Teismo - Ateismo

Diálogo entre quienes se identifican con lo Trascendente y aquellos que asumen posturas filosóficas materialistas
 
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 Eligiendo un maestro espiritual

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Joselia
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MensajeTema: Eligiendo un maestro espiritual   Jue Oct 03, 2013 10:16 am

La ciencia de la autorrealización

II. Eligiendo un maestro espiritual

¿Qué es un guru?


Al oír la palabra «guru», tenemos la tendencia a pensar en una imagen caricaturesca: un anciano de aspecto extraño, con una barba larga e hilachosa y un hábito vaporoso, que medita en verdades esotéricas distantes; o pensamos en un estafador cósmico que trata de aprovecharse de la credulidad espiritual de jóvenes buscadores. Pero, ¿qué es verdaderamente un guru? ¿Qué sabe él que nosotros no sepamos? ¿Cómo nos ilumina? Srila Prabhupada nos da algunas reveladoras respuestas en una conversación que tuvo lugar en Inglaterra en 1973.

om ajñana-timirandhasya
jñanañjana-salakaya
caksur unmilitam yena
tasmai sri-gurave namah

«Nací en la ignorancia más oscura, y mi guru, mi maestro espiritual, abrió mis ojos con la antorcha del conocimiento. Yo le ofrezco respetuosas reverencias».

La palabra ajñana significa «ignorancia» u «oscuridad». Si todas las luces de esta habitación se apagaran al instante, no podríamos distinguir dónde nos encontramos sentados nosotros ni los demás. Todo se volvería confuso. En forma similar, en este mundo material, que es un mundo de tamas, nos encontramos todos a oscuras. Tamas o timira significa «oscuridad». Este mundo material es oscuro, y, por lo tanto, necesita de la luz del Sol o de la Luna para la iluminación. Sin embargo, hay otro mundo, un mundo espiritual, que se encuentra más allá de esta oscuridad. Ese mundo lo describe Sri Krsna en la Bhagavad-gita (15.6):

na tad bhasayate suryo
na sasanko na pavakah
yad gatva na nivartante
tad dhama paramam mama

«Mi morada suprema no recibe su luz ni del Sol ni de la Luna, ni del fuego o la electricidad. Quienes llegan a ella nunca regresan a este mundo material».

La misión del guru consiste en llevar a sus discípulos de la oscuridad a la luz. Actualmente todo el mundo está sufriendo debido a la ignorancia, de la misma manera en que una persona se contagia de alguna enfermedad debido a la ignorancia. Si alguien no conoce los principios de higiene, no sabrá qué cosas pueden contaminarlo. Por lo tanto, debido a la ignorancia ocurre la infección, y por ello padecemos de una enfermedad. Un criminal puede que diga: «Yo no conocía las leyes», pero no se le excusará si comete un crimen. La ignorancia no es excusa. En forma similar, un niño, al no saber que el fuego quema, tocará el fuego. El fuego no piensa: «Es un niño y no sabe que quemo». No; no hay excusa. Así como hay leyes estatales, también hay estrictas leyes de la naturaleza, y esas leyes habrán de actuar a pesar de que nosotros las ignoremos. Si hacemos algo mal hecho debido a la ignorancia, hemos de sufrir. Así es la ley. Si violamos la ley, bien sea una ley estatal o una ley de la naturaleza, nos arriesgamos a sufrir.

La misión del guru consiste en procurar que ningún ser humano sufra en este mundo material. Nadie puede afirmar que no está sufriendo. No es posible. En este mundo material hay tres clases de sufrimientos: adhyatmika, adhibhautika, y adhidaivika. Son sufrimientos que surgen del cuerpo material y de la mente material, de otras entidades vivientes, y de las fuerzas de la naturaleza. Puede que suframos de angustia mental, o puede que suframos debido a otras entidades vivientes - hormigas, mosquitos o moscas - , o puede que suframos debido a algún poder superior. Puede que no haya lluvias, o que haya una inundación. Puede que haya excesivo calor o excesivo frío. La naturaleza impone muchísimos tipos de sufrimientos. Así que hay tres tipos de sufrimientos dentro del mundo material, y todo el mundo está sufriendo de uno, dos, o tres de ellos. Nadie puede decir que está completamente libre del sufrimiento.

Pudiéramos entonces preguntar por qué sufre la entidad viviente. La respuesta es: por ignorancia. Ella no piensa: «Estoy actuando mal y llevando una vida pecaminosa; por eso estoy sufriendo». En consecuencia, la primera tarea del guru consiste en rescatar a su discípulo de esa ignorancia. Nosotros enviamos a nuestros hijos al colegio para salvarlos del sufrimiento. Si nuestros hijos no reciben educación, tememos que hayan de sufrir en el futuro. El guru ve que el sufrimiento se debe a la ignorancia, la cual se asemeja a la oscuridad. ¿Cómo puede salvarse alguien que está a oscuras? Mediante la luz. El guru toma la antorcha del conocimiento, y la presenta ante la entidad viviente que está envuelta en la oscuridad. Ese conocimiento la libra de los sufrimientos ocasionados por la oscuridad de la ignorancia.

Se podría preguntar si el guru es absolutamente necesario. Los Vedas nos informan que sí lo es:

tad-vijñanartham sa gurum evabhigacchet
samit-panih srotriyam brahma-nistham

Mundaka Upanisad

Los Vedas nos ordenan que busquemos un guru; en verdad, dicen que busquemos al guru, no sólo a un guru. El guru es uno, pues aparece en la sucesión discipular. Lo que Vyasadeva y Krsna enseñaron hace cinco mil años, también se está enseñando ahora. No hay diferencias entre las dos instrucciones. Si bien cientos y miles de acaryas han ido y venido, el mensaje es uno. El guru verdadero no puede ser múltiple, pues él no habla diferente de sus predecesores. Algunos maestros espirituales dicen: «Opino que debes hacer esto», pero el que hable así no es un guru. Esos supuestos gurus son sencillamente unos sinvergüenzas. El guru genuino tiene sólo una opinión, y ésa es la opinión expresada por Krsna, Vyasadeva, Narada, Arjuna, Sri Caitanya Mahaprabhu y los Gosvamis. Hace cinco mil años, el Señor Sri Krsna habló la Bhagavad-gita, y Vyasadeva la puso por escrito. Srila Vyasadeva no dijo: «Ésta es mi opinión», sino que escribió: sri bhagavan uvaca, es decir: «La Suprema Personalidad de Dios dice». Todo lo que Vyasadeva escribió, lo habló originalmente la Suprema Personalidad de Dios. Srila Vyasadeva no dio su propia opinión.

Por consiguiente, Srila Vyasadeva es un guru. Él no interpreta erróneamente las palabras de Krsna, sino que las transmite exactamente como se hablaron. Si enviamos un telegrama, la persona que lo entrega no tiene que corregirlo, redactarlo ni añadirle nada. Simplemente lo presenta. Ésa es la tarea del guru. Puede que el guru sea esta persona o aquella, pero el mensaje es el mismo; por eso se dice que guru es uno.

En la sucesión discipular encontramos únicamente la repetición de un mismo tema. En la Bhagavad-gita (9.34),Sri Krsna dice:

man-mana bhava mad-bhakto
mad-yaji mam namaskuru
mam evaisyasi yuktvaivam
atmanam mat-parayanah

«Ocupa siempre tu mente en pensar en Mí, sé Mi devoto, ofréceme reverencias y adórame. Estando completamente absorto en Mí, ten la seguridad de que vendrás a Mí». Estas mismas instrucciones fueron reiteradas por todos los acaryas, tales como Ramanujacarya, Madhvacarya y Caitanya Mahaprabhu. Los Seis Gosvamis también transmitieron el mismo mensaje, y nosotros estamos simplemente siguiendo sus pasos. No hay diferencia. No interpretamos las palabras de Krsna diciendo: «Yo opino que el campo de batalla de Kuruksetra representa el cuerpo humano». Semejantes interpretaciones son presentadas por sinvergüenzas. En el mundo hay muchos gurus sinvergüenzas que dan sus propias opiniones, pero podemos desafiar a cualquier sinvergüenza. Un guru sinvergüenza puede que diga: «Yo soy Dios», o «Todos somos Dios». Muy bien, pero debemos averiguar en el diccionario cuál es el significado de «Dios». Por lo general, un diccionario nos dirá que la palabra «Dios» indica al Ser Supremo. En consecuencia, podemos preguntarle a dicho guru: «¿Es usted el Ser Supremo?». Si él no puede entender esto, entonces debemos decirle el significado de «supremo». Cualquier diccionario nos informará que «supremo» significa «la máxima autoridad». Luego podemos preguntarle: «¿Es usted la máxima autoridad?». Semejante guru sinvergüenza, a pesar de que declara ser Dios, no puede responder una pregunta de esa índole. Dios es el Ser Supremo y la máxima autoridad. Nadie es igual a Él ni superior a Él. No obstante, hay muchos guru-dioses, muchos sinvergüenzas que declaran ser el Supremo. Sinvergüenzas como ésos no pueden ayudarnos a escapar de la oscuridad de la existencia material. Ellos no pueden iluminar nuestra oscuridad con la antorcha del conocimiento espiritual.

El guru genuino sencillamente presentará lo que dice en la Escritura genuina el guru supremo, Dios. Un guru no puede cambiar el mensaje de la sucesión discipular.

Tenemos que entender que no podemos llevar a cabo una investigación para encontrar la Verdad Absoluta. El propio Caitanya Mahaprabhu dijo: «Mi Guru Maharaja, Mi maestro espiritual, Me consideró un gran tonto». Aquel que no se presenta más que como un gran tonto ante su guru, es a su vez un guru. Sin embargo, si dice: «Estoy tan adelantado que puedo hablar mejor que mi guru», es simplemente un sinvergüenza. En la Bhagavad-gita (4.2), Sri Krsna dice:

evam parampara-praptam
imam rajarsayo viduh
sa kaleneha mahata
yogo nastah parantapa

«Esta ciencia suprema se recibió a través de la cadena de sucesión discipular, y los reyes santos lo entendieron de ese modo. Pero con el transcurso del tiempo la sucesión se rompió, y, por ello, la ciencia tal y como es parece haberse perdido».

Tener un guru no es sólo una moda. Aquel que con seriedad busca entender la vida espiritual, necesita de un guru. El guru es una cuestión de necesidad, ya que debemos buscar con mucha seriedad entender la vida espiritual, a Dios, la acción correcta, y nuestra relación con Dios. Cuando buscamos con mucha seriedad entender estos temas, necesitamos de un guru. No debemos ir a un guru sólo porque esté de moda. Debe haber entrega, ya que sin ella no podemos aprender nada. Si vamos a un guru simplemente para desafiarlo, no aprenderemos nada. Hemos de aceptar al guru tal como Arjuna aceptó a su guru, el propio Sri Krsna:

karpanya-dosopahata-svabhavah
prcchami tvam dharma-sammudha-cetah
yac chreyah syan niscitam bruhi tan me
sisyas te 'ham sadhi mam tvam prapannam

«Ahora estoy confuso acerca de mi deber, y, a causa de mi flaqueza, he perdido toda compostura. En esta condición, Te pido que me digas claramente lo que es mejor para mí. Ahora soy Tu discípulo y un alma entregada a Ti. Por favor, instrúyeme». (Bhagavad-gita 2.7).

Ése es el proceso por el que se acepta a un guru. El guru es el representante de Krsna, el representante de los acaryas anteriores. Krsna dice que todos los acaryas son Sus representantes; por lo tanto, al guru se le debe ofrecer el mismo respeto que se ofrecería a Dios. Como Visvanatha Cakravarti Thakura dice en sus oraciones al maestro espiritual: yasya prasadad bhagavat-prasadah: «Por la misericordia del maestro espiritual, se recibe la bendición de Krsna». Así pues, si nos entregamos al guru genuino, nos entre-gamos a Dios. Dios acepta nuestra entrega al guru.

En la Bhagavad-gita (18.66), Krsna instruye lo siguiente:

sarva-dharman parityajya
mam ekam saranam vraja
aham tvam sarva-papebhyo
moksayisyami ma sucah

«Abandona toda clase de religión y sencillamente entrégate a Mí. Yo te liberaré de toda reacción pecaminosa. No temas». Puede que alguien arguya: «¿Dónde está Krsna? Me entregaré a Él». Pero no, el proceso consiste en que primero nos entregamos al representante de Krsna; luego nos entregamos a Krsna. Por eso se dice: saksad-dharitvena samasta-sastraih: el guru es prácticamente como Dios. Cuando ofrecemos respetos al guru, le estamos ofreciendo respetos a Dios. Como estamos tratando de estar conscientes de Dios, es necesario que aprendamos a ofrecer respetos a Dios a través del representante de Dios. En todos los sastras se dice que el guru es prácticamente como Dios, pero el guru nunca dice: «Yo soy Dios». Es deber del discípulo ofrecer respeto al guru tal como ofrece respeto a Dios, pero el guru nunca piensa: «Mis discípulos me están ofreciendo el mismo respeto que ofrecen a Dios; por lo tanto, me he vuelto Dios». Tan pronto como piensa así, se vuelve un perro en vez de Dios. En consecuencia, Visvanatha Cakravarti dice: kintu prabhor yah priya eva tasya. Puesto que el guru es el servidor más íntimo de Dios, le ofrecemos el mismo respeto que ofrecemos a Dios. Dios es siempre Dios, guru es siempre guru. Como cuestión de etiqueta, Dios es el Dios que ha de ser adorado, y guru es el Dios adorador (sevaka-bhagavan). Por consiguiente, al guru se le da el título «Prabhupada».La palabra prabhu significa «señor», y pada significa «posición». Así pues, prabhupada significa «aquel que ha adoptado la posición del Señor». Esto es lo mismo que saksad-dharitvena samasta-sastraih.

Sólo si buscamos con mucha seriedad entender la ciencia de Dios necesitamos de un guru. No debemos tratar de tener un guru como cuestión de moda. Aquel que ha aceptado a un guru, habla inteligentemente. Nunca habla tonterías. Ése es el signo de haber aceptado a un guru genuino. Desde luego que hemos de ofrecer todo respeto al maestro espiritual, pero también debemos recordar cómo llevar a cabo sus órdenes. En la Bhagavad-gita (4.34), el propio Sri Krsna nos dice cuál es el método para buscar y acercarse al guru:

tad viddhi pranipatena
pariprasnena sevaya
upadeksyanti te jñanam
jñaninas tattva-darsinah

«Trata de aprender la verdad acudiendo a un maestro espiritual. Hazle preguntas con sumisión y ofrécele servicio. Las almas autorrealizadas pueden impartirte conocimiento, porque han visto la verdad». El primer proceso es la entrega. Tenemos que encontrar a una persona excelsa y entregarnos voluntariamente a ella. Los sastras ordenan que antes de que aceptemos a un guru, debemos estudiarlo cuidadosamente para averiguar si podemos entregarnos a él. No debemos aceptar a un guru repentinamente, por fanatismo. Eso es muy peligroso. El guru también debe estudiar a la persona que quiere ser su discípula, para ver si es apta. Ésa es la forma en que se establece una relación entre el guru y el discípulo. Todo está previsto, pero debemos emprender el proceso con seriedad. Entonces podremos ser entrenados para convertirnos en discípulos genuinos. Primero tenemos que encontrar a un guru genuino, establecer nuestra relación con él, y actuar como corresponde. Así nuestra vida logrará el éxito, pues el guru puede iluminar al discípulo sincero que se encuentra a oscuras.

Todo el mundo nace sinvergüenza y necio. Si naciéramos eruditos, ¿por qué tendríamos que ir a la escuela? Si no cultivamos conocimiento, no seremos más que animales. Un animal puede que diga que no hay necesidad de libros y que se ha vuelto un guru, pero ¿cómo puede alguien obtener conocimiento sin el estudio de libros autoritativos de ciencia y filosofía? Los gurus sinvergüenzas tratan de evitar estas cosas. Tenemos que entender que todos nacemos sinvergüenzas y necios, y que tenemos que ser iluminados. Tenemos que recibir conocimiento para que nuestras vidas se vuelvan perfectas. Si no perfeccionamos nuestras vidas, quedamos derrotados. ¿Qué derrota es ésa? La lucha por la existencia. Estamos tratando de obtener una vida mejor, de alcanzar una posición superior, y para ello estamos luchando muy arduamente. Pero no sabemos qué es en verdad una posición superior.

Sea cual sea la posición que tengamos en este mundo material, tendremos que abandonarla. Puede que tengamos una posición buena o una posición mala; de todas formas, no podemos quedarnos aquí. Puede que ganemos millones de dólares y pensemos: «Ahora me encuentro en una buena posición», pero un poco de disentería o cólera terminará con nuestra posición. Si el banco quiebra, nuestra posición desaparece. Así que de hecho no hay ninguna posición buena en este mundo material. Es una farsa. Aquellos que tratan de alcanzar una posición mejor en el mundo material finalmente son derrotados, debido a que no existe ninguna posición mejor. La Bhagavad-gita (14.26) dice cuál es la mejor posición:

mam ca yo 'vyabhicarena
bhakti-yogena sevate
sa gunan samatityaitan
brahma-bhuyaya kalpate

«Aquel que se dedica por completo al servicio devocional, firme en todas las circunstancias, trasciende de inmediato las modalidades de la naturaleza material y llega así al plano del Brahman».

¿Existe acaso alguna ciencia que nos dé el conocimiento por el cuál podemos volvernos inmortales? Sí, podemos volvernos inmortales, pero no en el sentido material. No podemos recibir ese conocimiento en las supuestas universidades. Sin embargo, existe un conocimiento en las Escrituras védicas mediante el cual podemos volvernos inmortales. Esa inmortalidad es nuestra mejor posición. Ni más nacimiento, ni más muerte, ni más vejez, ni más enfermedades. Así pues, el guru asume una responsabilidad muy grande. Él tiene que guiar a su discípulo y capacitarlo para que se vuelva un candidato merecedor de la posición perfecta: la inmortalidad. El guru debe ser competente para conducir a su discípulo de regreso al hogar, de vuelta a Dios.

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