinion, muy ignorante habia que ser para ser un santo católico.
Citación :
Citación :
Yo no confundo el no entender lo que me dicen con ignorancia del que me lo dice... ¿Lo confundes tu?
Lo confunde quien escribió el texto del video...
Simplemente puede que hableis de ignorancia sobre distintas cosas.
Citación :
Citación :
¿Porque ha de confundirlo alguien que lea a San Agustin y le encuentre ignorante?
Para saber esa respuesta, hay que leer a San Agustín, y comprender lo que dice...
Jajajajaja!!!!! Very Happy Puede que leyese a San Agustin si no hubiera tantas y tantas obras y autores que me atraen y me interesan mucho mas, y que morire sin leer por falta de tiempo.

Tendre que conformarme tambien con morir sin saber esa respuesta.

Mi saludo.
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Joselia
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MensajeTema: Re: El Contexto en cual se dieron las afirmaciones metafísicas religiosas   Miér Sep 07, 2011 1:53 am

Atepere escribió:
Ya sabras disculpar mi ignorancia, mi falta de entendimiento y mi osadia Joselia, pero en mi opinion, muy ignorante habia que ser para ser un santo católico.
Y en qué se fundamenta tal opinión...?

Citación :
Simplemente puede que hableis de ignorancia sobre distintas cosas.
Mirá Atepere... antes de llamar ignorante a un hombre primitivo, por ejemplo, deberíamos plantearnos si seríamos capaces de descubrir el fuego. Tal vez el del video confunde en base a que aun no se planteó si sería capaz de descubrirlo... Question

Citación :
Jajajajaja!!!!! Very Happy Puede que leyese a San Agustin si no hubiera tantas y tantas obras y autores que me atraen y me interesan mucho mas, y que morire sin leer por falta de tiempo.

Tendre que conformarme tambien con morir sin saber esa respuesta.
No es tan importante leer o no a San Agustín... lo que no debemos es conformarnos con la muerte...

Saludos
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Atepere



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MensajeTema: Re: El Contexto en cual se dieron las afirmaciones metafísicas religiosas   Miér Sep 07, 2011 8:34 pm

Joselia escribió:
Atepere escribió:
Ya sabras disculpar mi ignorancia, mi falta de entendimiento y mi osadia Joselia, pero en mi opinion, muy ignorante habia que ser para ser un santo católico.
Citación :
Y en qué se fundamenta tal opinión...?
En que hay que ser muy creyente y muy disciplinado, muy cristiano a juicio de las jerarquias eclesiales y vivir muy de espaldas al mundo para que le hagan a uno santo, y quien vive demasiado de espaldas al mundo, permanece demasiado ignorante de el.
Citación :
Mirá Atepere... antes de llamar ignorante a un hombre primitivo, por ejemplo, deberíamos plantearnos si seríamos capaces de descubrir el fuego. Tal vez el del video confunde en base a que aun no se planteó si sería capaz de descubrirlo... Question
No es un ejemplo muy afortunado Joselia.... Very Happy El fuego no fue un descubrimiento ni un invento de un hombre concreto, sino que se fue conociendo, controlando y "Domesticando" paso a paso.. Ahora que no nos ve nadie... Suspect Te dire que el control del fuego fue una labor cientifica.

No le estoy llamando ignorante a Lenardo Da Vinci. A Galileo, a Platón ni a Avicena... ¡¡Le estoy llamando ignorante a San Agustin!!...

No llamo ignorantes a los hombres "Primitivos" LLamo ignorantes a los santos cristianos.
Citación :
No es tan importante leer o no a San Agustín... lo que no debemos es conformarnos con la muerte...
Menos mal!! Very Happy Temi que me mandaras leerle... Rolling Eyes

No... no debemos conformarnos con la muerte, pero si con la vida, y la vida no dura siempre.

Mi saludo Joselia.

Atepere.

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Joselia
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MensajeTema: Re: El Contexto en cual se dieron las afirmaciones metafísicas religiosas   Vie Sep 09, 2011 5:22 pm

Atepere escribió:
En que hay que ser muy creyente y muy disciplinado, muy cristiano a juicio de las jerarquias eclesiales y vivir muy de espaldas al mundo para que le hagan a uno santo, y quien vive demasiado de espaldas al mundo, permanece demasiado ignorante de el.
Vivir de espaldas al "mundo material"... no al mundo.

Citación :
No es un ejemplo muy afortunado Joselia.... Very Happy El fuego no fue un descubrimiento ni un invento de un hombre concreto, sino que se fue conociendo, controlando y "Domesticando" paso a paso.. Ahora que no nos ve nadie... Suspect Te dire que el control del fuego fue una labor cientifica.
Fue un descubrimiento en el sentido que ya sea uno, varios, muchos o todos los individuos, comprendieron que tenía una utilidad...

Citación :
No le estoy llamando ignorante a Lenardo Da Vinci. A Galileo, a Platón ni a Avicena... ¡¡Le estoy llamando ignorante a San Agustin!!...
Y lo estás haciendo a base de malinterpretar, no lo que dijo, ya que no lo has leído, sino lo que otros han dicho que dijo, y significaba lo dicho...

Citación :
No llamo ignorantes a los hombres "Primitivos" LLamo ignorantes a los santos cristianos.
Desconociendo lo que significa la santidad cristiana...

Citación :
Menos mal!! Very Happy Temi que me mandaras leerle... Rolling Eyes

jajaja...

Citación :
No... no debemos conformarnos con la muerte, pero si con la vida, y la vida no dura siempre.
No conformarnos con la muerte significa comprender que ésta no existe, luego la vida es eterna...

Saludos
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Atepere



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MensajeTema: Re: El Contexto en cual se dieron las afirmaciones metafísicas religiosas   Sáb Sep 10, 2011 7:54 pm

Joselia escribió:
Atepere escribió:
En que hay que ser muy creyente y muy disciplinado, muy cristiano a juicio de las jerarquias eclesiales y vivir muy de espaldas al mundo para que le hagan a uno santo, y quien vive demasiado de espaldas al mundo, permanece demasiado ignorante de el.
Vivir de espaldas al "mundo material"... no al mundo.
Ignorando una parte muy importante del mundo Quien vive de espaldas al mundo material, que no legue textos materiales para guiar a seres materiales que viven en un mundo material, que elabore espiritualidades puras e inmateriales para quienes viven fuera del mundo material.
Citación :
Fue un descubrimiento en el sentido que ya sea uno, varios, muchos o todos los individuos, comprendieron que tenía una utilidad...
Si... Un descubrimiento MATERIAL al que se encontraron utilidades MATERIALES.
Citación :
Citación :
No le estoy llamando ignorante a Lenardo Da Vinci. A Galileo, a Platón ni a Avicena... ¡¡Le estoy llamando ignorante a San Agustin!!...
Y lo estás haciendo a base de malinterpretar, no lo que dijo, ya que no lo has leído, sino lo que otros han dicho que dijo, y significaba lo dicho...
Tambien conozco a Galileo, a Platon, a Leonardo y a Avicena por lo que me dijeron que decian.
Citación :
Citación :
No llamo ignorantes a los hombres "Primitivos" LLamo ignorantes a los santos cristianos.
Desconociendo lo que significa la santidad cristiana...
Citación :
Ahora, es probable que te preguntes. ¿Qué es una vida santa? ¿Cómo podríamos definirla? Pues bien, una vida santa es la que lleva quien se aparta de toda práctica de pecado y consagra sus esfuerzos al servicio a Dios y a sus semejantes. En esencia es marginarse de todo aquello que, a conciencia, sabemos que es desagradable delante del Señor.
El apóstol ofreció una definición bastante sencilla pero práctica acerca de lo que significa la santidad que el amado Padre celestial espera de nosotros: "Lo que Dios quiere es que ustedes lleven una vida santa, que nadie cometa inmoralidades sexuales y que cada uno sepa dominar su propio cuerpo en forma santa y respetuosa, no con pasión y malos deseos como las gentes que no conocen a Dios. Que nadie abuse ni engañe en este asunto a su prójimo, porque el Señor castiga duramente todo esto, como ya les hemos advertido. Pues Dios no nos ha llamado a vivir en impureza, sino en santidad. Así pues, el que desprecia estas enseñanzas no desprecia a ningún hombre, sino a Dios, que les ha dado a ustedes su Espíritu Santo." (1 Tesalonicenses 4:3-8. Versión Popular).

Observe que santidad está estrechamente asociada con un cambio de pensamientos y actitudes hacia Dios y hacia nuestro prójimo. Lo uno no puede estar al margen de lo otro.


http://www.heraldosdelapalabra.org/liderazgo/discipulado_II/manual_discipuladoII_leccion_01.htm
Ignorancia, irraciocinio y fanatismo.
Citación :
No conformarnos con la muerte significa comprender que ésta no existe, luego la vida es eterna...
Si... La vida es eterna e inmortal, el ser vivo no. Crying or Very sad


Saludos.
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Joselia
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MensajeTema: Re: El Contexto en cual se dieron las afirmaciones metafísicas religiosas   Mar Sep 13, 2011 1:10 am

Atepere escribió:
Ignorando una parte muy importante del mundo Quien vive de espaldas al mundo material, que no legue textos materiales para guiar a seres materiales que viven en un mundo material, que elabore espiritualidades puras e inmateriales para quienes viven fuera del mundo material.
Cuál es esa parte tan importante?
Los textos sagrados son trascendentales. Y todo texto que concuerde con ellos también, claro...


Citación :
Si... Un descubrimiento MATERIAL al que se encontraron utilidades MATERIALES.
Todo empieza en el intelecto... por qué los animales no usan el fuego?

Citación :
Tambien conozco a Galileo, a Platon, a Leonardo y a Avicena por lo que me dijeron que decian.
Mal hecho... acaso te conozco yo a vos por lo que otros dicen que decís?

Citación :
Ahora, es probable que te preguntes. ¿Qué es una vida santa? ¿Cómo podríamos definirla? Pues bien, una vida santa es la que lleva quien se aparta de toda práctica de pecado y consagra sus esfuerzos al servicio a Dios y a sus semejantes. En esencia es marginarse de todo aquello que, a conciencia, sabemos que es desagradable delante del Señor.
El apóstol ofreció una definición bastante sencilla pero práctica acerca de lo que significa la santidad que el amado Padre celestial espera de nosotros: "Lo que Dios quiere es que ustedes lleven una vida santa, que nadie cometa inmoralidades sexuales y que cada uno sepa dominar su propio cuerpo en forma santa y respetuosa, no con pasión y malos deseos como las gentes que no conocen a Dios. Que nadie abuse ni engañe en este asunto a su prójimo, porque el Señor castiga duramente todo esto, como ya les hemos advertido. Pues Dios no nos ha llamado a vivir en impureza, sino en santidad. Así pues, el que desprecia estas enseñanzas no desprecia a ningún hombre, sino a Dios, que les ha dado a ustedes su Espíritu Santo." (1 Tesalonicenses 4:3-8. Versión Popular).

Observe que santidad está estrechamente asociada con un cambio de pensamientos y actitudes hacia Dios y hacia nuestro prójimo. Lo uno no puede estar al margen de lo otro.


http://www.heraldosdelapalabra.org/liderazgo/discipulado_II/manual_discipuladoII_leccion_01.htm

Ignorancia, irraciocinio y fanatismo.
1 Tesalonicenses 4:3-8
Reina-Valera 1960 (RVR1960)

3 pues la voluntad de Dios es vuestra santificación; que os apartéis de fornicación;

4 que cada uno de vosotros sepa tener su propia esposa en santidad y honor;

5 no en pasión de concupiscencia, como los gentiles que no conocen a Dios;

6 que ninguno agravie ni engañe en nada a su hermano; porque el Señor es vengador de todo esto, como ya os hemos dicho y testificado.

7 Pues no nos ha llamado Dios a inmundicia, sino a santificación.

8 Así que, el que desecha esto, no desecha a hombre, sino a Dios, que también nos dio su Espíritu Santo.

En este link podés profundizar un poco más acerca de Tesalonicenses...


http://www.fundotrasovejas.org.ar/Libros/Nuevo%20Testamento/1Tesalonicenses.pdf

Citación :
Si... La vida es eterna e inmortal, el ser vivo no. Crying or Very sad
Con "ser vivo" a qué te referís, al ego?

Saludos
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MensajeTema: Re: El Contexto en cual se dieron las afirmaciones metafísicas religiosas   Hoy a las 7:43 am

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